“Presidente, cuide a la gente, pero también a las instituciones”



Sobre llovido, mojado. Venimos mal desde hace tiempo y ahora la pandemia. Para algunos, una oportunidad para empezar de cero; para otros una complicación más. Unos piensan que todo empieza en China con un murciélago, otros lo ven como la preparación de una guerra bacteriológica. Yo no sé, ni tengo posibilidades de saberlo, por lo tanto no opino. El problema está y mata, trayendo consecuencias que también matan.

El presidente Alberto Fernández (centro), acompañado por los gobernadores de Santa Fe, Omar Perotti; de Buenos Aires, Axel Kicillof y de Jujuy, Gerardo Morales, y el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. La imagen es del 19 de marzo cuando Fernández anunció la cuarentena. (Foto: Xinhua/Martín Zabala)

Cuando se prevé que el sistema sanitario puede colapsar, decretar la cuarentena prolongada buscando regular la cantidad de enfermos para garantizar su tratamiento, aparece sensato. Si debió comenzar más laxo e ir endureciendo con la llegada del frío, no lo sé. Segmentar, escalonar, regionalizar, sólo puede hacerlo el gobierno. Cosecharán los aplausos en los aciertos, pero no busquen puerta de escape si se equivocan.

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El humor social en Argentina es muy volátil. El tratamiento del default y de la deuda aparenta ir por buen camino. La pandemia y los apoyos internacionales ayudan. Pero tenemos situaciones críticas, o con posibilidad de que lo sean, en el ámbito de la salud, la economía, lo social y lo institucional.

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Si desde el oficialismo se busca la mejor posición de tiro para eliminar la oposición y/o desde la oposición se trata de debilitar al oficialismo apuntando a su fracaso, se van a masacrar ambos y arrastrarían a 45 millones de argentinos a situaciones desgraciadas.

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Los pilares de la república aparecen carcomidos por errores de unos y de otros. Los partidos políticos, desmembrados y débiles, producto de falta de respuestas a la sociedad y de errores cometidos.

Es momento de definiciones, Presidente. Soy de los que creen que los errores de la república se solucionan con más y mejor república y que las fallas de la democracia se arreglan con más y mejor democracia. Que ninguna sociedad puede llevar adelante un modelo de centro, de izquierda o de derecha si se apaña la corrupción.

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Hay una gran heterogeneidad en los partidos, cada uno es un universo con sectores internos que a veces arreglan y a veces confrontan. Soy radical y eso pasa en mi partido, usted es peronista y sé que también pasa en el suyo. Sabemos de la heterogeneidad de su gobierno.

En mi caso, sin piedras, sin recursos, me esfuerzo por ayudar a que se agrupen y organicen los que quieren república, con sus tres poderes funcionando, al igual que los organismos de control, que deben terminar con la corrupción, devolviéndole credibilidad a la política.

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Sé que vamos despacio, que nos corren los tiempos, lo que me preocupa, pero más me preocupa verlo a usted haciendo permanentemente equilibrio. A veces es bueno, pero otras es inevitable decidir, y el manejo de los tiempos suele marcar la diferencia entre la victoria y la derrota.

Conozco no sólo la propia heterogeneidad, sino también las otras. Dentro de mi partido conviven las ideas de Alem, Yrigoyen, Larralde, Balbín, Illia, Alfonsín y tantos otros. Pero también algunos han dejado de mirar el horizonte privilegiando sus propias conveniencias.

Tengo innumerables amigos peronistas que se asquean con la corrupción. Son republicanos y demócratas, pero no tienen barco para hacerse a la mar. No hay un Antonio Cafiero o un Adam Pedrini, que entendieron que sin unidad nacional no se sale. Un Balbín y un Perón que intentan tras años de confrontación pacificar al país con un abrazo.

El líder radical Ricardo Balbin y el ex presidente Juan Domingo Perón intentaron, “tras años de confrontación, pacificar al país con un abrazo”, explica Cáceres.

Si hoy no hay referentes de esta talla, deberán aparecer pronto, porque los tiempos se acaban . Usted es el Presidente de todos los argentinos, por lo tanto es el mío y así lo asumo. Cuide a la gente, pero también a las instituciones, a la república, a la democracia, a las libertades, y no se enrede con la corrupción. Si ese es su camino tendrá muchos soldados que, aunque no lo votamos, estaremos dispuesto a acompañarlo.

Yo soy lobo viejo. Me jugué tantas veces cuando tenía una vida que perder que ahora que ya la viví, jugarme no cuesta nada. Defina posiciones para saber en qué trinchera nos ubicamos, señor Presidente.

Luis Alberto CáceresDiputado Nacional (M.C. 1983/85-1985/89)ExConvencional Nacional Constituyente

P.D.: Si el 47 % busca exterminar al resto y el 41% piensa que puede solo, 45 millones de argentinos vamos a morir en el naufragio que usted puede y debe evitar.

OTRAS CARTAS

Lo que debió hacerse y lo que aún se puede hacer

Los comercios cerrados, una de las consecuencias económicas de la pandemia.

Al comienzo de la epidemia, con una capacidad sanitaria instalada insuficiente, el gobierno debió aplicar, como lo hizo, la curva aplanada (con stop and go en las rigurosa cuarentenas implementadas). Al mismo tiempo debió comenzar a invertir en un rápido aumento de la capacidad sanitaria para lograr pasar a la curva empinada y mucho más corta en el tiempo.

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Tal estrategia implicaría una vuelta al trabajo normal. Esto último respetando el uso de los protocolos sanitarios vigentes, dejando sólo en cuarentena atenuada a las personas mayores de 65 años y/o con patologías diversas.

La cantidad de contagios no acabará en cualquiera de las dos alternativas hasta que el factor de transmisión, o R0, sea menor que 1 (NdelaR: El R0 de una enfermedad es el número de casos que van a ser causados por una persona infectada durante el periodo de contagio).

La gran ventaja de aplicar la curva mixta (aplanada-empinada), sobre todo para un país en crisis económica severa como el nuestro, es que reduce mucho el tiempo de duración con respecto a la aplanada con stop and go. Con esto permitirá normalizar lo antes posible la evolución productiva del país. Esta estrategia la están aplicando otros países.

Julio D. Kaplan

julio_kaplan3@hotmail.com

Propone un protocolo para los mayores en geriátricos

El ingenioso método para que lo adultos mayores puedan dar abrazos en Tandil. (Captura de TV)

¿No es momento de activar un protocolo para que los adultos mayores que residen en los geriátricos puedan tener una conexión mayor con sus seres queridos?

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Para que puedan verlos y al menos sentir su proximidad física. Hace más de 80 días que no reciben ese estímulo importante en sus vidas que es el contacto con las personas que aman.

Muchos murieron, se enfermaron o debieron pasar por cirugías en todo este tiempo. Y lo hicieron solos. ¿No mata más el abandono afectivo que el coronavirus? Gracias por visibilizar este triste y preocupante tema.

Ester Groisman

esterlilianagroisman@gmail.com

Sobre la intervención estatal en Vicentin

Las costumbres K siempre fueron un hacer relato. Alberto lo aprendió rápido y cree que ya lo hace bien. Pero quiero preguntarle si él, según dice, se diferencia del bolivariano Hugo Chávez en que el de Venezuela “se quedaba con empresas prósperas, pero él rescata grandes empresas en quiebra…”. (Vicentin no está en quiebra, está en concurso de acreedores) ¿Cómo va a actuar cuando termine la cuarentena y miles de empresas en crisis se presenten en convocatoria? También debería explicar por qué no expropió OCA, que también está en crisis y concursada.

Rafael E. Madero

rafamadero@hotmail.com.ar

Le preocupa un boom de los “yuyos”

El lector desaprueba el uso creciente de los llamados “yuyos”.

Soy médico. Me sorprende el entusiasmo de la gente por curarse apelando a los yuyos. Desechar los medicamentos muy efectivos de la Farmacopea Argentina (conjunto de medicamentos aprobados) es un dislate.

Cada medicamento tiene un principio activo obtenido en largos estudios de laboratorio. ¿Los yuyos lo tienen? Los medicamentos, por su parte, tienen una dosis útil. ¿Los yuyos la tienen?

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Los médicos estudian muchos años para curar enfermedades y paliar dolores. ¿Nosotros prescribimos yuyos?

Es alarmante la proliferación de los yuyos en desmedro de los medicamentos recetados. ¿Acaso hay ignorancia endémica?

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Me preocupa haber retrocedido siglos en el tratamiento de las patologías.

Guillermo Jorge Malter Terrada

Médico (M.N. 39603)

happydoc17@gmail.com

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