“¿Por qué no es esencial la atención en consultorios?”



Quiero dirigirme al Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. Hago extensiva la consulta al presidente Alberto Fernández. La intención es solicitarles que me expliquen por qué la atención médica (salvo en el caso de los hospitales y sanatorios, a cuyos profesionales felicito y aplaudo) no es considerada “actividad esencial”, pero en cambio sí lo son ferreterías, servicios de lavandería, veterinarias, corralones, mutuales y cooperativas de créditos, entre muchas otras. Pero no tiene el mismo carácter la atención médica en consultorios externos.

Las consultas por videoconferencia son una opción que se expandió en tiempos de pandemia y confianamiento. Pero no siempre alcanza.

Está claro que, según ustedes, nos podemos morir de cualquier cosa menos de Covid-19. Supongo que esto puede ser importante para las estadísticas. Los que no mueren infectados, no cuentan.

Tengo 73 años y padezco de diabetes 2, colesterol, hipertensión (todo dentro de parámetros aceptables gracias a la atención de los profesionales y los medicamentos que me recetan), EPOC, problemas urinarios, de piel, sospecho que reuma (nunca pude atenderme, pese a que tengo dolores), además de los controles cardíacos habituales.

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En marzo todos los turnos y estudios que tenía en los sanatorios de mi prestador de medicina prepaga me fueron cancelados. Y por más que me quejo, la respuesta siempre es la misma: “Los médicos también se pueden contagiar”, argumentan.

Desde que empezó la cuarentena podemos ir diariamente al supermercado del barrio, con tapaboca y distanciamiento, y le pagamos al cajero que atiende a miles de personas por día, separados apenas por un mostrador. Pero, en cambio, no podemos ir, con los mismos y más cuidados y con turno, a ver al médico al consultorio -la mayoría de las veces por una receta- para que me atienda escritorio de por medio.

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Debo ser honesto y reconocer que, gracias a una empleada del Dupuytren que me dio las direcciones, la diabetóloga me extiende las recetas por WhatsApp y el urólogo y la dermatóloga en su consultorio (esta última hasta me tomó las muestras para una biopsia). El neurólogo que me controla por el EPOC fue el primero en borrarse pese a que los problemas pulmonares aumentan las probabilidades de contagio. Hace tres meses que estoy sin el medicamento que él insistía como fundamental y para toda la vida.

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En mis discusiones con el sector de atención al cliente de la prepaga nunca logré que me contestaran si nos iban a devolver de la cuota mensual (el gasto más importante de mi jubilación) la parte proporcional por los servicios no prestados. Obviamente no tuve respuesta. Ni espero tenerla.

Vuelvo al comienzo: para ustedes y los científicos que los asesoran ¿La atención médica extra coronavirus no es esencial?

José Santiago García Rúa

sgr@sgrcomunicaciones.com.ar

OTRAS CARTAS

Voces, reclamos y esperas de jubilados

Una protesta de jubilados. (Foto: Federico Imas)

Una comisión formada en el Congreso se reunió para estudiar nuevas fórmulas de movilidad que reemplacen a la que está suspendida por la ley de Emergencia Económica.  Sin embargo, esta comisión decidió prorrogar la suspensión de la formula contenida en la ley previsional por otros 180 días. En consecuencia, los aumentos que están previstos para septiembre y diciembre se dictarán por decreto. En el pasado reciente los aumentos otorgados por esa vía resultaron insuficientes. Por otra parte, los jubilados perdieron $541 en el caso de los que perciben haberes mínimos y $14.032 en los haberes máximos si se hace una comparación con la formula suspendida. Por ello se iniciaron acciones por parte del Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, para reclamar por las diferencias que corresponden. En este momento se encuentra en la Corte Suprema de Justicia a la espera que el Tribunal adopte decisiones fundamentales que lleven tranquilidad a este sector vulnerable y por ende recompongan lo que les privaron por esos decretos. De todos modos, es necesario advertir para que esa acción colectiva no corra la misma suerte que otra iniciada por el mismo motivo, pero que se encuentra cajoneada sin resolución alguna. Esta situación viola no sólo la ley nacional sino también convenciones internacionales.

Mario A. Parafati

malejandroparafati@gmail.com

Mirá también Señor Fernández: no nos burle más a los jubilados. Usted dijo que debido a la pandemia y el caos económico, que su gobierno exacerbó, pide prorrogar hasta diciembre el estudio de la nueva formula de actualización de nuestros ingresos: la jubilación. Sus argumentos suenan convincentes, pero no dejan de ser contradictorios. Por ejemplo, dinero que no destinan a aumentarnos lo destinan a empapelar la ciudad con auto-bombo político, mantener a la ineficiente e innecesaria Aerolíneas y otras no-prioridades.  Ya nos mintieron durante la campaña electoral del año pasado: “20% de aumento y remedios gratis para todos”. Pero uno de sus primeros actos fue dar de baja la Ley de Movilidad. Tómense el tiempo que necesiten, usted, señor Presidente, y los científicos. Todos sabemos que en la Argentina la normalidad económica no va a llegar para diciembre. Ni de 2020 ni de 2030. Es de hombres dar un paso atrás: vuelva a aplicar la Ley 26.417 hasta que tenga una mejor fórmula. No nos gusta la dedocracia. Basta de decidir a dedo sobre nuestros derechos. No olvide que somos ocho millones y que el año que viene va a necesitar mentiras más grandes para captar nuestros votos.

Tomas Fernandez Iramain

tfi@fibertel.com.ar

Mirá también Según las últimas estadísticas conocidas, más de la mitad de la población argentina ha sufrido una sustancial reducción en sus ingresos debido a la pandemia de coronavirus y a la cuarentena. Esta situación motivó al Gobierno nacional a implementar distintos programas de asistencia financiera a diversos sectores de la sociedad, como el IFE o el ATP. En este mismo orden de ideas sugiero que ANSES -como lo ha hecho oportunamente- vuelva a postergar el débito de las cuotas de los préstamos ya otorgados en las cuentas de los jubilados y otros beneficiarios hasta el levantamiento de la cuarentena. Porque es de esperar que recién a partir de ese momento podrán recuperar sus ingresos más o menos habituales los afectados. 

Guillermo P. Martin

guillermo_patricio_martin@hotmail.com

Mirá también Cierta flexibilización de la cuarentena provocó la necesidad de reflexionar con las personas que tenemos la suerte de haber arribado a la tercera edad.  Sin dudas el aislamiento que venimos atravesando nos privó de muchas cosas, entre las más valiosas, abrazar a los que amamos, compartir con ellos ese contacto a través del cual nuestro tránsito se torna sencillamente maravilloso. Ellos son el símbolo de nuestra lucha, nuestro esfuerzo cotidiano. Ellos son nuestros grandes amores. Los necesitamos, nos necesitan. Algunos han abierto la jaula simbólica que por un tiempo acalló nuestro canto. Y lógicamente queremos volar, necesitamos volar. Pero ¡cuidado! Afuera está el enemigo invisible, al cual no se ha vencido y aún no se encuentra en retirada. Sería genial que el tiempo transcurrido y el esfuerzo mancomunado no hayan sido en vano y que el desborde no nos obligue a regresar a la jaula. O quizás a algo peor. Experiencia y prudencia, son logros exclusivos de nuestra etapa, pongámoslas en funcionamiento. Vayamos despacio para continuar gozando la vida que nos es permitida. Cuidemos a los nuestros. Cuidémonos.

Edith Michelotti

ediluobs@hotmail.com

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