Por el coronavirus, propone otro destino para la clínica Saint Emilien



La circunstancia extraordinaria de una pandemia de coronavirus hizo que nuestras vidas fueran afectadas radicalmente. Trabajo, vivienda, familia, comunidad, afecto: manifestaciones de lo humano que, a la vista de una cuarentena obligada y diversos aspectos que aún se están definiendo, son ahora los ejes de un futuro que se presenta incierto.

El edificio de la clínica Saint Emilien no está en uso. La lectora lo propone como herramienta para luchar contra la pandemia. Foto: Fernando de la Orden.

Y en medio de esto, aparecen las oportunidades de redimensionar lo que tenemos para darle nueva vida.

Es el caso de la Clínica Neuropsiquiátrica Saint Emilien, ubicada en el barrio de Saavedra y en estado de abandono desde hace 35 años. Porque luego del incendio ocurrido en abril de 1985, en el que murieron 79 personas y unas 200 resultaron heridas, el edificio quedó inhabilitado y en pie, pero sin utilidad. Entonces, aparece la posibilidad de pensar si es viable reparar la pérdida de vidas con la salvación y atención de los que aún estamos en pie y que necesitamos, más que nunca, que todos los recursos estén a disposición.

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El antecedente más reciente es el de la provincia de Santa Fe. Allí, el gobernador Omar Perotti expropió un sanatorio de manera provisoria para sumar camas durante la pandemia. Esa condición no permanente es clave para extrapolar dicho accionar ya que en la Ciudad de Buenos Aires los negocios inmobiliarios son voraces y un terreno de las características y con la ubicación de Saint Emilien (Crisólogo Larralde al 3900) no debe escapársele a los que van copando barrios con construcciones cada vez más desproporcionadas y despojadas de identidad barrial.

Pero a pesar de esto, en este contexto no se dan las condiciones objetivas para avanzar en la venta y destrucción de semejante edificación. No sucede lo mismo con la utilización de ésta con fines vitales, como sería su reacondicionamiento y puesta en marcha para sumar camas y aumentar la cobertura de salud en uno de los focos no sólo de contagio del Covid-19, sino también de dengue. 

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Esta última enfermedad hoy tiene su mayor pico en años, con el barrio de Saavedra como uno de los más afectados. Porque dado el deterioro del sistema de salud pública en la Ciudad, dejar espacios muertos cuando estamos luchando por la vida es, de mínima, un desperdicio de oportunidades para hacer la diferencia.

La emergencia hizo que todos nos esforcemos por el bien común. Perdimos mucho y no sabemos hasta cuándo seguirá siendo así. Pero parte de hacer que esta etapa sea lo menos cruel posible es pensar de qué manera usamos las herramientas que tenemos. Y en ese pensar, reparar la historia haciendo historia aparece como una posibilidad, aunque no dependa sólo de nuestra voluntad de cambiar las cosas para bien.

Romina Rocha

romina.rochaa@gmail.com

OTRAS CARTAS

Cantar juntos para darse ánimo en los días de encierro

Los vecinos de Barracas todas las noches a las 21 escuchan bien fuerte la canción Resistiré en la versión de la banda Attaque 77.

Cada día que pasa se nos va haciendo más pesado sostener la cuarentena. Sin embargo, en Barracas, en las calles Montes de Oca y Samperio, un grupo de vecinos sostiene desde el comienzo del aislamiento la misma rutina.

Todas las noches a las 21 estos vecinos aplauden al personal de la salud. Luego del homenaje escuchan a todo volumen la canción Resistiré en la versión de Attaque77. Y finalizan el ritual cantando el himno.

Estar acompañados así por los vecinos del barrio hace más fácil transitar este momento.

Alejandro Ramírez

ramirezarias2013@hotmail.com

La flexibilización de la cuarentena y los legisladores

La lectora afirma que los legisladores deben ser parte activa de la lucha contra el coronavirus. Foto: Télam.

Después de un mes se comienzan a flexibilizar algunas actividades y desplazamientos de los ciudadanos. Quiero pensar que también los representantes en los distintos cuerpos legislativos podrían también cumplir su función para la que fueron elegidos.

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La idea es que el enfrentamiento a la pandemia tenga una amplitud republicana y no se limite solo a las decisiones de los poderes ejecutivos tanto en el orden nacional, provincial y municipal.

El Congreso y los concejos deliberantes también deberían ser parte de quienes enfrenten esta batalla. Sólo habría que respetar las medidas de seguridad pertinentes, como en todos los demás casos.

María Araceli Pittaro

maracelip@hotmail.com

Sobre el peligro de los pícaros en tiempos de coronavirus

Detenidos por salir a pescar en plena cuarentena.

El presidente Alberto Fernández los llama pícaros. Son aquellos que juegan un pasito más allá del reglamento, pero sus conductas son muy difíciles de fiscalizar. Por lo tanto, los únicos jueces son sus conciencias impolutas. Se destacan y resaltan como los ruidosos de un país en silencio. Por lo tanto, sus inconductas sobresalen más que en tiempos normales.

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Hoy, el grupo de pícaros está compuesto de, por ejemplo, aquellos que caminan varias veces al día con las bolsitas biodegradables en una de sus manos simulando que van al chino. También lo integran quienes pasean al perro en tantas ocasiones cómo su hastío les dicte.

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Y ya con un mayor grado de irresponsabilidad, el conjunto de pícaros también está formado por los que creen estar arriba de un Fórmula 1 y circulan por una ciudad deshabitada, pero no desierta, sin advertir el riesgo de poder chocar al titular del SAME, Alberto Crescenti.

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La picardía es sinónimo de soberbia. Y en la Argentina, los pícaros son una distinguida raza que no estuvo ni estará en peligro de extinción. Por eso, cuando nos preguntemos por qué en las grandes ciudades no conceden libertades, no nos olvidemos de ellos.

Joaquín Arias

joacoarias_96@hotmail.com

Pide tarifas reducidas para los clubes de barrio

La institución de Hurlingham pide una rebaja en la tarifas de los servicios públicos. Foto: Gentileza Club Deportivo Defensores de Hurlingham.

El Club Deportivo Defensores de Hurlingham, que el 2 de octubre de 2021 cumplirá 100 años, ocupa una superficie de 9.000 metros cuadrados. Posee dos piletas de natación semi olímpicas, una para el verano y otra climatizada, dos gimnasios cubiertos, cancha de pelota a paleta, espacios deportivos abiertos, salón de actos. Cuenta con aproximadamente mil socios y otros quinientos jóvenes provenientes de la comunidad.

Durante el gobierno de Cambiemos el club comenzó a padecer de abusivas tarifas por parte de las empresas de servicios públicos. Las facturas de Natury Gas, Edenor y Aysa, suman aproximadamente doscientos mil pesos mensuales.

En julio de 2016 hubo un anuncio oficial que contemplaba un reintegro del 40% de las tarifas de esos servicios. Pero no se puso en práctica en las instituciones deportivas más humildes y que a diario luchan por subsistir.

Por este medio le solicitamos al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, que disponga que las empresas de servicios públicos bonifiquen con un 50% a los clubes con estatutos vigentes. Este beneficio debería reflejarse directamente en las facturas. El argumento de la medida propuesta es que propenderá a que numerosas instituciones deportivas puedan continuar funcionando.

La disposición solicitada debería efectuarse en lo posible a través de un decreto, pues las leyes tardan años en lograr la aprobación y en reglamentarse.

Los clubes de barrio ayudan a formar gente de bien y generan vínculos sociales y de integración vecinal. Cumplen una función social indispensable al ser lugares de contención e inclusión para los jóvenes.

Jorge Reymundi

Presidente del Club Deportivo Defensores de Hurlingham

JReymundi@argenova.com.ar

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