Política argentina: “¿No es más razonable descentralizar el poder?”



Seguimos viviendo en el pasado, presos de una clase política corrupta y viciada de codicia. Ya vimos el clan K, con todas sus irregularidades administrativas, acusados de vaciar las arcas del Estado en asociación ilícita. Ya vimos al gobierno de Mauricio Macri, con denuncias de fuga miles de millones de dólares, hundiendo al país en préstamos impagables que nos llevaron al borde del default.

Mientras juegan su juego maquiavélico de izquierdas y derechas dividiendo a la sociedad, son ellos los únicos que se favorecen enriqueciéndose a costas del pueblo.

Es hora de cambiar definitivamente nuestro modelo democrático, nuestra forma política, social y económica de organizarnos. ¿Necesitamos a los políticos? ¿Podemos optimizar nuestra democracia con todas la herramientas que nos brinda hoy la tecnología? Tenemos automatización de procesos, inteligencia artificial, aplicaciones para participar colectivamente.

El presidente Alberto Fernández y el expresidente Mauricio Macri en diciembre cuando fue el traspaso de poder. Observa la exmandataria y actual vice, Cristina Fernández. Foto: Xinhua/Martín Zabala.

Tenemos una comunidad universitaria, académica, científica y tecnológica que supera los conocimientos de nuestra clase política. ¿No es más razonable descentralizar el poder? ¿Horizontalizarlo y ponerlo en manos de la población? ¿Dejar en manos de quienes saben el desarrollo de un proyecto de país colectivo?

¿Vamos a seguir en manos de un puñado de delincuentes que no dudan en pactar con corporaciones extranjeras y capitales privados para hacer sus negociados, saquear el país y enriquecerse sin el más mínimo escrúpulo de ética y moral?

Está claro que el cambio no va a surgir de una clase política acomodada, haciendo uso y abuso de tráfico de influencias, secuestrados por el poder de corporaciones y capitales privados, trabajando a las órdenes de una minoría para su propio interés y beneficio.

Llegamos al fin de un camino que ya no queremos recorrer. ¿Cómo abrirnos a un diálogo fecundo? ¿Cómo hallaremos la puerta que nos lleve a un nuevo paradigma en el que dejemos el pasado definitivamente y entremos al futuro que nos espera?

Benjamín Ernesto Lanusse

benjamin.lanusse@gmail.com

OTRAS CARTAS

Sugiere un nuevo calendario escolar

El lector propone comenzar las clases en enero.

En virtud de la enseñanza que nos ha dejado el Sars Covid 19 propongo una nuevo formato de vacaciones y año escolar teniendo en cuenta lo vivido en la pandemia.

La idea es comenzar las clases a fines de enero y que sigan hasta Semana Santa. Luego, 15 días de vacaciones de otoño para retomar hasta mediados de julio, cuando inician las vacaciones de invierno. De allí hasta el 1° de octubre para un receso en primavera tras lo cual se sigue hasta el 14 de diciembre. Además se eliminan los feriados largos.

De este modo se obtienen mayor cantidad de días agrupados para viajes y descanso y se oxigena la tarea de alumnos y docente. Hay países que lo han hecho y su resultado ha sido más que satisfactorio.

Roberto Peláez

robertopelaez3@yahoo.com.ar

Preocupado por el coronavirus y los cajeros automáticos

La ventilación dentro de los cajeros automáticos preocupa al lector. Foto: José Gutiérrez / Los Andes.

Se sabe que los acondicionadores de aire reciclan el aire. Si un infectado deja el virus este seguirá encerrado en el recinto del cajero y contagiando. Mi propuesta es que los cajeros automáticos no tengan puertas. Sí amplias ventanas y ventiladores extractores que hagan correr hacia afuera rápidamente el aire confinado.

Osvaldo Acosta

casasdelpaso@gmail.com

“La única arma que tenemos es cuidarnos”

“Cuidarme es cuidarte y estoy segura de que ese es el mejor camino”, afirma la lectora. Foto: Reuters/Agustín Marcarián.

Aceptar que la pandemia es mundial no fue tarea fácil. Llevó tiempo comprobar que tanto mis vecinos, como los habitantes de las provincias argentinas, como los países que nos rodean y el mundo entero sufría el mismo flagelo.

Entonces, dejando de lado ese egocentrismo del que todos sufrimos, comenzamos a mirar hacia los costados y comprobamos que todos estábamos navegando en la misma dirección.

¿Qué a algunos se les hizo más difícil que a otros? No lo niego. Sobre todo a quienes les tocó vivir la cuarentena en soledad, pero soy consiente de que para quienes la están transitando en familia, tampoco es fácil.

El stress suele provocar tensiones y algunas desavenencias cotidianas. Contener a los más chicos no es tarea fácil. Ni hablar de estudiar a través de una computadora, donde el rol de los adultos es fundamental.

Me puse a pensar en las únicas armas que tenemos para superar a este flagelo y salir victoriosos adelante: “Cuidarnos”. Porque “cuidarme es cuidarte” y estoy segura de que ese es el mejor camino por el que un día volveremos a reencontrarnos y a abrazarnos como antes. No perdamos la fe. Lo mejor está por llegar.

Adela Seguin

adeseguin@yahoo.com.ar

“¿Por qué tanto silencio frente a la angustia de nuestro país?”

Papa Francisco. Foto EFE/EPA/Riccardo Antimiani.

Escribo estas palabras a mi referente como católico que es el Papa Francisco. Con todo respeto le pregunto y me pregunto: ¿Por qué tanto silencio frente a la angustia y la desazón que vive nuestro y su país ante el desastre sanitario, económico, institucional y social? ¿Por qué tanto silencio ahora, cuando durante todo el período del gobierno anterior (al que comparó con los procesos de 1955 y 1976 en una reunión con los metrodelegados Segovia y Pianelli) sus críticas directas o indirectas estaban a la orden del día.

Recuerdo que usted, Francisco, dijo: “Hay que cuidar a Cristina”. Entendí esa frase como un: “Hay que cuidar la democracia”. Por eso le pregunto: ¿hoy usted no ve el avasallamiento de las instituciones en nuestro país?

¿No ve un estado de anarquía cuando su amigo Juan Grabois avala la ocupación de tierras?

Entiendo que como Papa ya no es propiedad de los argentinos sino de toda la humanidad, pero es incómodo ver, como católico, la diferente actitud que usted toma frente a gobiernos argentinos elegidos democráticamente.

Alfredo Mansur

fredymansur@hotmail.com

Seamos el cambio que queremos ver en el mundo

“Estamos en un mundo que genera más de 1.300 millones de pobres”, asegura el lector. Foto: Kola Sulaimon / AFP.

Hoy en la Argentina vivimos momentos de enorme incertidumbre. La economía, la pandemia, la inseguridad, la política, nada nos brinda una estabilidad y un pronóstico certero del cual agarrarnos Todo pareciera estar en crisis. La pregunta que retumba en mi mente, en medio de esta angustia, es ¿quiero perpetuar los sistemas que nos trajeron hasta acá?

No sólo en la Argentina, sino que estamos en un mundo que genera más de 1.300 millones de pobres (según la ONU), una concentración económica del 82% del dinero en solo el 1% de la población (según OXFAM, Ong que estudia la pobreza) y una relación con el ecosistema que nos nutre y sostiene abusivo y utilitarista que no es compatible con la continuidad de la vida en la Tierra.

Claramente las formas de organización político-social están llevándonos a un fracaso. Es momento de tomar la crisis como oportunidad, despabilarnos, mirar un poco más allá de nuestro propio ombligo y preguntarnos: ¿Qué tengo que ver yo con todo esto?

¿Puedo hacer algo para dejarle un mundo viable a mis hijos y nietos? Como decía Gandhi: “El problema no es la gente mala que hace cosas malas, sino la mayoría de la gente buena que no hace nada y se queda en silencio”. Seamos el cambio que queremos ver en el mundo.

Jorge M. Pegoraro

jmpegoraro@yahoo.com.ar

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