Para el picado no hay edad, pero ahora está en cuenta regresiva



Esta historia es una de las tantas que sucede en un mundo distinto y aislado, producto de la pandemia de coronavirus. Un mundo que ha tenido que modificar por completo su manera de vivir; y que ha tenido que olvidarse por el momento de sus pasatiempos.

El protagonista se llama Juan Antonio. Un ingeniero de 80 años y abuelo de seis nietos, que hace mucho tiempo tiene una pasión: jugar al fútbol.

Juan, hincha de Boca hasta la médula, pertenece a esa generación que concurría a cualquier partido con tal de ver fútbol. Es de esas personas que saben de memoria los equipos de cada cuadro y los responde sin errores a la velocidad de un trabalenguas.

La pelota, por ahora, tendrá que esperar.

Hoy Juan tacha los días… Hace muchos años que juega todos los sábados el picado de fútbol de veteranos en GEBA. Comenzó siendo el más joven; y actualmente es el más grande de todos. La vida se llevó a muchos de las canchas. Algunos ex profesionales. Otros, amateurs que siempre soñaron con vestir una camiseta. Pero a todos los unió siempre la misma pasión.

Una pasión que no era frenada por nada. Ni por el frío, el calor, los dolores o la edad. El año pasado Juan estuvo dos meses con una sonda. Esto tampoco fue un impedimento para ponerse los cortos y jugar a la defensa como él sabe.

Hoy la cuarentena nos toca a todos donde más nos duele. A muchos desde lo económico y lo laboral. A otros desde lo afectivo y emocional.

Mirá también

Lo cierto es que el picado está en cuenta regresiva. Se perdieron sábados que no retornarán para alguien que cada partido lo juega como si fuera el último. Ojalá la vida le dé otra oportunidad a Juan; y así pueda disfrutar nuevamente de esta gran pasión.

Martín Javier Del Gaiso

martindelgaiso@yahoo.com.ar

OTRAS CARTAS

Voces, reclamos y esperas de jubilados

Cola de adultos mayores para cobrar haberes. (Foto: Lucia Merle)

Sobre algunos gobiernos. El populismo puede darse tanto en la derecha, en la izquierda y hasta en los sistemas monárquicos. Consiste en atraer al pueblo y así conseguir su aprobación y apoyo, para hacerse y conservar el poder, beneficiándose personalmente y/o como grupo. La táctica básica es la mentira: “Miente, miente, miente, que algo queda”.  Casi todas las personas, y lógicamente las que padecen de más necesidades, son proclives a escuchar solamente lo que les agrada. Las feas noticias, por supuesto, las rechazan y/o las descartan en cortos tiempos: es así que los líderes populistas consiguen que sus seguidores olviden las mentiras que les contaron pocos meses o días atrás. Eso no existe más en sus mentes.  Las falsedades frecuentemente requieren crear enemigos ficticios, a quienes endilgarle culpas de todos los males y sufrimientos. Pero la base de la cosa es simplemente la mentira. Este gobierno ha sido un maestro de esta “tecnología”. A los jubilados se nos prometió el oro y el moro durante la campaña electoral. Pero lo primero que hicieron fue eliminar los ajustes de haberes que estaban vigentes que, si bien algo escasos, eran muchísimo mejor que lo que se implementó. Y no sólo eso, sino que aparentemente ANSES tiene la orden de no cumplir ni siquiera con los dictámenes judiciales en firme a favor de quienes hemos demandado algún ajuste legal, completando así el castigo a quienes fuimos calificados por la expresidenta como “caranchos”. Yo soy uno de los “caranchos” estafados.

Pedro Bollo

fp.bollo@gmail.com

Mirá también Dar el ejemplo. Hace unos días leí la excelente nota de Silvia Fesquet titulada “Cuando la política no da el ejemplo”. En ella señala el ejemplo que nos han dado los presidentes de Chile y Uruguay rebajando el sueldo de sí mismos y de gobernadores, ministros y legisladores. Cuando se le preguntó a nuestro Presidente por qué no se imponía recortes a los funcionarios de la administración respondió : “Ninguno de ellos tiene salarios exorbitantes. Ni yo lo tengo”. ¿Cree entonces el Presidente que los jubilados, a quien se les ha impuesto una solidaridad por la fuerza mediante un decreto firmado por él, tienen salarios exhorbitantes ? ¿O los gremios que han aceptado reducciones en sus sueldos para evitar una pérdida en los puestos de trabajo tienen sueldos exhorbitantes? Para despertar confianza en los argentinos y los extranjeros a quienes requerimos ayuda y comprensión por la situación que estamos atravesando debemos dar el ejemplo con nuestros líderes a la cabeza.

Alfredo Andreotti

xintetico@mac.com

Mirá también Lo difícil de hacer nuevas amistades. Estoy lejos de Buenos Aires, en una ciudad del sur en un lugar para muchos paradisíaco. Sobre todo para quienes les gusta el frío. Pero yo lo sufro. Siempre estuve conectada con la Capital por medio del diario Clarín. Soy hincha del diario de papel. Voy entrar a describir la soledad de los mayores. He vivido en varias ciudades, Choel, Chimpay, Santa Clara, Mar del Plata, a la que extraño mucho. He conocido gente, pero, según mi experiencia,  nunca tan “cerradas” como la de Río Negro. Después de cinco años de residencia no he cosechado ninguna amistad. Cuando viví en Mar del Plata al principio me costó encontrar amigos, pero nunca como aquí en Bariloche. Eso que soy amiguera.  Quise por este medio acercarme a la gente. Para encontrar consuelo a la catástrofe que estamos viviendo. Como no soy muy ducha en el manejo de estos aparatos no puedo comunicarme con libertad. Hasta la vista a todos los lectores, esperando que todo acabe de una vez y nos encuentre vivos.

Lucía Perticaro

perticarolucia1@gmail.com

Mirá también Aprovechar el aislamiento. La pandemia y la cuarentena son dos cosas terribles, pero lo voy a mirar desde mi lado. Soy jubilado y fui jugador de fútbol. Siempre en el ascenso: Lanús, Brown de Adrogué, Argentino de Quilmes, Barracas Central (campeón de 1ª D en 1981), Sportivo Dock Sud (campeón de 1ª D en 1984) . Tengo 65 años y desde los 15 que me puse a coleccionar pines (prendedores) y banderines de fútbol. Tengo más de 5.000 banderines y unos 10.000 pines de todo el mundo. Hasta hace 100 días, lo tenía semi abandonado a mi hobby, pero con esto de no poder salir estoy haciendo lo que quizás tenía que haber realizado hace mucho tiempo: ordenar y catalogar. Ahora lo estoy efectuando “gracias a la cuarentena”. Aunque quiero dejar en claro que ya es momento de hacer algo inteligente al respecto, estamos perdiendo muchas cosas. Otra cosa que pude terminar es mi libro De Tierra Adentro (ya registrado) de los escudos de ligas y clubes de la Argentina. No es muy buena la cuarentena, pero en mi caso me dio esta oportunidad. Esperemos que se pueda actuar al respecto y quien tenga un hobby como yo, que lo empiece a practicar, cualquiera que sea. Salud a mi Argentina.

Darío Nicolás Moccia

moplanos@gmail.com

Mirá también Tomar las cosas con humor. Con el mayor respeto por los lamentos y quejas de jubilados, si me lo permiten, daré a conocer una situación que, lejos de constituir un lamento, motiva risa.  Siempre gocé de muy buena salud, al extremo de haber jugado sin interrupción al fútbol hasta 2010 durante 67 años. Hace algo más de dos meses me apareció una infección en la pantorrilla izquierda, con peligro de que avanzara sobre el hueso, por lo que me sometí a su eliminación mediante cirugía. Más tarde, el control pos operatorio quedó interrumpido por las medidas públicas y privadas contra la expansión del coronavirus. Lo que sucedió es que el control de la cirugía se produjo de un modo verdaderamente insólito: con la puerta de entrada del departamento donde vivo abierta como para que pase sólo mi pierna. Con sendos barbijos puestos uno de mis hijos desde afuera sacaba fotos de la herida con el celular y las enviaba al cirujano. El médico respondió sobre el estado de la herida a través de la fotografía y dijo que parecía evolucionar muy bien. Es decir, un “examen médico a distancia” con el 90% de mi cuerpo dentro del departamento y el 10% en el palier. Con excelente resultado. 

Héctor J. Petersen

hectorjpetersen@fibertel.com.ar

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

CLip art of Flip Day 2 CLip art of Flip Day 1 CLip art of Flip Day 1