Nueva York se asoma a un abismo económico



La tasa de desempleo en la ciudad de Nueva York es del 16 por ciento, el doble que en el resto de Estados Unidos. Se espera que los ingresos por impuestos sobre la renta personales disminuyan en 2 mil millones de dólares este año fiscal.

Sólo un tercio de las habitaciones de hotel están ocupadas y las vacantes de departamentos en Manhattan han alcanzado un pico.

Nueva York, más que cualquier otra ciudad grande del mundo, ha estado lidiando con los caminos duales de devastación del brote de coronavirus: el virus ha matado a 24 mil personas localmente y ha eliminado cientos de miles de empleos.

La actividad en los centros minoristas, como Hudson Yards (arr.), no se ha recuperado. Foto: Spencer Platt/Getty Images.

Y aun cuando la ciudad ha contenido la propagación del virus, no ha podido ejercer control sobre su amenaza a la economía.

Numerosos indicadores sugieren que NY enfrentará una crisis financiera prolongada, como no se ha visto desde los años 70. Ha recortado el gasto para compensar los miles de millones de dólares en ingresos perdidos, pero podría perder miles de millones más.

El alcalde, Bill de Blasio, y el gobernador, Andrew M. Cuomo, han pedido ayuda a la administración Trump, pero el presidente, un neoyorquino de nacimiento que desprecia abiertamente a su ciudad natal, ha amenazado en cambio con recortar los fondos federales. El municipio podría verse obligado a pedir prestado sólo para mantener en operación los servicios normales.

Los tiroteos están al alza, algunos neoyorquinos están huyendo a los suburbios, las empresas están reconsiderando su necesidad de espacio de oficina —cambios estructurales que recuerdan los que precedieron al colapso fiscal de la ciudad en 1975, dicen algunos halcones presupuestarios.

“Estamos al borde de una tragedia”, dijo Richard Ravitch, ex funcionario estatal que ayudó a diseñar el rescate de las finanzas de la ciudad de Nueva York en los 70 y que cree que esta crisis es peor.

La ciudad ha tomado medidas para abordar su actual déficit de ingresos de 9 mil millones de dólares en el curso de dos años, aunque Ravitch cuestiona si los líderes están subestimando el problema. Aboga por recortes significativos y la creación de una junta de control financiero.

El Estado, que enfrenta su propio déficit de ingresos de 14.5 mil millones de dólares, no está en condiciones de ayudar. Cuomo advirtió que sin asistencia federal, consideraría todas las opciones: “impuestos, recortes, préstamos, jubilación temprana, todo lo anterior”, dijo. “Y todo lo anterior no llenará ese agujero”.

La pandemia ha obligado a los neoyorquinos a realizar cambios fundamentales en cómo y dónde viven y trabajan, y ha disuadido a los turistas de visitar la Gran Manzana, pues muchas atracciones permanecen cerradas. En el último año, el sector de ocio y hospitalidad del área metropolitana perdió el 44 por ciento de sus empleos.

Los tres pilares del flujo de ingresos de la ciudad de NY son los impuestos sobre las ventas, el alquiler y el predial. Los ingresos por impuestos sobre las ventas fueron los primeros en mostrar un impacto concreto de la pandemia, al caer 35 por ciento en el segundo trimestre y 15 por ciento en lo que va del año.

A lo largo de los principales corredores de tiendas al menudeo en Manhattan, que alguna vez prosperaron con las ventas a turistas y oficinistas, los escaparates lucen vacíos a medida que cadenas nacionales se van.

Con tanta gente desempleada o trabajando a distancia fuera de la ciudad, muchos esperan que los ingresos locales por impuestos sobre la renta sigan debilitándose en los próximos meses.

De Blasio ha instado al Estado a autorizar hasta 5 mil millones de dólares en préstamos, que serían pagados a 30 años. Pero no está claro si el gasto deficitario realmente resolverá algunos de los problemas de la ciudad, o simplemente retrasará lo inevitable, mientras carga a generaciones futuras los onerosos pagos del servicio de la deuda.

Lo que suceda a continuación está envuelto en interrogantes: ¿la ciudad de Nueva York recibirá ayuda federal? ¿Cuántas personas ricas se irán de manera permanente, llevándose consigo los ingresos por impuestos sobre la renta?

¿Qué presagia el éxito del trabajo a distancia para el espacio de oficinas de la ciudad y para sus ingresos por impuestos prediales?

El Empire State Building se ha convertido en un poderoso símbolo de cómo la pandemia del coronavirus ha descarrilado la economía local.

Desde su nuevo observatorio en el piso 102, abundan las vistas impresionantes, pero los visitantes son pocos. El valor de la compañía dueña del rascacielos, Empire State Realty Trust, ha caído 50 por ciento desde principios de año.

© 2020 The New York Times

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