“Nos dejaron solos”, el llanto de los 7 hijos de un trabajador baleado por un ex policía



“Lo van a liberar, yo sé. Porque tiene 75 años, por el coronavirus y lo van a mandar a la casa. Pero igual tiene que pagar. Él va a estar encerrado pero con su familia, sus hijos lo van a ver. ¿Y mi hermanito? Mi hermanito va a preguntar siempre por el lugar vacío en la mesa, dónde está su papá”, se angustia Abigail.

La joven de 21 años es la hija mayor de Walter Emilio Guerreño (37), el empleado de un frigorífico asesinado por José César Rojas (75), un policía retirado que corrió por la calle, disparándole a un auto que acababan de robarle.

Todo empezó este lunes por la mañana cuando Walter, que vivía en Bernal Oeste (Quilmes) y trabajaba desde hacía ocho años en el frigorífico Tecnocarnes, en Coronel Magan 2210, de Gerli, salió con un compañero a un depósito que queda a unos metros de su lugar de trabajo.

“En realidad mi papá es cortador de carne, tendría que haber estado adentro del frigorífico. Pero los mandaron a llevar unas cajas, estaba con el compañero que le llegó a decir: ‘¿Escuchás esos tiros? ¡Dale, apurate!’ Y cuando mi papá se dio vuelta para ver qué pasaba, esta persona le disparó en la cabeza y cayó al suelo, lo mató”, reconstruyó Abigail, que está embarazada y al momento del hecho estaba en el hospital.

Walter Guerreño tenía siete hijos.

Minutos antes de ser asesinado, su papá le había mandado un mensaje de voz preocupado por su chequeo médico, desde el teléfono de un compañero. Una vecina fue la que les avisó de la trágica noticia. Cuando María, la esposa de Walter, llegó a la escena, el cuerpo todavía estaba en la calle, pero Rojas se había ido.

“Mi papá era todo, el que sostenía todo. Si necesitábamos algo con mi hermana o si mi mamá tenía cara de enojada, él enseguida estaba ahí para ayudarnos o levantarnos el ánimo. Ahora estamos solos, nos dejaron solos”, dice desde su casa de Quilmes. 

Walter tenía siete hijos. Abigail es la mayor de los hermanos, pero le siguen otros de 18, 16, 13, 10, 6 y 3 años, que se quedaron sin el sostén de la familia. Además de dos nietos, uno en camino y un sobrino que también estaba a su cargo.

“Quiero justicia, quiero que se pudra en la cárcel, porque así como mató a mi marido, otro día puede matar a otra persona. A mí me arruinó, me arruinó la vida, me arrancó a mi marido, mi pilar, mi amor, mi vida”, se quebró María, su esposa.

José Rojas tiene 75 años y es un policía retirado de la Federal. Tenía una Bersa Thunder 9 milímetros, la que solía usar como reglamentaria, cuando le robaron su Peugeot 308 gris en la puerta de su casa de Sargento Cabral al 1800, a 200 metros del lugar donde mató a Walter.

Walter Guerreño (40), asesinado en Gerli.

El ex agente decidió correr para perseguir a los supuestos ladrones, que en auto ya habían escapado sin dejar rastros. Como era imposible que los alcanzara, disparó.

“Tiró al aire, a la nada, porque el auto ya se había ido hacía rato, imaginate que entre que él corrió dos cuadras cuánto los puede alcanzar. Es inentendible lo que hizo, sabemos que hay mucha inseguridad, ¿pero salir a tirar así? Además, no es que los ladrones le estaban disparando ni nada, se fueron y él salió a matar a cualquiera. Mi papá estaba todo vestido de blanco, cómo no lo va a ver”, se indignó la joven, que todavía espera que la Justicia los autorice a dar el último adiós a su papá.

La investigación quedó en manos de la fiscalía N° 3 de Avellaneda, a cargo de Gastón Fernández, que aún no se ha comunicado con la familia para informarle sobre los avances en la autopsia ni para tomarles declaración.

Rojas, por ahora, permanece detenido y acusado de homicidio.

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EMJ

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