Morón: cumple 60 años la universidad que nació en una casa histórica y se convirtió en un símbolo de la educación



“Para construir el futuro, no es necesario destruir el pasado”, se lee en la leyenda grabada en una de las paredes de la casa colonial ubicada en la esquina de Cabildo y Nuestra Señora del Buen Viaje.   

La estructura con techo de tejas y postigos de hierro parece estar sacada de un libro de historia; una fotografía antigua en medio del habitualmente agitado entorno del centro comercial moronense, hoy apaciguado por la cuarentena del Coronavirus.

Los años pasan y esa promesa se mantiene intacta, al igual que la casa encofrada bajo el edificio de la Universidad de Morón, que este complicado año de cuarentena festeja -por el momento sin clases ni cursada- su aniversario número 60. Seis décadas de educación superior en el Oeste.

El edificio se ubica en la esquina de Cabildo y Nuestra Señora del Buen Viaje, a metros de la estación del Sarmiento, del lado norte del centro de Morón.

El 18 de mayo de 1960 la Universidad de Morón abrió sus puertas por primera vez como una de las primeras “casas de altos estudios”, tras la ley 14.557 que permitía la existencia del sistema de universidades privadas, sancionada dos años antes durante la presidencia de Arturo Frondizi.

“La Universidad de Morón empezó a organizarse en condiciones bastante precarias porque no había nada y de la nada comenzó a hacerse algo. Sus primeras unidades académicas fueron la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y la Facultad de Filosofía y Letras”, cuentan desde la Universidad.

El 18 de mayo de 1960, la universidad abrió sus puertas como una de las primeras casas de altos estudios.

Gracias a una importante campaña publicitaria en medios locales y hasta volantes que se repartían en las calles y estaciones, la Universidad fue sumando cada vez más alumnos, que apostaron por las carreras que ahora podían seguir sin tener que viajar hasta la Capital.

“Medio centenar de alumnos se distribuyeron en las escasas aulas de la sede original de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, alquilada con los escasos recursos con que se contaba”, recuerdan en la UM sobre el espacio ubicado en Nuestra Señora del Buen Viaje 851.

“Como nos dijo el entonces Rector, Dr. Lima Quintana, nadie que quisiera estudiar en la Universidad debía verse imposibilitado de hacerlo porque sus recursos fueran magros”, agregan.

En 1962, la Institución compró la casa del ingeniero Ernesto Boatti, ubicada en Cabildo 131.

Fue dos años después, en 1962, cuando la Institución compró la casa de Cabildo 131, previo domicilio del ingeniero Ernesto C. Boatti: “Fue la primera sede propia de la universidad y luego las autoridades de la época en que comenzó a construirse el magnífico edificio central, tuvieron la sin par idea de conservarla en sus lineamientos más característicos bajo la nueva estructura”, señalan.

En 1966, el rector Quintana anticipó el plan de construir el impactante edificio que actualmente se alza por encima de la vieja casona. Fue 18 años después, en 1984, cuando el edificio diseñado por el ingeniero Jorge Ragone finalmente se transformó en una realidad.

La “casita colonial”, como se la conoce en el barrio, fue testigo de incontables luchas políticas entre conservadores y radicales. Constituyó el hogar de uno de los mayores líderes de la UCR local, Ernesto Boatti, que además fue diputado nacional y ministro de Obras Públicas de la Provincia.

Ernesto C. Boatti fue Diputado Nacional y Ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires entre la década de 1920 y 1930.

“Boatti venía de una familia tradicional de Morón. Él militaba en el Radicalismo y fue el líder de la UCR entre los años ’20 y los ’30. Fue ministro de Obras Públicas de la Provincia durante la gobernación de Valentín Vergara, a fines de los ‘20. Luego vino el golpe de 1930, con los conservadores, y queda desplazado”, dice Agustín Algaze, director del Instituto y Archivo Histórico de Morón. 

“Al ser diputado, tenía un vínculo directo con los intendentes radicales de la época que, con su apoyo, conseguían fondos para hacer obras con mayor facilidad que en otras gestiones”, agrega.

Actualmente, la casa de Boatti funciona como el rectorado de la universidad. Su fachada se mantiene congelada en el tiempo, como una cápsula que transporta al pasado a los curiosos que busquen conocer su historia. Por encima, una actualidad muy distinta a la de los comienzos: el edificio que en épocas normales de clases, junto a la nueva sede de la Capital, recibe a unos 11 mil alumnos que, cuarentena mediante, por estos días cursan a distancia alguna de las 70 carreras de grado que ofrece la universidad.  

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