Miedo a viajar: entre el deseo de salir y el temor al contagio



En otros tiempos, tres meses atrás, cuando hablábamos de “miedo a volar” rápidamente se nos aparecían imágenes de gente atemorizada frente a situaciones concretas como turbulencias o momentos como el despegue o aterrizaje… además de las personas que ya de por sí manifestaban temores en relación con la  experiencia de volar en general (hay quienes ni siquiera pueden pensar en subir al avión).

Sin embargo ahora, transitando la pandemia del coronavirus –nosotros, en AMBA todavía confinados; en países europeos buscando retomar una vida más normal- y con un historial que nos ha dejado grabadas a fuego situaciones como vuelos cancelados de un momento a otro, fronteras cerradas intempestivamente y pedidos desesperados de pasajeros varados por todo el mundo, empezamos a hablar del miedo a viajar.

Para los que vivimos en zonas como el AMBA con la circulación restringida, gran parte de este temor tiene como punto de origen la incertidumbre. Aún no podemos movernos libremente, hay que pedir permiso para circular, los casos de contagios crecen. Y no hay un horizonte claro en relación con cuándo podremos hacer una vida un poco más normal. 

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Cuando volvamos a viajar

En materia de viajes, hay una especie de meta: la normativa señala que el 1 de septiembre se empezará a volar tanto dentro del país como hacia destinos del exterior. Tal vez ese momento se adelante (se dice, se especula, hay reuniones). Pero no se sabe. Aeropuertos y líneas aéreas ya tienen sus protocolos listos para despegar cuando se pueda.

“Aún no sabemos cómo ni cuándo se podrá volver a viajar. Viajar es una de las cosas en la vida que la mayoría de la gente lo vivencia desde el disfrute, es algo que planeamos como el momento del año que disfrutaremos. Después de la pandemia esto cambiará. Se agregará el temor a viajar por miedo al contagio y al momento de planear un viaje ya no solo veremos a dónde ir por el clima, por ejemplo. Veremos las estadísticas de la epidemia en la zona donde queramos viajar, tendremos que asegurarnos de contar con asistencia médica en lugar que estemos, es decir se sumarán otras preocupaciones”, explica Silvia Ibarra, psiquiatra y directora médica de Espacio Plenus.

Barbijos, alcohol en gel, protocolos: las medidas sanitarias ayudan a reactivar los viajes, pero también generan temor entre quienes suelen tener miedo a volar. (Shutterstock)

“En aquellas personas que tenían fobia o temor a volar, a las que se va a sumar otro temor como el posible contagio, le será mucho más difícil tomar la decisión de exponerse a sus miedos, hasta les servirá de excusa la pandemia para no tener que exponerse a su temor original a volar”, agrega Ibarra.

Acostumbrado a trabajar con gente que tiene miedo a volar (y ayudarlos a superar ese temor), Claudio Pla Alem, médico psiquiatra y autor del libro Modo Avión, señala: “Se ha sumado un nuevo tema que es el miedo a viajar en general, a salir de la casa. Estamos viendo pacientes con una nueva categoría de agorafobia: ya no es el miedo al espacio abierto y tener un episodio de pánico, sino que es el miedo al contagio, al acercamiento a otras personas, al acortamiento de la distancia social. Esto se ve amplificado en el tema del avión”.

Control de temperatura en el aeropuerto de Mendoza. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Preocupaciones de la gente

“Los efectos del estrés acumulativo: tenemos personas que comenzaron la cuarentena ya con insomnio, problemas para conciliar el sueño teniendo pesadillas. En cuanto a las cuestiones sanitarias, algunos pacientes las han tomado tan estrictamente que empiezan a aparecer conductas obsesivas con angustia. Esto también requiere tratamiento o algún abordaje”, señala Pla.

A esto se suman los problemas económicos -gente que se quedó sin trabajo, por ejemplo-, los conflictos familiares que trae el confinamiento prolongado, cuestiones de vínculos, los chicos en casa sin poder ir a la escuela: la vida cotidiana radicalmente alterada.

Con barbijo en el famoso Puente de Carlos, Praga, República Checa (Shutterstock)

“Con un grupo de agencias de viajes, estamos viendo que habrá que planear seguramente los viajes de cercanía donde se pueda ir con auto, porque el miedo al transporte publico va a existir durante un tiempo para un segmento de la población”, explica Pla.

“Ya se está pensando en un desarrollo mayor del turismo rural, ciudades cercanas… Muchos preguntan a qué lugar seguro puedo ir, ha quedado miedo a quedar varados, a llegar a un lugar y que pr algún motivo se eleven las medidas de cuarentena y quedar sin poder volver al hogar, un fantasma muy importante en grupo de pacientes sensibilizados”, dice el especialista. “Creemos que una vez que estén estabilizados todos los protocolos que han desarrollado hoteles, restaurantes y medios de transporte, vamos a tener que hacer una tarea de psicoprofilaxis, de preparar a las personas para atravesar este derrotero hasta llegar a un lugar de descanso. Todo el mundo está necesitando vacaciones pero va a ser difícil la implementación de estos protocolos para personas que están sensibilizadas”.

A la playa con barbijo y distancia social (Shutterstock)

Mientras tanto, desde las pantallas de nuestro hogar, asistimos a la apertura paulatina de fronteras en algunas regiones del mundo, el reinicio de operaciones de las aerolíneas y la gente en las playas disfrutando el verano en el hemisferio norte. Nos proyectamos, queremos eso, soñamos.

“Una vez que ya todo empiece a transcurrir con mayor seguridad, volverá a quedar solo el miedo a volar (si no hace tratamiento para superarlo)”, dice Ibarra y concluye: “La mejor manera de superar una situación traumática no es la evitación sino la exposición”.

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