Midtjylland, la cenicienta de la Champions League: del Big Data a las acusaciones de “tráfico” de juveniles



En el Grupo D de la Champions League, junto a Liverpool, Atalanta y Ajax, juega un equipo cuyo nombre es complicado de pronunciar y aún más difícil de deletrear: Football Club Midtjylland. Al superar a Slavia Praga en el repechaje de la ronda final de la clasificación, el equipo danés hizo historia y se aseguró por primera vez un lugar en el torneo europeo de máxima jerarquía a nivel clubes.

A pesar de ser el último campeón de la Superliga de Dinamarca, el equipo dirigido por Brian Priske sufrió de inmediato la diferencia de presupuesto respecto de los clubes de las principales ligas de Europa (el valor del futbolista más caro del Atalanta supera al de todo el plantel del Midtjylland). En su debut, fue derrotado por el conjunto italiano, que le convirtió cuatro goles en el MCH Arena, ubicado en Herning y con una capacidad para 12 mil personas. Luego, en la segunda fecha, Liverpool le ganó 2-0 en Anfield.

“Si soy políticamente correcto te digo que el fútbol es un once contra once y todo puede pasar, pero está claro que está complicado”, se sinceró en una entrevista a Mundo Deportivo el español José Rodríguez, quien, junto a su compatriota Jordi Rams trabaja en en una de las principales áreas del club: el Big Data.

Aunque fue fundado en 1999 tras la fusión del Herning Fremad y el Ikast FS, Midtjylland recién comenzó a adquirir relevancia nacional en 2014. Ese año, el economista inglés Matthew Benham compró el club y estableció una estrategia particular: el método matemático Moneyball, nombrado así en referencia a la película protagonizada por Brad Pitt, que contó el proyecto que llevó al equipo de beisbol Oakland Athletics a pelear mano a mano contra franquicias de mucho mayor presupuesto.

Esta manera de reclutar jugadores se focaliza en la contratación de jóvenes y desconocidos talentos, mediante la combinación algorítmica de miles de datos que incluyen desde ocasiones de gol generadas y efectividad de tiros al arco, hasta intercepciones realizadas y duelos aéreos ganados. De esa manera, los analistas identifican las falencias del equipo y salen al mercado a buscar al futbolista que mejor la cubra. También identifican qué formación se adapta mejor a cada partido e incluso predicen en qué lugar de la tabla de posiciones quedarán a fin de temporada.

“El Midtjylland tiene lo que se necesita para convertirse en un club exitoso. Estoy seguro de que podemos crear un equipo sólido y sostenible sin gastar más que otros, sino pensando mejor y siendo más eficaces”, aseguró Benham, también propietario del Brentford de Inglaterra, que se basa en el mismo mecanismo.

Desde que se implementó el método Moneyball, el equipo danés se consagró campeón de tres campeonatos locales (2015, 2018 y 2020) y de una Copa de Dinamarca en 2019. Además, venció por 2-1 al Manchester United en la Europa League 2015-2016 y los fanáticos y los jugadores lo vivieron como si fuera otro título.

Aunque Midtjylland ha sido noticia durante los último años por el original método matemático que utiliza como filosofía, también su nombre se ha visto envuelto en una polémica, a raíz del informe que publicó en 2008 la organización no gubernamental internacional Save the Children -que tiene como finalidad trabajar por los derechos de la niñez- y que se tituló “Los niños en competición”.

Midtjylland durante un partido de la Superliga de Dinamarca. @fcmidtjylland

En específico, el informe acusaba el “trafico” de niños en el fútbol mundial y remarcaba que los jovenes menores de 18 años que no nacieron en Europa están imposibilitados de firmar contratos con equipos del Viejo Continente. En ese entonces, Midtjylland tenía varios juveniles nigerianos en sus divisiones inferiores.

“Según la legislación de la FIFA, están prohibidos los traspasos internacionales de menores de 18 años”, explicó el documento. Sin embargo, existen algunas excepciones a esta norma que permiten realizar la maniobra. Una de ellas es “que los padres del menor se trasladen al país del nuevo club por razones no relacionadas al fútbol, lo cual da cabida a una enorme ambigüedad”.

En ese sentido, “Midtjylland entrena en Dinamarca a numerosos jugadores menores de edad traídos de Nigeria a través de una academia de talentos que comparte con un club del país africano (FC Ebedei)” y, para defenderse de cualquier acusación, “el club danés argumenta que los menores se encuentran en el país europeo fundamentalmente para estudiar y que ‘sólo en su tiempo libre juegan al fútbol'”.

Producto de su cooperación con el club nigeriano FC Ebedei, que le permitía ejercer el derecho de compra de futbolistas menores de 18 años, el FC Midtjylland registró entre 2006 y 2007 seis juveniles africanos, quienes tenían un permiso de residencia de corto plazo y que no incluía el derecho a trabajar.

Por eso, en febrero de 2007, la FIFPRO (Federación Internacional de Futbolistas Profesionales) acusó al club y a la Federación danesa de fútbol ante la FIFA, que les hizo serias “advertencias”.

Ahora, el plantel profesional del Midtjylland tiene cinco futbolistas nigerianos: Chuma Anene, Jibril Abubakar, Victor Dawa, Frank Onyeka y Sunday Odeh. También está el guineano Sory Kaba y los sursudaneses Awer Mabil y Pione Sisto. En total, son ocho africanos. 

El caso de Pione Sisto es particular: él nació en Uganda cuando sus padres huían de la guerra en Sudán del Sur. Con la intención de dejar el peligro atrás y comenzar una nueva vida, sus familiares llegaron a Dinamarca en condición de refugiados cuando Pione tenía sólo dos meses. 

Allí, el joven comenzó su carrera como futbolista. A los 17 años, debutó en Midtjylland y su gran nivel hizo que cuatro temporadas más tarde firmara contrato con Celta de Vigo por 6,7 millones de dólares.

Su rendimiento en el equipo español no fue el esperado, y por eso regresó al conjunto danés en septiembre de 2020. Durante el acto de presentación del delantero de 25 años, varios miembros de su familia irrumpieron con el torso desnudo en la sala para realizar una danza tradicional sursudanesa que le daría suerte a su hijo. Lejos de avergonzarse, Sisto se sacó la camiseta del club y se unió a ellos.

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