“Me siento vivo y con ganas de colaborar”



No es viejo quien mantiene su fe en sí mismo, el que vive sanamente, alegre. Convencido de que para el corazón no hay edad. Hay que estar agradecidos de nuestra edad, pues la vejez es el precio de estar vivos.

Hemos llegado a los 70, 80, 90 años de vida y aquí estamos. Más lúcidos que antes porque hoy contamos con la tan mentada experiencia. Es tal vez por ello que me permito analizar en un todo a nuestra América del Sur. Somos un continente que tiene de todo en cuanto a materias primas. Podríamos haber hecho de él un paraíso. Sin embargo, estamos tratando de superar nuestras constantes decadencias.

El lector rescata que la experiencia ganada le permite a los adultos mayores vivir en plenitud. (Foto: Maxi Failla)

Mientras tanto, seguimos dilapidando tiempo. Pasan los años y a mí me encuentran con mis primeros 70 años recién cumplidos. Los últimos 50 los pasé trabajando y no veo grandes cambios. Ahora que ya no trabajo, y cuento con ayuda económica de mis hijos profesionales, puedo hacer lo que siempre quise: dedicarme a estudiar y reflexionar.

Esta situación me ayuda a seguir viviendo, pero de manera mucho mas comprometida con la sociedad pues no me siento un parásito, sino que me siento vivo y con ganas de colaborar como lo hago. Aportando mi granito de arena en aras de poder lograr una sociedad mejor. Si bien es cierto que para ello falta tiempo, espero que todavía nosotros estemos para poder ayudar a las nuevas generaciones.

Les digo a los de 30, 40, 50, 60 años que la vida no es un solo momento y aflojar para esperar la muerte. No es así. La vida se nutre de momentos y hay que vivirlos a todos. Yo, con mis primeros 70 años de vida, como tantos otros con la misma edad y mayores también, seguimos empujando la pelota para seguir haciendo goles.

Los adultos mayores encaramos a la vida para vivirla en plenitud. Especialmente aquellos que nos encontramos en buen estado físico y mental necesitamos que nos integren a la sociedad y no como una fuerza pasiva. Que nos consulten como se hacía en la antigua Grecia, donde los filósofos no se discriminaban por edades sino por saberes. Entiendo que sería muy bueno para la sociedad contar con nuestro apoyo y ayuda intelectual y juntos lograr una sociedad mejor.

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Está demostrado que la edad no cuenta cuando te funciona bien el cerebro. ¡Vamos por más esta mi generación de viejos jóvenes! Hoy ya me bajé de la loca carrera de ser el mejor de la empresa, solo pretendo ser uno más que ayuda a construir una sociedad mejor.

Me queda la siguiente reflexión: para el profano la tercera edad es el invierno, para el sabio, la estación de la cosecha.

Armando Torres Arrabal

arjt@hotmail.com

OTRAS CARTAS

Voces, reclamos y esperas de jubilados

Jubilados a la espera del cobro de sus haberes. (Foto: Juan José García)

Somos un grupo de maestras egresadas del Normal Nº 4 en 1966. Hoy, en circunstancias tan especiales y cuidándonos porque todas tenemos 70 años, seguimos unidas con la tecnología y tenemos el apoyo mutuo constante. Eso nos da la fuerza necesaria para sobrellevar la pandemia y, además, ser solidarias. Hicimos una pequeña colaboración que nos gratifica. Nos enteramos que la Escuela de Comercio Nº 19 Juan Montalvo, del barrio de Caballito, necesitaba materiales para que el rector y un grupo de creativos profesores pudieran seguir fabricando máscaras de protección con impresoras 3D. Esos elemento luego se entregan a médicos y enfermeros de hospitales de la ciudad de Buenos Aires. Hoy de nuestras manos le llegaron a la escuela 200 láminas de acetato con las que podrán elaborar 2.000 máscaras. Nuestro reconocimiento al grupo de docentes por su tarea solidaria. A la vez, es la reafirmación de seguir celebrando cada día la amistad que nos alimenta y nos fortalece. La escuela más colaboración.

María Isabel Grappi

dragrappi@yahoo.com.ar

Mirá también Soy un argentino totalmente desorientado por las medidas que toma el gobierno respecto del Covid- 19. Tengo 78 años y estoy jubilado con la mínima. No entiendo muchas resoluciones en función de favorecer la inmunidad referida al virus. Necesitaría que algún profesional de la salud aclare la gran duda que tengo y sufro como tantos otros adultos mayores. Vivo en un barrio y cuando necesito ir al centro voy a pie por la falta de ómnibus. Llego a destino casi de rodillas por el dolor de mis piernas. Entonces, busco una silla en algún bar y no hay, por el famoso protocolo. Pregunto: ¿si en lugar de eliminar las sillas permiten que se ocupe un porcentaje de la capacidad total del local? De ese modo trabajarían los bares y restaurantes y así tendríamos un lugar donde descansar los “viejitos”. Y poder tomar un café o un desayuno con todas las medidas que recomienden los organismos oficiales.

Alberto García

garciaalbertoaderian@gmail.com

Mirá también Mi compañero de vida, trabajador como nadie, falleció el 1º de mayo. No resistió la cirugía cardiovascular. No pude ver a mi esposo por la maldita pandemia. No pude despedirme. No pude visitarlo ni sostener su mano. Dios sabe que en sus 74 años ha ayudado a su familia con todo lo que pudo. Llevábamos 40 años juntos.  Me estoy muriendo de hambre desde que falleció. Necesito poder tramitar y cobrar la pensión. A través de mis hijas intentamos hablar con Anses para que nos brinden atención. Llamamos más de 15 veces todos los días desde hace semanas. Nunca pudimos comunicarnos con nadie. Tengo 61 años y no me pude jubilar. Atravieso el duelo por mi esposo con hambre y sin atención. Necesito una respuesta.

Miriam Nancy Argañaraz

jenniferlozano2010@hotmail.com

Mirá también Hay enorme preocupación en las autoridades con la cantidad de adultos mayores que fallecen debido al coronavirus. Eso los lleva a tomar medidas contra la gente mayor, como la que quiso implementar la Ciudad de Buenos Aires. Escuché en los medios que un porcentaje importante de los muertos en Estados Unidos estaba en geriátricos y en Europa esa proporción es más elevada. Por lo que el problema no son los adultos mayores sino que el peligro son esas instituciones. La solución creo que va por intervenir a todos los geriátricos para controlarlos adecuadamente.

Rafael E. Madero

rafamadero@hotmail.com.ar

Mirá también Los discursos del señor Presidente de la Nación durante la campaña para llegar a la Presidencia comparados con la realidad han demostrado el arte de mentir de los políticos. En cada pueblo, ciudad que visitó prometió aumentarle a los jubilados el veinte por ciento. Una utopía que los Decretos de necesidad y urgencia demuestran que no ha podido cumplir. ¿Por qué la mentira? No es constitucional arrebatar los derechos adquiridos. El doctor Alberto Fernández lo hizo. ¿Dónde quedaron las palabras enmascaradas de hace un par de meses? Repito: meses. No han pasado años. En marzo dijo que estaban estudiando una fórmula. No la encontraron. Mientras tanto, los jubilados se conforman con el 6,1%.

Sonia Beatriz Landin

landin.sonia@gmail.com

Mirá también Soy asiduo lector de ustedes tanto en la Argentina como en los últimos 20 años en España. El motivo de estas líneas es comentarles que el gobierno no está pagando las jubilaciones en el extranjero. Aquí en España son unas 17.000. Muchas personas dependen de esas escasas pensiones para poder mantenerse. A ver si por este mensaje se puede movilizar a los encargados de solucionar esto y que toda esta gente cobre lo que por ley le corresponde.

Miguel Ángel Ragno Volpe

miguelragno@hotmail.com

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