Masters de Augusta: diez historias inolvidables, de Palmer, Nicklaus y Tiger al desastre de McIlroy y el error de De Vicenzo



El Masters de Augusta 2020 quedará en los libros de historia, independientemente de lo que ocurra durante los cuatro días de competencia en el campo de Georgia y de quién termine gritando campeón.

Por primera vez el certamen, que se pondrá en marcha este jueves, se disputará en noviembre, luego de que la pandemia de coronavirus lo obligara a mudarse de su tradicional fecha de abril.

Así se escribirá otro capítulo inolvidable en sus 84 años de existencia. Aquí, un repaso azaroso por algunas de las ediciones más recordadas del Major más emblemático del mundo del golf.

El primer Masters de la historia

Horton Smith, campeón de la primera edición del Masters de Augusta en 1934. Foto AP

El primer Masters se disputó en 1934, apenas un año después de la inauguración oficial del Augusta National Golf Club, fundado por el millonario Clifford Roberts y el legendario ex jugador Bobby Jones, quien soñaba con celebrar en el nuevo campo cada año un prestigioso torneo que reuniera a los mejores golfistas del mundo.

Esa edición inaugural, sin embargo, se denominó “Augusta National Invitational Tournament”, porque Jones pensaba que llamarlo Masters era muy pretencioso. Ese nombre, hoy icónico, se utilizó por primera vez en 1939.

El estadounidense Horton Smith se coronó campeón con una tarjeta de 284 golpes, cuatro bajo el par. Los 1.500 dólares que se llevó de premio se juntaron gracias a contribuciones extras de algunos de los 76 socios del club.

Una definición electrizante

Byron Nelson se coronó campeón en 1942, en uno de los desempates más emocionantes de la historia. Foto Archivo

La edición de 1942, la última que se disputó antes de un parate de tres años por la Segunda Guerra Mundial, tuvo una definición inolvidable. Byron Nelson conquistó su segundo título en el torneo -el primero lo había conseguido en 1937- al superar a su amigo Ben Hogan por 70 a 69 en un playoff que sigue siendo para muchos el desempate a 18 hoyos más emocionante de la historia.

Tras las cuatro rondas, Nelson y Hogan quedaron igualados en 280 golpes (-4). La definición se programó para el día siguiente, ya que en esos años los playoffs consistían en una ronda extra, práctica que se estiró hasta 1970.

El lunes, ante unos cuatro mil espectadores, Nelson arrancó con un doble bogey y quedó en desventaja ante un rival que hizo par. Hogan fue al frente hasta el octavo hoyo, cuando su adversario consiguió un águila (dos bajo el par) para dejar su tarjeta en -1 y sacarle un golpe de ventaja.

Nelson consiguió luego tres birdies y llegó al último hoyo con -4, contra un -2 de Hogan, que apurado por el score tiró su pelota al bunker de arena desde el tee y finalmente no pudo bajar el par del hoyo. Nelson firmó un bogey en esa última bandera, pero igual se aseguró el título.

El primer campeón extranjero

Gary Player ganó en 1961 y fue el primer campeón extranjero del Masters. Foto AP

El sudafricano Gary Player se convirtió en 1961 en el primer jugador no estadounidense en coronarse campeón en Augusta. Nacido en Johannesburgo en 1965, conquistó ese año el primero de sus tres títulos en el Masters (lo ganaría otra vez en 1974 y 1978) y el segundo de sus nueve Majors (había sido campeón en el Abierto Británico dos años antes), con 280 golpes, ocho bajo el par de la cancha.

Player, de 25 años, llegó a la jornada final como líder, con una ventaja de cuatro golpes sobre su escolta, el estadounidense Arnold Palmer, ganador de la edición anterior. Arrancó muy bien el domingo, pero la fuerte lluvia forzó a suspender la ronda, que fue invalidada y se reprogramó para el lunes.

Ese día, el sudafricano completó una buena primera mitad del recorrido, con dos birdies, pero en la segunda sumó dos bogeys y un doble bogey. Convencido de que no podía ganar, encaró el último hoyo y consiguió un par, justo el score que le alcanzaba para asegurar el triunfo. Terminó con un impacto menos que Palmer y el amateur Charles Coe y fue el primer extranjero en calzarse el saco verde.

El último festejo de “El rey”

Arnold Palmer, en Augusta, en 2002. Foto AP

Arnold Palmer es considerado uno de los mejores y más carismáticos golfistas de la historia y una de las estrellas más populares de este deporte. Nació en 1929, comenzó su carrera profesional en 1954 y se retiró en 2006, a los 77 años.

En esas seis décadas como golfista, “El Rey” (The King, en inglés) ganó 62 títulos, entre ellos siete Majors. El primero de esos grandes festejos fue en Augusta en 1958 y el último, también en el campo de Georgia en 1964.

En esa edición, Palmer lideró desde el primer día y arrancó la última ronda con una ventaja de cinco golpes sobre el australiano Bruce Devlin. Firmó una vuelta de cinco birdies y tres bogeys y terminó primero con 276, doce bajo el par, y seis impactos menos que sus compatriotas Dave Marr y Jack Nicklaus.

Así conquistó su cuarto Masters y se transformó en el más ganador de la historia, record que conservó hasta que Nicklaus ganó su quinto título en 1972.

Jack Nicklaus, el primer bicampeón

Jack Nicklaus y Arnold Palmer, en 1969. Foto AP

Jack Nicklaus se coronó seis veces campeón en Augusta (1963, 1965, 1966, 1972, 1975 y 1986) y es el máximo ganador de la historia del torneo, récord que en 2020 puede igualar Tiger Woods. De todas sus consagraciones, tal vez la más especial fue la de 1966, la tercera de su carrera, cuando se convirtió en el primer jugador en defender exitosamente su título en el campo de Georgia.

Fue además la única vez que el estadounidense pudo festejar en ediciones consecutivas de un mismo Major, categoría en la que conquistó 18 trofeos.

Nicklaus recibió un duro golpe justo antes del comienzo del torneo, cuando uno de sus amigos más cercanos falleció en un accidente de avión en Tennessee cuando se dirigía a Augusta para verlo jugar.

El dolor no le impidió anotarse una primera vuelta de 68 golpes (-4) y quedar líder. Retrocedió el segundo día con una tarjeta de 76 (+4), pero se recuperó en la tercera (72) y terminó el domingo empatado en el primer lugar con Tommy Jacobs y Gay Brewer.

El título se definió en un playoff de 18 hoyos el lunes, en el que el “Oso Dorado”, apodo con el que se lo conoce, se impuso con 70 (-2). Su consagración dejó una postal curiosa. Tradicionalmente, en Augusta el campeón saliente ayuda al nuevo ganador a ponerse el saco verde. Como Nicklaus fue el primer en defender el título, hubo que improvisar para la ceremonia, en la que se terminó colocando la chaqueta sin ayuda.

La explosión de Tiger Woods

Tiger Woods conquistó en 1997 su primer Major en Augusta. Foto AP

En la 61ª edición del Masters, Tiger Woods hizo historia y escribió la primera gran página dorada en su impresionante carrera. El estadounidense conquistó en 1997 en Augusta su primer Major -ganaría luego otros 14 más- y con 21 años y 104 días se convirtió en el campeón más joven de la historia del torneo, marca que sigue vigente.

Quien se transformaría luego en uno de los mejores golfistas y atletas de todos los tiempos se coronó con una tarjeta de 270 golpes, 18 bajo el par de la cancha, superando por 12 a su compatriota Tom Kite, que fue segundo.

Woods, que fue el primer jugador afroamericano en gritar campeón en Augusta, estableció dos récords ese año, que todavía nadie pudo romper. El de menor cantidad de golpes para ganar el torneo, cifra que igualó en 2015 Jordan Spieth al conquistar en Georgia su primer título “grande”, y el de mayor margen de victoria.

El ex número uno repitió el festejo en este certamen en 2001, 2002, 2005 y el año pasado, cuando conquistó allí su 15° Major y cortó una racha de once años sin títulos en esa categoría, en la que suma además cuatro PGA Championship, tres US Open y otros tantos Abiertos Británicos.

El primero de Mickelson y el último de Palmer

Phil Mickelson conquistó su primer Major a los 33 años, en su 13ª temporada en el PGA Tour. Foto AP

El primer Major de Phil Mickelson se hizo desear. El estadounidense, profesional desde 1992, inauguró su palmarés “grande” recién en 2004, al coronarse en Augusta con 33 años, en uno de los últimos nueve hoyos más emocionantes de la historia del torneo.

Mickelson se impuso con una tarjeta de 279 golpes (-9), apenas uno menos que el sudafricano Ernie Els, el otro gran protagonista de la jornada final.

Els arrancó la cuarta ronda en el cuarto lugar, a tres de los líderes, Mickelson y Chris DiMarco, pero protagonizó una gran remontada, con dos águilas incluidas, y llegó al ultimo hoyo del domingo igualado con el estadounidense en -8.

El sudafricano hizo par en esa última bandera y todo quedó en manos de Mickelson, que logró un birdie desde cinco metros y celebró el primero de sus hasta ahora cinco Majors.

Esa edición quedó en la historia porque fue la última participación de Arnold Palmer en Augusta. A los 74 años, disputó el Masters por 50ª edición consecutiva, en la que no pudo superar el corte.

La debacle de McIlroy en la ronda final

Rory McIlroy, en su desastroza última vuelta en el Masters de 2011. Foto AP

El sudafricano Charl Schwartzel conquistó en 2011 en Augusta su primer y único título en un Major, con una ronda final de 66 golpes, que le permitió cerrar con 274, catorce bajo el par de la cancha. Dos más atrás quedaron los australianos Jason Day y Adam Scott.

Aunque esa edición del Masters no es recordada por el festejo de Schwartzel sino por la pesadilla que vivió Rory McIlroy en la última jornada. El joven norirlandés, que había llegado como uno de los favoritos, arrancó el domingo en la cima, con una ventaja de cuatro golpes, pero firmó el domingo una tarjeta de 80 impactos y finalizó 15°.

McIlroy, de 21 años, había liderado desde la primera ronda y parecía encaminado a conquistar su primer “grande”. Llegó al desenlace con 204 golpes (rondas de 65, 69 y 70), cuatro menos que sus escoltas Angel Cabrera, K.J. Choi, Day y Schwartzel. Pero el domingo se desmoronó.

Completó la primera mitad del recorrido con un birdie y dos bogeys, pero logró mantener el liderazgo. Sin embargo, en los últimos nueve hoyos sumó dos nuevos bogeys, un doble bogey y un triple bogey y sus ilusiones de gritar campeón se esfumaron.

“Con suerte la próxima vez que esté en esta posición, podré manejarlo mejor”, contó un inexperto McIlroy, que no tuvo que esperar mucho para conquistar el primero de sus cuatro Majors. Lo consiguió dos meses más tarde, en el US Open.

El festejo de Watson y el albatros de Oosthuizen

Bubba Watson gritó campeón en el campo de Georgia en 2012 en un desenlacec apretado. Foto Reuters

Bubba Watson se coronó en el Masters de 2012 y sumó el primero de sus dos títulos en Augusta, único Major en el que gritó campeón. El estadounidense se impuso en el segundo hoyo del desempate ante el sudafricano Louis Oosthuizen, luego de que ambos quedaran empatados tras la cuarta ronda con 278 golpes (-10). Pero en el arranque de la jornada del domingo, pocos imaginaban un desenlace tan apretado. Y menos entre esos dos jugadores. 

Watson llegó al domingo en el cuarto lugar con un score de -6; Oosthuizen, tercero con -7. El líder era el sueco Peter Hanson con -9, quien cedió rápidamente el primer lugar en el arranque de la ronda final. Es que Oosthuizen firmó un -3 en un hoyo 2 de par 5 y consiguió un albatros, el cuarto y último del que se tiene registro en la historia del Masters. Así, pasó al frente con -10 y se encaminó a la victoria.

Pero Watson hilvanó entre los hoyos 13 y 16 cuatro birdies y lo alcanzó en la cima. Y luego selló el triunfo en el segundo hoyo del desempate.

Sergio García celebró su primer título “grande” en su 74ª participación en un Major. Foto AFP

Sergio García, campeón en su 74° Major

En 2017, el mundo celebró la consagración de Sergio García, quien conquistó su primer Major en su 74ª participación en un certamen de esta categoría, la mayor cantidad de cualquier jugador antes de su primer título.

El español, que cortó una sequía de 18 años sin títulos para su país en el campo de Georgia, se impuso en el desempate ante el inglés Justin Rose, tras completar ambos las cuatro rondas con 279 golpes, nueve bajo el par.

García y Rose arrancaron igualados la ronda final y el sueño del español pareció llegar a su fin luego de que sumó dos bogeys consecutivos en los hoyos 10 y 11 y mandó su pelota a una zona de árboles en el 13°. Pero se recuperó y con un birdie en el 14° y un águila en el 15° volvió a meterse en la pelea.

En el desempate, fue el inglés el que mandó su tiro a los árboles y le dio una ventaja a García, quien no la desaprovechó. Consiguió un birdie en el primer hoyo del playoff, contra el par de Rose, y gritó campeón finalmente.

Bonus tracks: dos ediciones inolvidables para el golf argentino

Roberto de De Vicenzo (izquierda) perdió la chance de pelear por el título de 1968 por un error. Bob Goalby, derecha, fue campeón. Foto AP

El error del Maestro

La 32ª edición de Augusta, que se disputó en 1968, será recordada eternamente por los argentinos como el Masters que se le escurrió entre los dedos a Roberto De Vicenzo por un error increíble, que el propio argentino admitió como propio.

De Vicenzo, el más grande jugador de la historia del golf celeste y blanco, consiguió en el hoyo 17 de la última vuelta un birdie, con el que igualaba la tarjeta de Bob Goalby. Sin embargo, su colega Tommy Aaron le anotó un par y el argentino, sin chequear, firmó la tarjeta, lo que dio por válido ese puntaje.

Así, Goalby se llevó el título por un golpe de ventaja sobre el bonaerense, que de haberse dado cuenta del error habría accedido a un desempate. La frase posterior de De Vicenzo -“¡Qué estúpido soy!”- quedó en la historia.

El único campeón argentino

Ángel Cabrera se coronó en 2009 y es el único argentino en ganar en Augusta. Foto AP

Tras esa desilusión en 1968 con De Vicenzo, campeón el año previo en el Abierto Británico, finalmente Argentina se anotó un campeón en Augusta en 2009, año en el que gritó Ángel Cabrera.

El cordobés, que se había coronado dos años antes en el US Open, se impuso en un triple desempate ante los estadounidenses Kenny Perry y Chad Campbell y se transformó además en el primer y -hasta ahora- único sudamericano en ponerse el saco verde de campeón.

Cabrera, que de pibe se metía en casas vecinas para robar pollos para comer, pasó la noche del sábado en el club cenando fideos y recibiendo las palabras motivadoras de su instructor Charlie Epps. Más temprano ese día, había firmado una tarjeta de 69 golpes en la tercera ronda para treparse a la punta de la tabla.

El domingo sumó 71 en la última ronda para finalizar con 276 (-12) junto a los dos norteamericanos. Y en el primer hoyo del desempate selló su consagración.

Hoy está prófugo de la Justicia argentina y con pedido de captura por denuncias de violencia de género en Córdoba.

HS

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