Lujos y excentricidades de las 10 “mansiones” narco de la Argentina



“Al perro que tiene dinero se le llama ‘Señor Perro”. La frase -atribuida tanto a Pablo Escobar como a un proverbio árabe- pinta de cuerpo entero la personalidad narco. Y si algo distingue a los narcos más exitosos es el empeño que ponen en hacer que ese dinero se note en sus hogares.

Desde la cantidad de metros cuadrados de sus departamentos, casas, chacras, estancias, mansiones (algunas con sus piletas personalizadas) hasta animales embalsamados como decoración, televisores gigantes o una capilla con un cristo de tamaño natural. Todo vale a la hora de darse el gusto y, de paso, mostrar poder.

Apenas hace unos días los medios se dieron una panzada recorriendo cámara al hombro lo que quedó de la mansión de Belgrano R del narcoabogado Carlos Salvatore, quien antes de morir, en 2018, logró meter 10 toneladas de cocaína en Europa.

El lugar -de un valor estimado que supera los dos millones de dolares- será subastado por la Agencia de Bienes del Estado e integra la lista de las 10 mansiones narco de la Argentina.

1-Carlos Salvatore (60). Piscina con monograma.

Pocos conocían el nombre de Carlos Salvatore cuando, en mayo de 2016, fue grabado hablando con su esposa y prometiéndole que iba a pagar por el asesinato de la jueza federal de Chaco Zunilda Niremperger, que los investigaba en el caso “Carbón Blanco”.

Eso le valió perder el beneficio del arresto domiciliario que, por cuestiones de salud, cumplía en su casona de la avenida Melián al 2100: 600 metros cubiertos, 300 libres, ascensor, 11 baños, cuatro dormitorios y un parque con una pileta en cuyo fondo se lucían las iniciales “CS”.

Se calcula que Salvatore envió un total de 10 toneladas de cocaína a Europa y por eso, ya muerto, su esposa y suegro fueron condenados por lavado de dinero. La Justicia le decomisó 115 cuentas bancarias, 25 autos y 81 inmuebles, entre ellos la casa de Melián.

Carlos Salvatore falleció mientras cumplía su condena.

2-Doña Adelaida. Vecina de Pilar.

Adelaida Castillo (salteña, 58 años madre de siete hijos) fue presentada en sociedad la semana pasada cuando la Gendarmería la detuvo cerca de Rosario con 389 kilos de cocaína.

La casa de Castillo, en Pilar. Era proveedora del clan Loza.

Proveedora del poderoso Clan Loza, Adelaida -que empezó su carrera en los ’80 como bagayera en la frontera- construyó una fachada detrás de dos peluquerías en Del Viso, partido de Pilar, y el arrendamiento de campos.

Luego de ser detenida junto a su hija Rocío, el fiscal Eduardo Villalba allanó su enorme casa sobre la calle Koch al 1200 en Del Viso, que contaba con variadas medidas de seguridad. Para empezar dos perros enojados: un pitbull y un rottweiler.

Además, en su interior había cámaras de circuito cerrado en todas las áreas conectadas al sistema de smart TV instalados en el chalet. La casa principal tenía seis baños, dos pisos y un gran parque con pileta.

Adelaida Castillo (detrás), con su hija, Rocío.

3-Claudio Torres (43). Al estilo cordobés.

El 16 de enero de 2019, Claudio Torres fue asesinado frente a su casa de la calle Laprida, en Río Cuarto, Córdoba. Su homicidio aceleró los tiempos de una investigación que lo señalaba como uno de los capos del movimiento de cocaína en esa provincia.

Torres también tenía su particular egocentrismo marcado en la pileta de su mansión.

Aunque vivía en Buenos Aires, mantenía su casa en Río Cuarto, una propiedad con un cuarto totalmente pintado de rojo, baños repletos de perfumes importados, un quincho VIP (con un LCD tan nuevo que aun tenía los plásticos) y una pileta más modesta que la de Salvatore pero con el mismo berretín: sus iniciales (CT) pintadas en el fondo.

En la causa se secuestraron 42 autos valuados entonces en 24 millones de pesos, y se embargó el complejo de cabañas “Paraíso Escondido”, en Alpa Corral.

Claudio Torres fue asesinado en Río Cuarto, Córdoba.

4-Marcos. Country exclusivo en Ezeiza.

La última vez que la Policía fue a buscar al peruano Marco Estrada Gonzáles, en diciembre de 2016, lo encontró viviendo con su mujer e hijos en una imponente casa del barrio cerrado La Celia, en Ezeiza, el mismo donde tenía su casa el por entonces ministro de Seguridad bonaerense Alejandro Granados.

Pisos de mármol, galgos de decoración sobre una mesa cuya base era una gran “M”, la casa de la calle Pilcomayo 406 a la que se había mudado en 2014 balconeaba casi por completo a una gran pileta lindera a un importante playón para estacionar autos fuera de la vista de los vecinos.

“Marcos” aun no volvió a ella. Por esa última causa está siendo juzgado y el fiscal pidió la pena de 17 años de prisión.

Marco Estrada Gonzáles, “Marcos”.

5-Los Monos y el Mickey.

Usando como testaferros a su esposa y a su prima, Ariel “Guille” Cantero compró un campo de tres hectáreas en el distrito de Pérez (Rosario). Preso desde el 2013, el líder de Los Monos tenía planeado hacerse allí un verdadero rancho narco. Pero el proyecto quedó inconcluso y embargado.

La chacra de la familia Cantero tenía tres hectáreas y la excéntrica piscina con la cara de Mickey.

Algunas características del hogar soñado de Los Monos, ubicado a mil metros del cruce de las rutas 33 y 14: stud para 12 caballos de carreras, una pileta interior, una segunda exterior y otra tercera pensada para niños con la forma de la cabeza de Mickey Mouse.

La casa principal contaba con 300 metros cubiertos, siete habitaciones, tres de ellas con jacuzzi (todas con vestidor), baños con duchas a control remoto, sala de juego y un quincho de 12×15 metros.

Ariel “Guille” Cantero, uno de los líderes de la banda rosarina Los Monos.

6-Meyendorff (60). El narcoganadero.

El colombiano Ignacio Álvarez Meyendorff llegó a Argentina con toda su familia en 2004 y en pocos años se hizo una posición bajo la fachada de empresario agro-ganadero. Compró casas en el country Abril, en Nordelta, y adquirió un piso en el exclusivo edificio Chateau Libertador, en Belgrano.

Una de las joyas de su nueva vida en la Argentina (que se terminó cuando fue detenido y extraditado a Estados Unidos, en 2013, como capo narco) fue un campo de 560 hectáreas, la Estancia Santa Clara.

Una de las propiedades de Meyendorff en Buenos Aires.

El lugar, embargado por la Justicia, era impresionante: 11 habitaciones, nueve baños, quincho con sala de juegos, sauna, pileta, jacuzzi , capilla, sala de cine, lago artificial con cascada. La casa del encargado tenía aire acondicionado y calefacción central.

Un total de 562 hectáreas -110 sembradas-, con 14 boxes para caballos, 240 cabezas de ganado, bar y una segunda pileta (redonda). Precio: cuatro millones de dólares.

Ignacio Álvarez Meyendorff.

7-El Señor de los Cielos, en Argentina.

Conocido como “El Señor de los Cielos” por la cantidad enorme de cocaína que logró meter en Estados Unidos a través de avionetas, el mexicano Amado Carrillo Fuentes vivió un tiempo en la Argentina, a mediados de los ’90.

Rincón Grande, en el partido de General Pueyrredón, la estancia de 1500 hectáreas que había pertenecido a la familia Bordeu.

Por entonces, a través de testaferros, compró un piso de 180 metros cuadrados sobre la avenida Alvear, en Recoleta, y varios campos, entre ellos uno de 2.000 hectáreas en Mar Chiquita (El Arbolito).

Su destino preferido para estar era la Estancia Rincón Grande, en el partido de General Pueyrredón, que le había comprado a la familia Bordeu en dos millones de dólares.

El león embalsamado del mexicano Amado Carrillo Fuentes –conocido como “El señor de los Cielos”.

Allí -según la investigación de Gendarmería- guardaba un león embalsamado y había construido una capilla con un Cristo tamaño natural.

Carrillo Fuentes no llegó a disfrutar mucho de sus propiedades argentinas: en 1997 murió en México, a los 40 años, mientras se hacía una cirugía estética para cambiar su aspecto.

“El Señor de los Cielos”, Amado Carrillo Fuentes.

8-Di Sipio y el lavado de la mafia calabresa.

Un Chevrolet Corvette, un Jeep Wrangler, un Ford Mustang, una lancha de 50 mil dólares, motos enormes y caras, todos estacionados en hilera sobre la avenida Belgrano, frente al Departamento Central de la Policía Federal.

Mansión de los Blanco-Di Sipio en Pinamar: 300 metros cuadrados.

Esa fue la postal que dejó en diciembre de 2019 la detención de una banda integrada casi en su conjunto por los miembros de la familia Blanco-Di Sipio.

Señalados como lavadores del dinero de la Ndrangheta (la mafia calabresa) tenían estaciones de servicio, dos panaderías gourmet en Palermo y también propiedades importantes que les gustaba coronar con una enorme W por “White” (blanco, en inglés).

La más bella (hoy embargada) está sobre la calle Odiseo al 1200, en Pinamar. Con 300 metros construidos, tres pisos, seis habitaciones, cinco baños, pileta climatizada y solarium, el clan usó la ley de sinceramiento fiscal de 2016 para blanquearla e incluso intentó venderla en 380 mil dólares.

Norberto Blanco y Lilia Haydée Di Sipio.

9-La fortuna de los Loza.

Los hermanos salteños Erwin, Valdemar y Gonzalo Loza hicieron un imperio del tráfico de la cocaína con un increíble bajo perfil. Eso les permitió acumular una fortuna y ser protagonistas del mayor embargo judicial de la historia: 7.400 millones de pesos.

El embargo al clan Loza fue el mayor de la historia: 7.400 millones de pesos.

Con el dinero de la droga compraron de todo: Estancias en la provincia de Buenos Aires, departamentos en Puerto Madero, en Mar del Plata, en Pinamar, edificios de cocheras en barrios estratégicos de la Capital Federal y una colección de autos deportivos, entre ellos una Ferrari de Diego Maradona.

Erwin, por ejemplo, vivía en un enorme casa sobre la calle General Alvear en Martínez, partido de San Isidro, comprada en 2013. 

10-Polus, de Francia a Misiones.

El entonces secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni lo presentó en sociedad a mediados de 2016 como “El rey de la marihuana”, aunque la Justicia solo logró probarle en su último proceso el tráfico de 114 kilos rumbo a Chile.

Slawomir Andrzej Polus, que se hacía llamar Thierry André Polus, se instaló en 2009 en una chacra en Misiones, sobre el Río Paraná, en la zona rural de Colonia Mado.

El rey de la marihuana y su propiedad amurallada sobre el río Paraná, en Misiones.

De inmediato llamó la atención de los lugareños ya que su hogar -de seis hectáreas- estaba rodeado de muros de tres y cuatro metros (según el tramo) y guardias de seguridad. No había grandes excentricidades en la casona, pero sí comodidad y una pileta de ocho metros de ancho por quince de largo y tres metros de profundidad.

El francés había construido todo en sólido ladrillo con una enorme mesa para cenar con amigos y una mesa de billar, su pasatiempo preferido.

Slawomir Andrzej Polus.

EMJ

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