“Los viejos no somos fríos porcentajes de la estadística”



Para la clase política el jubilado siempre es el perdedor. Con el aumento del 6,12% correspondiente a junio próximo, cuando con la Ley de Movilidad inconstitucionalmente derogada correspondería un 10,9% para llegar a 23,72% de acumulado para el primer semestre, tienen el desparpajo de decirnos que le ganamos a la inflación.

Ya es un clásico del gobierno actual, que se pueden dar la mano con el anterior, con el argumento de la mentira. Qué bueno que sería que coincidieran en la declamación de la protección al adulto mayor, buscando nuestra digna y humana vejez. Por el contrario, coinciden en nuestra eliminación, que es lo que está ocurriendo en la realidad actual, como ocurrió y sigue ocurriendo con los jubilados que esperaron indefinidamente el cobro de juicios ganados.

Fernanda Raverta, titular de la Anses. (Foto Guillermo Rodríguez Adami)

Es ilógico e inhumano usarnos políticamente difundiendo que nos protegen y lo lamentable es que coinciden con ese discurso sin tener en cuenta a qué orientación política pertenecen. Hoy en el poder, antes en la oposición, y viceversa. Cuando se actúa en la adulteración y avasallamiento de los derechos humanos, amparados por nuestra Constitución Nacional, es injusto rasgarse las vestiduras y declamar lo que no se practica.

¿Cuándo llegará la hora para que la clase política se dedique a gobernar con los preceptos de la democracia? ¿Cuándo se ocuparán de la Reforma del Estado? De esa burocracia que nos está llevando a la ruina.

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Deben entender que los viejos no somos fríos porcentajes de las estadísticas, somos seres humanos de carne y hueso que necesitamos y merecemos vivir nuestros últimos años disfrutando del jubileo bíblico, origen del término jubilación, y debe ser nuestra bendición.

Qué bueno sería que alguna vez escuchen nuestra voz.

Federico Yurcovich

chachoyur@gmail.com

OTRAS CARTAS

Voces reclamos y esperas de los jubilados

Jubilados esperando el cobro de sus haberes. (Foto: Guillermo Rodríguez Adami)

El gobierno sostiene que, con el nuevo aumento de las jubilaciones a partir de junio, el 80% de los jubilados le habrá ganado a la inflación. Al margen de que un 20%, que aportó más durante su vida laboral, sigue perdiendo, lo relevante es que la nueva jubilación sigue muy lejos de la canasta básica de los jubilados. Esto ocurre por haberse destinado los recursos de la ANSES hacia fines que nada tienen que ver con su razón de ser: pagar jubilaciones a los que aportaron. ​Eso es lo relevante, lo de ganarle a la inflación, como dijo en un debate televisivo en 1984 el senador Vicente Leonides Saadi, “es cháchara”.

Hugo Perini

hperini@consejo.org.ar

Mirá también Realmente provoca malestar moral el anuncio del Gobierno respecto al aumento de junio próximo a los jubilados, grupo en el que me encuentro y padezco. Resultan de una hipocresía absoluta los anuncios sobre “proteger a las personas de la tercera edad” o los “queridos abuelos” al darles un aumento del 6,12%, cuando debían cobrar el 10,9% según la fórmula suspendida. Sobre todo mientras se les limita las salidas de su domicilio o, según un proyecto, se les querría impedir utilizar su tarjeta SUBE en los transportes públicos. ​Además, no se abonará ningún bono adicional en ese mismo mes. Todo ello sumado a la pérdida de ingresos experimentada durante el gobierno de Mauricio Macri (alrededor del 20%) y a la merma producida en marzo por un incremento menor al que correspondía. A las restricciones antes aludidas, se agregan estas injustas quitas sobre el grupo más vulnerable de la sociedad.

Mario A. Serrano

serranomarioarturo@yahoo.com.ar

El coronavirus es una enfermedad de fácil difusión. De alto riesgo en personas mayores. Este virus mata, pero también mata a la clase pasiva la falta de alimentación y no tomar la medicación adecuada debido al cobro de jubilaciones paupérrimas, recortadas por los sucesivos gobiernos, incluso ilegalmente. A su vez, no hay nuevamente fórmula de movilidad como corresponde. En marzo el aumento era del 10,9% y en junio nos pertenecía un 15,6% por la ley anterior. En marzo nos dieron una limosna y ahora nos darán migajas. Una jubilación mínima de unos $13.000 es inmoral y se tendrían que haber aumentado el doble, pero además no se debería afectar a los que les correspondía cobrar honestamente una cifra mayor. Dejen de poner trabas y timar a los jubilados y menos en contra de la ley que nos ampara. Pido respeto a la clase pasiva, no medidas arbitrarias. Los jubilados y los mayores de 70 años no somos una carga o despojos, como se manifestó. Somos seres humanos y trabajadores, no vagos políticos. La situación que reviste la clase pasiva es consecuencia de los miserables que nos han gobernado y gobiernan para sustentar dádivas y continuar con una política de postración, populista y autoritaria.

Rodolfo C. Castello

rccastello@hotmail.com

Mirá también Quedarse en casa es ser responsable. Durante 55 días sólo salí a la calle para darme la vacuna antigripal obligatoria para adultos mayores. Soy viuda. Antes de la cuarentena, los fines de semana solían venir de visita a mi casa mis nietitas, de entre 6, 10 y 12 años de edad. Con ellas jugábamos todos los sábados a pintar, a hacer artesanías y a un sinfín de tareas manuales. Algunas veces ellas se quedaban a hacer las famosas “piyamadas”, como suelen llamar a quedarse a dormir en casa de la abuela, y la diversión continuaba hasta el domingo. De repente, apareció una pandemia mundial y con ella, la obligación de aislarse socialmente. Desde marzo que no veo a mis nietas y quién sabe cuando volveré a jugar con ellas. Soy adulta mayor y mi espíritu, a pesar del esfuerzo que haga por decaer, aún no ha logrado venirse abajo. Resistiré, como dice la canción, pero en este caso esperando ese momento en que estaremos todos juntos otra vez, disfrutando lo más hermoso de la vida: el amor.

Adela Seguin

adeseguin@yahoo.com.ar

Mirá también Soy docente, profesor de educación Física desde 1980. El 29 de febrero presenté mi jubilación definitiva en dos colegios de la Ciudad de Buenos Aires. Uno es privado y el otro depende del Gobierno de la Ciudad. Presentar la jubilación definitiva implica no cobrar hasta que se apruebe. No quise perjudicar a los colegios donde trabajé en forma ininterrumpida por 38 años ya que haciéndolo de esta manera los alumnos empezaban las clases con un nuevo profesor y no a mitad de año. En el gobierno de la Ciudad el trámite está en la Dirección Administrativa docente, que se encuentra en el Ministerio de Educación ubicado en la Villa 31 de Retiro. Es el primer escollo que voy a tener que pasar ya que me comunican que no están trabajando. Pregunto: ¿Así como con una rapidez llamativa dejaron de pagarme mi sueldo, porqué no lo hacen con mi jubilación? ¿No se puede hacer on line? El segundo escollo va a ser presentar los papeles en ANSES. Qué difícil es estar en regla en este país. Espero que algún funcionario o la misma ministra Soledad Acuña se pongan en la piel de quienes solamente piden su retribución por tantos años aportados.

Alfredo Mansur

fredymansur@hotmail.com

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