Los niños de ISIS, atrapados en Siria y sin salida



Por BEN HUBBARD 
y CONSTANT MÉHEUT 

​BEIRUT, Líbano — Mientras unos 900 niños languidecen en campos de detención fétidos y plagados de enfermedades en el noreste de Siria, los Estados de Occidente de donde provienen sus padres han insistido en que no pueden recibirlos de nuevo.

Pero en abril, cuando una niña francesa de 7 años estaba a punto de morir si no recibía atención médica urgente, Francia envió un avión médico y la llevó a París para recibir tratamiento, dejando atrás a su madre, dos hermanos y una hermana gemela.

La repatriación de Taymia, la niña, fue prueba, dijeron los defensores de los derechos humanos, de que los países pueden recibir de vuelta a sus hijos cuando lo desean.

Los grupos de derechos humanos dicen que detener a niños en Siria amenaza su salud física y mental (Ivor Prickett para The New York Times).

“Hemos visto una dureza increíble cuando se trata de las respuestas de gobiernos como Francia, que hablan mucho de los derechos humanos”, dijo Letta Tayler, investigadora principal de contraterrorismo en Human Rights Watch. “Si Francia podía sacar a una niña, ¿por qué no podía llevarse a toda la familia?”.

Los grupos de derechos humanos dicen que dejar a los niños en Siria amenaza su salud mental y física, y arriesga su adoctrinamiento con la ideología del Estado Islámico.

Los niños carecen de educación y atención médica adecuada, y a menudo hay escasez de alimentos y agua limpia. Las enfermedades infecciosas abundan y matan a decenas de personas al mes. Según el Grupo Internacional de Crisis, hay crecientes temores del coronavirus, pero no se han confirmado casos porque no se han realizado pruebas.

Algunos niños llevan años viviendo en los campamentos, y por lo menos nueve hijos de padres europeos han muerto de causas prevenibles en los últimos años, según los defensores.

Algunos países han recibido de regreso a sus hijos. Rusia, Kosovo, Turquía, Uzbekistán y Kazajistán han repatriado a más de 100 mujeres y niños cada uno.

Sin embargo, la mayoría de los gobiernos occidentales se han mostrado reacios a hacerlo, citando obstáculos como la dificultad de confirmar la paternidad, el peligro de enviar diplomáticos a una zona de guerra y no querer separar a los niños de sus madres.

Cuando el Estado Islámico se apoderó de un territorio que abarcaba la frontera sirio-iraquí en 2014, declarándolo un califato islámico, decenas de miles de adherentes se congregaron allí de todo el mundo. Muchos trajeron a niños consigo o dieron a luz después de llegar.

Los que sobrevivieron a la campaña militar encabezada por estadounidenses y kurdos contra el grupo fueron detenidos.

Veintiséis hijos de canadienses están atrapados en el noreste de Siria, la mayoría de ellos menores de 6 años, dijo Tayler.

El tema de la repatriación es particularmente espinoso para Francia, donde los ataques del Estado Islámico han matado a más de 250 personas. De los aproximadamente 300 hijos de padres franceses en los campos de Siria, solo 18 han sido repatriados.

El recorrido de Taymia ilustra lo complicado que pueden ser estos casos. Sus padres llevaron a sus cuatro hijos nacidos en Francia, incluyendo a Taymia y su hermana gemela, a Siria con ellos y tuvieron otro hijo allí.

En 2015, su padre apareció en un video de propaganda del ISIS con su hermano mayor. Ambos fueron asesinados en 2018.

Su madre y los cuatro niños restantes se rindieron a las fuerzas kurdas el año pasado, uniéndose a unas 80 mil mujeres y niños en los campos de detención sirios.

La madre de Taymia pidió a familiares en Francia que la ayudaran a ella y a sus hijos a regresar a casa, pero el gobierno se negó. Mientras Taymia se debilitaba por un doble defecto cardíaco, los abogados y los grupos de derechos humanos se ocuparon de su causa.

En abril, el gobierno francés le permitió volver a casa. Su madre renunció a la custodia de su hija para que pudiera irse.

“Estaba feliz y triste al mismo tiempo”, dijo su madre. “Sabía que finalmente iba a recibir tratamiento, pero también sabía que pasaría mucho tiempo antes de que pudiera volver a tenerla en mis brazos”.

“¿Por qué un niño puede ser repatriado y otro no?”, preguntó Véronique Roy-Burin, vocera de una asociación de familias que hace campaña por la repatriación de familias yihadistas francesas. “¿Tiene que estar cerca de la muerte?”.

Los expertos dijeron que dejar a tanta gente allí era un riesgo.

“Los niños van a ser peores que sus padres”, dijo la madre de Taymia. “No quiero que crezcan allí”.

© 2020 The New York Times

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