Los museos de Europa se adaptan para sobrevivir al coronavirus



Los museos de Europa se adaptan para resistir en tiempos de coronavirus El año que en pocos meses llega a su fin ha resultado todo un desafío para las distintas actividades ligadas a los viajes y el turismo en todo el mundo.

Una de las ciudades que más turistas recibe anualmente como París perdió más de 14 millones de turistas en el primer semestre por el coronavirus, según datos del Comité Regional de Turismo (CRT). Sin embargo, algunos de los espacios más visitados a nivel internacional han sabido adaptarse para poder recibir a los pocos visitantes que deciden recorrerlos aun en tiempos de crisis sanitaria.

Con señales en el suelo, horarios previamente programados que limitan el tiempo de recorrido posible y otras medidas impuestas para evitar contagios, los museos más importantes de Europa se acomodan para poder sobrevivir en los tiempos que corren. Barbijo, reserva previa y distancia entre los visitantes son algunos de los requisitos que se piden en estos días.

El Louvre, entre flechas y señales

Uno de los espacios que ha visto modificado su funcionamiento habitual es el Louvre. Con una superficie de 360.000 metros cuadrados, el museo volvió a abrir sus puertas el pasado mes de julio tras haber sido cerrado a comienzos de marzo debido a la pandemia y ofrecer durante toda la cuarentena francesa solamente la opción de recorrerlo de manera online. Con barbijo y respetando la distancia con las otras personas, es posible visitarlo y admirar sus imponentes obras y colecciones.

Primeras imágenes de la reapertura del Louvre durante la pandemia de coronavirus. Foto: Jan Schmidt-Whitley/Le Pictorium / DPA

Desde la última semana de agosto, este icono del arte que guarda entre sus joyas más preciadas a la famosa Mona Lisa, impone un recorrido obligatorio –guiado a través de flechas en el piso- a los turistas que ingresen al establecimiento. Algunos visitantes se quejan de tener hacerlo en estas condiciones, ya que consideran muy limitada la libertad de recorrerlo en distintas direcciones y resulta imposible volver atrás para rever alguna obra de arte en particular.

Una segunda modificación que impuso el rey de los museos parisinos a sus ingresantes tiene que ver con la planificación previa de la visita. Mientras que hasta este momento la reserva online era recomendable –para evitar largas colas- pero no obligatoria, ahora ésta se ha convertido en la única alternativa. A esto se suma que se otorgan distintos turnos y se asignan horarios de ingreso y salida del museo.

Las repercusiones hasta el momento son diversas: hay quienes se quejan por la escasez del tiempo de recorrido para un museo tan enorme, mientras que otros se alegran de poder disfrutar de las obras sin un abarrotamiento de gente, ya que los cupos en estos días son limitados. Pese a la reapertura de este espacio, la caída en la cantidad de visitas en el Louvre es impactante. Mientras que el museo solía recibir hasta 50.000 personas por día, hoy lo recorren a diario menos de 10.000.

Una mujer observa Guernica en el Reina Sofia, a comienzos de agosto, cuando el museo reabrió sus puertas. Foto: AP Photo/Manu Fernandez

Los museos españoles y un verano solitario

El trinomio compuesto por los tres museos más importantes de Madrid, el del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza, sufrió una histórica caída este año en cuanto a cantidad de visitas.

En los meses más calurosos del Viejo Continente -junio, julio y agosto-, la baja llegó a superar el 80% con respecto al mismo período del año pasado. Para poder abrir sus puertas en plena pandemia, algunos de los museos implementaron medidas tales como la reducción del aforo permitido en su interior y, en ciertos casos, hasta una reducción del precio de la entrada para incentivar las visitas. Por ejemplo, el Thyssen bajó su entrada de 13 a 9 euros.

Barbijo y distancia social para ingresar al Museo del Prado. Foto: AP Photo/Manu Fernandez

Otra de las grandes vedettes españolas en materia de arte es, sin lugar a dudas, el imponente museo Guggenheim de Bilbao. El icónico establecimiento, ubicado en la ciudad de Bilbao dentro de País Vasco español, también vio fuertemente afectada su actividad debido a la pandemia.

Entre los meses de julio y agosto –en los que habitualmente se ve colmado por los turistas provenientes de todo el mundo- el establecimiento recibió apenas un tercio de las visitas que tuvo en los años previos. Algunas medidas que implementó el museo para hacer frente a la era de covid son la utilización de la audioguía en modo aplicación para el celular –en lugar de los clásicos auriculares- para frenar posibles contagios, el cierre del espacio de guardarropas y la obligación de pagar con tarjeta, para evitar el pase de los billetes de mano en mano.

De esta manera, algunos de los museos más visitados a nivel mundial intentan resistir a un contexto hostil como el actual y los admiradores del arte pueden así darse el lujo de disfrutar de sus obras favoritas, aun a pesar del coronavirus.

Guadalupe Piñeiro / Especial para Clarín

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