Los bancos de EE.UU. se preparan para un mal escenario



New York Times

Especial para Clarín

JPMorgan Chase, Citigroup y Wells Fargo dijeron que mientras la economía se comporte de acuerdo a sus pronósticos, se preparan para que las cosas empeoren por la pandemia.

Tres de los bancos más grandes de EE.UU. revelaron el martes que han reservado miles de millones de dólares para cubrir posibles pérdidas en créditos, señalando que no esperan que los consumidores y las empresas puedan pagar sus deudas en los próximos meses porque la pandemia continúa destruyendo el empleo y el comercio.

En conjunto, JPMorgan Chase, Citigroup y Wells Fargo previsionaron US$25.000 millones durante el segundo trimestre, según informaron. Como resultado, sus ganancias trimestrales se desplomaron. Fue la primera caída trimestral de Wells Fargo desde 2008.

as autoridades de los bancos dijeron que la asistencia gubernamental había amortiguado hasta el momento el impacto económico de la pandemia del coronavirus, que envió a millones de trabajadores a sus casas en marzo cuando las ciudades y estados comenzaron a suspender actividades. Estos programas federales, destinados a ayudar a los estadounidenses a surfear lo peor de la crisis, incluyen un complemento semanal de US$600 dólares que se suma a los beneficios sociales por desempleo que perciben. Pero como los programas empiezan a expirar en los próximos meses, los bancos calculan que aumentarán sus pérdidas en préstamos porque es probable que se incrementen los defaults crediticios.

“Esperamos en los próximos meses tener un panorama más claro del daño que enfrentamos”, dijo Jennifer Piepszak, directora financiera de JPMorgan, en una videoconferencia con periodistas el martes.

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Los bancos, especialmente los más grandes del país, tienen conocimiento de casi todos los aspectos de la economía, gracias a sus operaciones de préstamos para la compra de viviendas y de automóviles, emisión de tarjetas de crédito y empréstitos a empresas pequeñas y medianas, así como sus negocios en Wall Street. Sus pronósticos utilizan información extraída de esas actividades y tienen en cuenta datos de la Reserva Federal, de modo que sus acciones pueden ser un importante indicador de la salud financiera general de las personas y las empresas.

“Los bancos son pesimistas en cuanto al curso de la recuperación”, dijo Gabriel Chodorow-Reich, profesor de economía en la Universidad de Harvard. “Los bancos no vislumbran una recuperación rápida en los próximos seis meses. Ven una recesión prolongada”.

JPMorgan se prepara para una tasa de desocupación que se mantenga en dos dígitos para el resto del año. Wells Fargo, también, establece su pronóstico de desempleo en 10% hasta fines de 2020. Su CEO, Charles W. Scharf, dijo que las perspectivas del banco “sobre la extensión y gravedad del derrumbe se deterioraron sustancialmente’ en los últimos tres meses.

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La Fed advirtió este mes que el gasto de los consumidores probablemente se mantenga deprimido hasta el año próximo y que existe una gran posibilidad de una caída en W que podría afectar a la fuerza laboral.

Las ganancias de JPMorgan para abril, mayo y junio retrocedieron a US$4.700 millones, poco menos de la mitad de lo que ganó un año antes, aun cuando su ingreso fue de alrededor de US$34.000 millones, un récord, y superior a los US$29.000 millones en el segundo trimestre de 2019.

El banco reservó casi US$11.000 millones para el fondo de dinero que tiene a disposición para cubrir cualquier pérdida, US$9.000 millones más que el año pasado, lo que lleva el total de reservas de crédito a aproximadamente US$34.000. Del nuevo agregado a las reservas, casi US$6.000 millones fueron destinados a cubrir pérdidas en préstamos a consumidores, incluyendo tarjetas de crédito.

Pero el banco también reportó un boom en su operación en Wall Street, que incluye los honorarios que cobra por negociar acciones, bonos y otros instrumentos financieros. Sus ingresos por operaciones con monedas, derivados, deuda gubernamental y otros productos bajo un paraguas conocido como “renta fija” más que duplicaron los que había obtenido en el mismo período del año pasado.

Citigroup ganó US$1.300 millones en el segundo trimestre, frente a los casi US$5.000 millones un año antes. Destinó US$5.600 millones adicionales a su fondo para cubrir futuras pérdidas crediticias disparadas por el desempleo generalizado que causó la pandemia. El ingreso del Citi por sus operaciones en Wall Street también tuvo un leve aumento respecto del año pasado, aunque mucho más modesto que el de JPMorgan.

Wells Fargo, cuyas utilidades dependen mucho menos de Wall Street, perdió US$2.400 millones porque los embates económicos de la pandemia afectaron casi todas las líneas de su negocio.

El banco agregó US$8.400 millones a su reserva por pérdidas en préstamos, más del doble de lo que provisionó el último trimestre. Sus ganancias para el segundo trimestre fueron de US$17.800 millones, casi un 18% menos que un año antes. En 2019, ganó US$6.200 millones en el trimestre.

“Aunque el impacto negativo de la pandemia no tiene precedentes y muchos de nuestros negocios se vieron perjudicados, nuestra franquicia debería funcionar mejor”, señaló Scharf en un comunicado. “Haremos cambios para mejorar nuestro desempeño independientemente del contexto operativo”.

Wells Fargo también dijo que, por primera vez desde la Gran Recesión, recortaría su dividendo este trimestre, reduciendo sus pagos a los inversores a 10 centavos por acción, frente a los 51 centavos que pagó en los últimos trimestres. Hasta ahora, es el único banco que recortó su dividendo. JPMorgan anunció el martes que no modificará el pago de su dividendo y que ha distribuido US$3.000 millones a inversores este año.

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