Los atletas que caminan hasta 7 horas en la nieve para tener 30 segundos de adrenalina



Por las intensas nevadas y al mismo tiempo la pandemia de coronavirus, esta temporada Bariloche es un paraíso blanco pero vacío. Por la cuarentena y el cierre de fronteras, no llegarán los 300 mil turistas que se esperaban ni se facturarán los $ 10.000 millones previstos. Los centros de esquí no está abiertos y por ende no funcionan los medios de elevación, pero los amantes de la nieve no paran.

Esta es la historia de cuatro atletas -o riders, como se les dice a quienes se deslizan por la nieve en distintos deportes- argentinos que son capaces de caminar siete horas para hacer una bajada de sólo 30 segundos.

Jenny Somweber es de Bariloche, rider desde los 2 años y medio, y profesional en snowboard desde los 18. Hoy tiene 35, un marido, un hijo y vive en una cabaña calefaccionada a horno a leña que está a 15 minutos del centro de esa ciudad.  La Patagonia vive un invierno ideal para la nieve: desde el 27 de junio, Bariloche y sus alrededores recibieron nieve en abundancia. Jenny no se lo quería perder.

Jenny Somweber y una bajada solitaria en el Cerro López.

“Como esta pandemia la estoy atravesando aquí, lejos de la ciudad, no me cambió tanto ni sentí el encierro. Sólo me modificó no poder ejercer mi trabajo como profe de yoga y tener a mi hijo siempre en casa. Decidí entonces tomar el tiempo para hacer actividades en familia y profundizar la introspección. Pero cuando cayó el primer manto blanco ahí empecé a soltar la calma”, explicó.

Bariloche pasó de fase el 1° de julio y habilitaron el esquí de travesía y los splitboards, la tabla de snowboard que se divide a la mitad y, con pieles artificiales de foca, se usa para ascender caminando a la montaña.

Jenny le pone las pieles artificiales de foca a las splitboard

“Así pude disfrutar del estilo que más me gusta, el freeride, el deslizarse por nieve onda y virgen en fueras de pista”, contó. Subió con la fuerza de su cuerpo. Las horas de ascenso son segundos en bajada.

“Es verdad que son los instantes más gratificantes y felices. Las sensaciones de hacer una bajada así es única, inexplicable, de esas que no querés que acaben nunca. Te llenan el alma dejándote expandido -describió- y relajado, por eso todo esfuerzo vale la pena y más si tenés un grupo de amigas motivadas con el mismo espíritu aventurero.”

Lo mismo siente Iñaki Odriozola, a los 24 años, uno de los mejores del snowboard argentino. En marzo estaba entrenando en Utah y cuando los cerros empezaron a cerrar, volvió al país.  “Al principio se me cancelaron planes muy importantes y fue un shock. Tuve un estado de frustración, pero con el tiempo me di cuenta que nos afectaba a todos y que había que estar tranquilo”, explicó.

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Aprovechó para entrenar en bici hasta que se permitió el ascenso a cerros cercanos, como el López, el Goye y el Bella Vista, no así el Catedral. “Hicimos ascensos de 1.500, 2.000 metros y un par de bajadas por día”, comentó.

Iñaki es de los que tardó siete horas en subir. “La nieve no estaba pisada y nos llegaba a la rodilla. Todo para una bajada de 30 segundos. Sí, es poco el disfrute, pero salir así a la montaña es un arte y ganarte así la bajada tiene un gustito especial”. 

Iñaki Odriozola, con la nieve hasta la cintura. Tardó siete horas en un ascenso.

¿Cómo dominar la nieve casi estando solo? “Hay que ser precavidos. Nosotros chequeamos bien las condiciones y llevamos todo lo necesario, desde radio hasta el equipamiento de seguridad -que consta de una pala, sonda y arva-. La clave es ir con un plan, a dónde se va, por qué lado y cómo se vuelve, si hay viento, cuánto nevó, la temperatura, todo. Hay que conocer el terreno y nunca confiarse. Porque los riesgos de avalancha o accidente siempre están. Y nadie quiere quedar enterrado o lastimado y tener que ir a un hospital en esta época. La montaña es hermosa, pero hay que concientizar a la gente sobre disfrutarla de forma segura”, asegura.

Hay que aclarar que los atletas que se arriesgan a esta aventura, sin utilizar los medios tradicionales, son profesionales muy entrenados, no amateurs. De hecho, en los últimos días, desde el Club Andino Bariloche vienen advirtiendo por los riesgos de las actividades fuera de pista de gente que no está preparada para ello. “Requiere que quien lo desarrolle, tenga conocimiento, además de equipamiento”, dijo sobre el esquí de pista Martín Raffo, coordinador de la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche, a la radio de El Cordillerano. Iñaki coincide: “Siempre hay que respetar la montaña y cuidarnos entre nosotros. Hay que chequear todo antes de salir como lo hacemos nosotros, llevar alimentos, agua y el kit se seguridad que uno debe saber utilizar porque salva vidas. Y hasta un detalle que parece menor pero es fundamental: la ropa adecuada. Parece una obviedad, pero si algo te pasa, no es lo mismo una ropa que otra”.

Fernando Natalucci en San Martín de los Andes

Fernando Natalucci también vive al pie de la montaña, pero en San Martín de los Andes. Luego de años haciendo doble temporada acá y en Europa, disfruta del freeride y freestyle, con amigos y su hijo Ero. Pero sigue siendo un referente del snowboard.

San Martín de los Andes abrió el ascenso a la montaña y Fernando decidió subir. “Sirve para agrandar la cultura de nieve, que la gente sepa que no sólo hay centros de ski, que la montaña se puede disfrutar de otra manera”, sostiene.

Cristobal Tobal es el más joven de estos riders de cuarentena. Cumplirá 15 años en unos días y ya es una de las estrellas del ski nacional y del Team Quiksilver. Estaba de gira en Estados Unidos cuando se desató la pandemia. Le tocaba viajar a Italia justo cuando el virus se propagaba en ese país y, a pedido de la Federación de Ski, le dijeron que vuelva a Argentina. A Bariloche, su casa.

Sin medios de elevación, así suben los riders

Ascendió y bajó en segundos junto a su papá y su tío, también amantes del deporte sobre la nieve. Con el Cerro Catedral cerrado, caminaron desde la base hasta Segundo Lomo. Fueron casi tres horas hasta llegar a 2.000 metros de altura. Grabó su bajada haciendo freeride pero su especialidad es el slopestyle, trucos y saltos en rampas y obstáculos.

“Estuvo muy buena, como para volver a la nieve, y bajamos esquiando hasta el auto. La repetiremos en estos días, porque aún no hay fecha de apertura del cerro”, cuenta.

Por el momento, los snowparks, donde entrenaban regularmente los atletas, siguen cerrados. Pero la nieve está, para los mejores.

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