Lomachenko y Teófimo López chocan en Las Vegas e inauguran una serie de 7 semanas de mega veladas de alto voltaje



Si bien el boxeo lleva cuatro meses de actividad en Las Vegas tras el parate que impuso la pandemia de coronavirus, este fin de semana tendrá su primera cita estelarísima en el MGM Grand, donde se encontrarán el ucraniano Vasiliy Lomachenko y el estadounidense (de familia hondureña) Teófimo López para unificar los títulos de peso ligero de los cuatro grandes organismos. La velada, que podrá verse a través de Space desde las 23.30, contará con la presencia de 250 invitados especiales, un primer paso para el regreso del público.

Lomachenko, poseedor de los cinturones de la Asociación Mundial de Boxeo (lo considera supercampeón), el Consejo Mundial de Boxeo y la Organización Mundial de Boxeo, es considerado casi unánimemente por los especialistas uno de los mejores tres púgiles libra por libra del planeta en la actualidad. Para muchos, es el mejor. Por eso parte como favorito para el sábado. De todos modos, él no se confía. “Será una partida de ajedrez”, adelantó.

Inteligentísimo y dueño de una técnica excelsa, el ucraniano construyó una notable carrera amateur, durante la cual ganó dos títulos olímpicos (en Beijing 2008 y Londres 2012) y realizó más de 400 peleas, de las cuales solo perdió una. Con esos antecedentes, debutó como profesional en 2013 y enseguida encontró grandes desafíos.

En su segunda salida rentada, combatió por la corona pluma de la OMB, pero cayó por puntos en decisión dividida (y discutida) con Orlando Salido. Esa derrota ante el mañoso y curtido mexicano, que no podía aspirar al título por haberse excedido en el pesaje, le sirvió como un curso veloz sobre las exigencias del profesionalismo.

Desde entonces, no volvió a fallar. En junio de 2014, ganó el título pluma de la OMB que había quedado vacante al derrotar a Gary Russell Jr., sumó más tarde el cetro superluma del mismo organismo y finalmente añadió los tres cinturones de la división ligero que pondrá en juego el sábado.

Medido en sus palabras y amante de la pesca, Lomachenko, de 32 años, construyó todo esto de la mano de Anatoly, su padre y entrenador, quien para perfeccionar a su hijo utilizó recursos bastante atípicos, como hacerlo tomar clases de danza. “Me dijo: ‘Si querés ser un gran boxeador, tenés que practicar baile’. Lo hice un par de años y me ayudó a desarrollar mis pies”, reveló Hi-Tech en un documental que Space produjo especialmente para esta pelea.

López es la contracara, tanto sobre el ring como debajo. Extrovertido y lenguaraz, protagonizó un ascenso meteórico desde que Top Rank, la promotora de Bob Arum, lo contrató en 2016, cuando tenía solo 19 años. Y lo logró en base a un boxeo explosivo que le permitió ganar sus 15 combates rentados, 12 de ellos por nocaut. En el último, en diciembre del año pasado, despachó en dos rounds al ghanés Richard Commey y se apoderó del título ligero de la FIB.

López nació en Brooklyn, pero tiene familia hondureña, representó a ese país en Río de Janeiro 2016, habla castellano bastante fluidamente y dice representar a todos los latinos. Al igual que su próximo adversario, es entrenado por su padre, también llamado Teófimo, con quien tiene una relación tirante, pero muy estrecha.

Desde el campamento de López se le quiso atribuir una carga especial a este combate por un supuesto destrato de Lomachenko a Teófimo padre en el lobby de un hotel de Nueva York hace casi dos años, y atacaron con metralla verbal al ucraniano, que no se prendió demasiado en eso. “Él es solo mi rival, solo tiene mi cinturón. Eso es todo. Tengo que obtener ese cinturón y realizar mi sueño de unificar todos los títulos”, explicó.

Teófimo prometió ganar por nocaut una batalla que planteó en términos generacionales: “Soy muy grande, muy fuerte y muy joven para él. Este es mi tiempo para hacer cosas grandes en este deporte. Él ya lo hizo, ahora es mi turno”.

Peleas para todos los gustos

Primero la suspensión total de la actividad debido a la expansión planetaria del covid-19 y luego la restricción de asistencia de público (y, por tanto, la imposibilidad de recaudar por esa vía) mantuvieron a la mayoría de los púgiles más importantes del mundo fuera de los cuadriláteros durante los últimos meses. El duelo entre Lomachenko y López dará el pistoletazo de salida a una serie de combates que en las próximas semanas tendrán como protagonistas a varias de esas estrellas que pondrán fin a la pausa forzada.

El 31 de octubre, el carismático e invicto Gervonta Davis enfrentará a Leo Santa Cruz en un duelo en que se pondrán en juego el campeonato ligero (en poder del estadounidense) y supercampeonato superpluma (propiedad del mexicano) de la AMB. La contienda será en el Alamodome de San Antonio y, por primera vez desde el reinicio de las veladas en Estados Unidos, habrá público en el estadio.

Gervonta Davis, que en diciembre del año pasado noqueó al cubano Yuriorkis Gamboa, enfrentará a Leo Santa Cruz en San Antonio. (Foto: Tami Chappell / AP)

Ese mismo día, pero en el MGM Grand de Las Vegas, el japonés Naoya Inoue, dominador absoluto de las categorías chicas en el último lustro, expondrá sus cinturones de la AMB y la FIB de la división gallo ante el australiano Jason Moloney.

Mientras Manny Pacquiao cumple con sus funciones de senador nacional en Filipinas y coquetea con una pelea ante el irlandés Conor McGregor en 2021, los otros buenos campeones wélter tienen actividad prevista para este año. El 14 de noviembre, Terence Crawford, monarca de la OMB, se medirá con Kell Brook. Si bien todavía no se confirmó la sede, seguramente será en Las Vegas.

Por su parte, Errol Spence Jr. volverá a combatir el 5 de diciembre tras el accidente vial que sufrió en octubre del año pasado en Dallas: expondrá sus cinturones del CMB y la FIB ante el ex campeón mundial Danny García en el AT&T Stadium de Arlington, donde también podrá asistir público.

Para diciembre, y luego de la exhibición a ocho rounds que protagonizarán el 28 de noviembre Mike Tyson y Roy Jones Jr. en el Dignity Health de Carson (California), quedará la presentación del inglés Anthony Joshua, rey pesado de la AMB, la FIB y la OMB, que se medirá con el veterano búlgaro Kubrat Pulev en un duelo que se llevará a cabo en el O2 Arena de Londres y que, a priori, no representará una gran exigencia para el campeón.

Anthony Joshua enfrentará al búlgaro Kubrat Pulev en Londres. (Foto: Nick Potts / PA Wire / DPA)

A este calendario cargado podría sumarse el otro campeón pesado, Tyson Fury. Luego de que se frustrara su tercer duelo con Deontay Wilder, el Rey Gitano planea combatir el 5 de diciembre en Inglaterra (le están buscando rival) y luego apuesta a una unificación con Joshua si, como se prevé, derrota a Pulev.

En cambio, todo indica que 2020 será una temporada perdida para Saúl Canelo Álvarez. El mexicano está enfrascado en una demanda judicial por 280 millones de dólares contra Óscar de la Hoya, Golden Boy Promotions y DAZN por incumplimiento de contrato, debido a que la empresa promotora y la plataforma de streaming no pudieron organizar una pelea para él en todo el año. Y, por el momento, no hay salida a la vista.

¿Y los argentinos?

Para los boxeadores argentinos tampoco fue un año sencillo. En marzo, la pandemia obligó a cancelar el combate que el 25 de abril iba a protagonizar Brian Castaño ante Patrick Teixeira por el título superwélter de la OMB que posee el brasileño. Pasada esa primera postergación, comenzaron los problemas, que todavía no lograron resolverse.

El bonaerense, retador obligatorio del púgil nacido en Santa Catarina, está entrenándose en California desde el 20 de septiembre a la espera de novedades de la OMB y de Golden Boy, la empresa que representa al brasileño y ganadora de la subasta para organizar el combate.

El problema es que Teixeira está en su país y desde mayo el Gobierno de Estados Unidos mantiene restringido el ingreso a su territorio de extranjeros provenientes de Brasil. ¿Y entonces?

Brian Castaño espera el momento de combatir nuevamente por un título mundial. Foto: STEPHANE DE SAKUTIN / AFP)

“Golden Boy comunicó que Teixeira tenía que renovar su visa para viajar a Estados Unidos. Según informó Francisco Valcarcel (presidente e la OMB), tienen plazo hasta el 17 de octubre para informar definitivamente si podrá viajar o no y confirmar una fecha. En caso contrario, la OMB llamará a una subasta”, explicó Sebastián Contursi, mánager del púgil de La Matanza.

“Por reglamento, si el campeón no está disponible, Brian debería pelear con el siguiente retador disponible en el ranking de la OMB”, añadió.

Mientras Castaño espera, se confirmó el primer combate por un título mundial con representación argentina. El 31 de octubre, la rosarina Daniela Romina Bermúdez buscará el título supergallo de la FIB frente a la invicta kazaja Tatyana Zrazhevskaya en Sochi (Rusia).

Daniela Bermúdez combatirá en Sochi por el título supergallo de la FIB. (Foto: Juan José García)

La Bonita, que fue campeona minimosca y actualmente ostenta el cetro gallo de la OMB, volverá a combatir en una división en la que derrotó a Marcela Acuña en 2018. Justamente la Tigresa era la dueña del título de la FIB por el que ahora peleará Bermúdez, pero fue declarada campeona en receso por no poder exponer la corona ante Zrazhevskaya.

La formoseña padeció una fuerte neumonía en julio, por la que debió estar internada 10 días, y todavía no está en condiciones de afrontar la preparación que demanda un combate de este nivel.

MFV

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