Lo que no pudieron las Guerras Mundiales: el Maratón de Boston no se correrá por primera vez desde 1897



En la multitudinaria comunidad de corredores de Estados Unidos escribían este jueves: “La Primera Guerra Mundial no lo consiguió, la Segunda Guerra Mundial, tampoco. Pero el Covid-19, sí. No habrá Marathon de Boston en 2020, por primera vez”. El maratón de mayor tradición en el circuito mundial, que se disputaba ininterrumpidamente desde 1897, no podrá realizarse este año, según lo anunciaron el alcalde Marth Walsh y la Boston Athletic Association, entidad organizadora de la carrera. La pandemia que está asolando Estados Unidos –donde ya superó los 100 mil muertos- obligó a la cancelación definitiva. “Ya no teníamos seguridad tampoco para septiembre, porque los expertos indican que podría haber un rebrote de la pandemia entre agosto y octubre”, señaló el alcalde.

Agregó: “A medida que esta crisis evolucionó, quedó claro que la fecha del 14 de septiembre era cada vez menos sostenible. `Esto es un desafío, pero el Maratón de Boston se trata de enfrentar desafíos. La carrera es un símbolo de nuestra ciudad y de la resistencia de nuestra comunidad. `Así que depende de todos nosotros esforzarnos ahora más, como lo haría un maratonista, como lo hicimos en 2013, y mantener vivo ese espíritu”.

El maratón de Boston se disputa el tercer lunes de cada mes de abril (el “Día del Patriota”), pero este año –y también por primera vez- se había suspendido. Fue reprogramado para el 14 de septiembre pero, ahora, definitivamente cancelado. Los organizadores irán informando en los próximos días a los más de 30 mil inscriptos de todo el mundo qué se les ofrece, aunque una de las posibilidades es la realización de una “prueba virtual” en septiembre, donde cada uno pueda correr desde su lugar de residencia e informar los tiempos, accediendo también a todos los kits de la carrera. Eso está por definirse.

La largada del Maratón de Boston.

Lo concreto es que –así como la pandemia arrasó con toda la programación deportiva internacional desde marzo en adelante, incluyendo el inédito aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio para el 2021- terminó también con esta tradición de Boston, Massachussets.

A lo largo de sus 123 ediciones, sólo había pasado por dos situaciones más comprometidas. En 1918, debido a la Primera Guerra Mundial, la participación se limitó a contingentes militares que lo hicieron por relevos. Y hace poco tiempo, exactamente en 2013, los corredores del tramo final (posterior a las 3,30 horas) tuvieron que detenerse: un brutal atentado –dos bombas- causó tres muertos y 282 heridos. Fue concretado por terroristas chechenos, uno de los cuales también murió ese mediodía y el otro, detenido a las pocas horas. Y sentenciado a muerte.

El brutal atentado en la edición 2013 del Maratón de Boston.

Hace dos años, un temporal de vientos casi huracanados, lluvia y nieve obligó al abandono de la tercera parte de los corredores, incluyendo los favoritos africanos, que –como en todas las pruebas del circuito mundial- ejercen un dominio imperial desde hace tres décadas. Fue en medio de ese temporal que el llamado “corredor del pueblo”, el japonés Yuki Kawauchi, se abrió paso a una imprevista victoria, que elevó su popularidad entre los maratonistas del mundo a límites increíbles (además de darle un premio de 100 mil dólares, que terminó con su condición de amateur).

El japonés Yuki Kawauch se abrió paso a una imprevista victoria en la edición 2018 del Maratón de Boston.

El año pasado, todo volvió a la “normalidad” y se vio un impresionante final, cuando el keniata Lawrence Cherono doblegó, casi en la misma línea de llegada, al etíope Lelile Delisa, luego campeón mundial de maratón. Cherono, meses antes, había ocupado el tercer puesto en los 21K de Buenos Aires…

Por su tradición, por la atmósfera que se viven en los barrios de Boston desde la largada (en Hopkinton) hasta la meta (en la zona central) y por las dificultades del recorrido –incluyendo sus exigentes subidas- Boston atrae a los corredores, profesionales y aficionados, de todo el mundo y es cada vez más difícil obtener un sitio en el cupo de 30 mil personas. Se calcula que la ciudad recibe más de 200 millones de dólares de ingresos en la semana del maratón.

Tom Grilk, el director de la BAA, expresó: “Hay una rica historia en la que hemos debido acomodarnos para enfrentar la realidad. Y ésta es la realidad de este año. El espíritu de Boston y del Maratón se basa en ser fuertes e inteligentes. Cuando la necesidad te lleva en una dirección que no quisieras tomar, necesitas tener la fortaleza, la sabiduría y el consejo de los funcionarios públicos para hacer lo correcto”.

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Un poco de historia

El maratón de Boston surgió en 1897, justo un año después de la restauración de los Juegos Olímpicos en Atenas, y apenas quince corredores tomaron la línea de salida en Ashland. Y ningún otro en el mundo tiene la antigüedad, ni la continuidad de Boston. Muy pocos, además, pueden enorgullecerse de personajes míticos como Clarence DeMar o John A. Kelley, quien ganó la prueba en dos oportunidades (1935 y 1945) y en siete ocasiones llegó segundo. Pero más aún: largó el maratón en 61 ediciones y llegó en 58. La última vez, en 1992, cuando ya tenía 84 años. Once años antes, cuando corrió por 50ª vez, toda la ciudad se reunió para homenajearlo. Kelley había representado a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Berlin, en 1936, donde largó junto a nuestro Juan Carlos Zabala, defensor del título pero que abandonó esa mañana.

Clarence DeMar, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de París en 1924, fue el máximo triunfador en Boston, con siete títulos entre 1911 y 1930, el último a los 42 años. Otro de sus famosos compatriotas fue Bill Rodgers, vencedor en 1975, 1978 1979 y 1980.

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También fue el maratón de Boston el que sembró las bases para el ingreso de las mujeres a esta mítica distancia. El episodio más recordado es el de 1967 cuando Katherine Switzer consiguió anotarse (aunque con sus iniciales) y corrió toda la prueba en 4 horas y 20 minutos, a pesar de que uno de los directores, Jock Semple, al advertir que había una mujer en el pelotón, intentó echarla.

Cinco años más tarde, las mujeres fueron oficialmente admitidas en la carrera, un precedente para el gran movimiento de maratón a nivel mundial que se daría sobre principios de los 80. Y allí atletas que ya son leyenda como la también estadounidense Joan Benoit (primera campeona olímpica), la portuguesa Rosa Mota y la noruega Ingrid Kristiansen estuvieron entre las vencedoras de los turnos iniciales del maratón de Boston en su rama femenina.

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Un panorama incierto

Después de las suspensiones y cancelaciones de las carreras internacionales desde mediados de marzo –sólo pudo realizarse Tokio, entre las majors, pero limitada a la elite atlética- el panorama para el segundo semestre es incierto. Por ahora se mantienen programados importantes maratones como Chicago (11 de octubre) y Nueva York (1 de noviembre), pero la dramática situación que vive Estados Unidos por la pandemia hace dudar de la realización. El maratón de Londres, que se suspendió en abril y se reprogramó para el 4 de octubre, también está en dudas, según acaba de señalar su director Hugh Brasher, quien dijo que tomarán una decisión en breve. El más veloz de los maratones mundiales, Berlín, ya suspendió su fecha original del 27 de septiembre: el gobierno de su región señaló que, al menos hasta noviembre, no se permitirá ningún evento con más de cinco mil personas.

A este ritmo, los maratonistas que puedan volver a entrenar, ya tendrán que pensar en la temporada 2021. Al menos, cuando la salida de la pandemia lo permita.

De acá y un poco más allá

Algunos de los mejores atletas del historial argentino tuvieron destacada participación en Boston. Delfo Cabrera, campeón olímpico del maratón en Londres 1948, fue invitado por los organizadores en 1954 y allí consiguió el 6° puesto con 2h27m50. Al año siguiente, estuvo Reinaldo Gorno (subcampeón olímpico en Helsinki 1952) quien logró el 5° lugar con 2h20m28. Y el gran Osvaldo Suárez asistió en dos oportunidades: logró el 5° puesto en 1959 con 2h28m24 y el octavo en 1964 con 2h27m51, cuando preparaba su participación en los Juegos de Tokio.

En 1981, Alfredo Maravilla se convirtió en el primer maratonista argentino en correr la distancia de los 42.195 metros por debajo de 2h20m, al registrar 2h17m43. No obstante, hay que aclarar que los registros de Boston no se consideran como “récord” debido al desnivel entre el punto de largada y llegada, aún cuando las subidas y descensos en el recorrido lo hacen muy exigente.

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El más exitoso fondista sudamericano en Boston fue el colombiano Alvaro Mejía-Florez, quien alcanzó la gloria con su triunfo en 1971 en 2h18m45. Alvaro, quien acaba de festejar su 80° cumpleaños el pasado 15 de mayo y heredó a Osvaldo Suárez en el dominio de las carreras de fondo de nuestra región, ya fue invitado por los organizadores de Boston para celebrar el medio siglo de aquel triunfo en la edición del 2021, a disputarse el 19 de abril. Otro colombiano, Víctor Mora, quedó segundo en 1972 con 2h15m57, cuando Mejía terminó octavo.

El más veloz de los sudamericanos en esta carera fue el brasileño André Luiz Ramos quien marcó 2h08m26 en 1998, cuando consiguió el cuarto puesto.

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