La vacuna de AstraZeneca y Oxford empezará a producirse en la Argentina el 23 de noviembre



Hugo Sigman, CEO del Grupo Insud, a cargo del laboratorio Mabxience, que producirá en la Argentina parte de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, dijo que la producción local comenzará el 23 de noviembre.

Sigman informó esta fecha durante un encuentro virtual de la Fundación de Estudios para la Salud y Seguridad Social (FESS). El empresario también señaló que la aplicación podría comenzar a fines de 2020.

Hace una semana, el Gobierno argentino anunció que compró 22 millones de dosis de la vacuna en desarrollo de AstraZeneca, que se suman a las 25 millones adquiridas de una vacuna de origen ruso. 

Mabxience producirá en el país el principio activo de la vacuna de AstraZeneca, y en diciembre se haría la primera exportación de ese principio activo de la vacuna a México, donde el laboratorio Liomont se encargará de la etapa de fraccionamiento y envasado para comenzar su distribución por toda América Latina.

“Estuvimos trabajando todos estos meses con toda la transferencia de tecnología y métodos de control. Dejamos de hacer todo lo que estábamos haciendo para dedicar nuestra planta full time para desarrollarla”, explicó Sigman, quien calificó este momento como un “hito en la historia de la medicina mundial”, especialmente por el bajo costo fijado para la vacuna y el criterio con que se distribuirá por el mundo. 

Hugo Sigman, fundador y CEO del Grupo Insud, dedicado a la industrias farmacéutica y a cargo del laboratorio que producirá parte de una vacuna contra el covid-19. Foto: Juan Manuel Foglia.

Aclaró que las dosis tendrán un valor de entre 3 y 4 dólares, muy por debajo de los costos que se están evaluando para otras vacunas, que en algunos casos ascienden a 37 dólares por dosis.

“La inventora de esta vacuna dijo que el objetivo fue hacer un acuerdo con una compañía privada para producirla masivamente, pero con la condición de que mientras durara la pandemia fuera accesible, que se produjera a riesgo y que se distribuyera equitativamente en todo el mundo”, enfatizó el médico y empresario.

La producción a riesgo implica que los laboratorios comiencen a realizarla antes de su aprobación para que, en cuanto tenga luz verde, pueda empezar a distribuirse. El riesgo es que en caso de no resultar eficaz, las dosis deben ser destruidas y el laboratorio no recupera el dinero invertido.  

La vacuna de Oxford podría empezar a aplicarse en Argentina a partir de diciembre. Foto Reuters.

Sigman también hizo un repaso por el desarrollo simultáneo que están teniendo todas las vacunas que, en fase de experimentación, se desarrollan en distintos puntos del mundo.

“Hay 10 que están muy avanzadas, con distintas plataformas vacunales de desarrollo. Con el coronavirus se desarrollaron plataformas muy novedosas, como las que se usan para la vacuna de Johnson & Johnson, AstraZeneca y la vacuna rusa”, puntualizó. 

Estas tres utilizan adenovirus, “virus a los cuales han conseguido quitarles genes para que no se repliquen en nuestro organismo y al mismo tiempo los han clonado”, especificó. Y agrega: “Entran en nuestra célula, no se reproducen pero nos dan la capacidad de producir el antígeno”. 

Además, repasó las demás vacunas que se están desarrollando, con métodos de producción diferentes, en China, Estados Unidos e Inglaterra. “Todas estas vacunas van a estar disponibles, si no hay ningún incidente, entre fines de este año y el primer trimestre del 2021”, aseguró Sigman.

Incluso fue más lejos y apuntó a que es posible que para julio o agosto tengamos una realidad del mundo completamente distinta, “con un control bastante eficaz de este desastre”.

La planta argentina Mabxience de medicamentos donde se produce el principio activo de la vacuna de AstraZeneca. Foto EFE / Cortesía Grupo Insud.

Destacó la colaboración que hubo desde el inicio de la pandemia, tanto entre la comunidad científica como en el aporte económico de sectores privados, empresas y filántropos, para contribuir al desarrollo rápido de todas las vacunas y tratamientos. 

“Esta pandemia empezó en enero, tenemos 1,3 millones de muertos. No hay antecedentes de que la ciencia y la humanidad hayan reaccionado con tanta velocidad para generar vacunas y medicamentos”, cerró Sigman.

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