La pandemia le inflige un nuevo golpe a las corridas de toros



Por RAPHAEL MINDER 

ALMADÉN DE LA PLATA, España — Estaba previsto que Extremeño, un imponente toro negro que pesa más de media tonelada, lidiara hasta morir el próximo mes en la plaza toros de la ciudad española de Valencia.

En lugar de eso, el coronavirus le dio a Extremeño, de 4 años, una inesperada oportunidad de vivir. La fiesta de Valencia fue suspendida, junto con gran parte de una temporada española de corridas de toros que se prolonga de marzo a octubre.

Aunque España ha cesado su estado de emergencia por el Covid-19, criadores de toros y matadores acusan al gobierno de izquierda de España de querer usar la epidemia como acelerador para la eliminación permanente de las corridas de toros, de conformidad con los deseos de activistas por los derechos de los animales.

b56f65ba-a261-457e-83f5-2040330750e7|The matador Andrés Roca Rey said fans “understand that watching bullfighting is about embracing the culture.” (Susana Vera/Reuters)

“Me parece deplorable que la fiesta del pueblo español se haya vuelto tan politizada”, dijo Aurora Algarra, quien es dueña de Extremeño y está entre las pocas mujeres que dirigen una ganadería taurina. “Ahora nos vemos bajo un ataque tremendo del gobierno de España, pero al menos esta crisis nos ha unido ante la adversidad en una forma que no había visto antes”.

Algarra se había estado preparando para enviar 70 toros a corridas este año. En lugar de eso, la suspensión de actividades la había llevado a mandar a 30 de ellos al matadero. Gana alrededor de 400 euros, o 450 dólares, por la carne de cada animal.

Por ahora, Algarra conserva a Extremeño, con la esperanza de que las corridas de toros puedan reiniciar pronto. Un criador puede ganar miles de euros al proporcionar seis toros para una corrida tradicional. La Pamplonada, que fue cancelada este año, paga hasta 15 mil euros por cada uno, dijo.

La fiesta taurina no sólo se ha visto atrapada en los vientos cruzados políticos y económicos en España, sino que también ha sido denunciada por activistas que la consideran una tortura pública de animales.

En 2013, después de que la crisis financiera también perjudicó a las corridas de toros, el gobierno conservador declaró a las corridas de toros como parte del patrimonio cultural de España.

Paralizados por el coronavirus, los matadores se han adentrado al debate de España sobre la tauromaquia, en línea y en las calles.

“Ahora tenemos un gobierno en España que ve al coronavirus como una oportunidad para eliminar el toreo”, dijo Andrés Roca Rey, un matador peruano que se unió a una manifestación en Sevilla el 13 de junio, cuando partidarios protestaron en varias ciudades españolas.

Más tarde, la industria dijo haber recibido la promesa del Ministro de Cultura de que las corridas de toros serían excluidas de una ley planeada para proteger animales del maltrato.

Aún así, Pablo Iglesias, vicepresidente segundo de España y líder del partido de extrema izquierda Unidos Podemos, dijo en el Parlamento en mayo, “me incomoda enormemente que se reivindique como una práctica cultural a proteger algo que no puedo evitar ver como hacer mucho daño a un animal”, dijo.

La mayoría de las encuestas sugiere que España está profundamente dividida sobre el tema.

Roca Rey, de 23 años, dijo que 16 de sus 17 corridas el año pasado tuvieron localidades agotadas. Algunos fans más jóvenes, indicó, se sienten atraídos a la plaza porque es una tradición española. “Muchos fans más jóvenes ahora quieren identificarse con su país y entienden que ver corridas de toros tiene que ver con abrazar la cultura de España y definitivamente no con ver sufrir a un animal”, dijo.

Ana Belén Martín, una política de Pacma, un partido que defiende los derechos de los animales, dijo que las corridas de toros han ido en declive y que se encaminaban a una muerte natural, con o sin Covid-19. El año pasado, se realizaron 1424 fiestas taurinas en España, en comparación con 2684 en 2009, según el gobierno.

Sin embargo, Martín dijo que la crisis por Covid-19 no debería convertirse en razón para lanzarle un salvavidas a las corridas de toros. “Esta es la cultura de nuestro pasado, no la de la sociedad que queremos construir, enfocada en compasión y empatía en lugar de gente que aplaude mientras ve agonizar a un animal”, dijo.

© 2020 The New York Times

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