La llegada de los agentes al Conurbano: “Por primera vez no se sintió un tiro”



Un grupo de prefectos vigilan en la esquina de Telier y las vías abandonadas del tren. “Es presencia preventiva”, lo llama uno y cuenta que es la primera vez en los cuatro meses de cuarentena que lo mueven del control vehicular de Puente Pueyrredón. La Prefectura llegó el viernes a Villa Tranquila, en Dock Sud, Avellaneda, como parte del acuerdo entre el Ministerio de Seguridad y el Gobierno bonaerense para reforzar la seguridad del Conurbano con el envío de fuerzas federales.

“La gente que pasa por acá viene a comprar o trabajar”, cuenta el efectivo. Su móvil estacionó al lado de un sillón azul y otro negro abandonados a la intemperie, como living al aire libre. Hasta ahora, nadie lo reclamó, bromea. Enfrente, está la “Capilla Auxiliadora”, una construcción completamente de chapa gris con una vitrina que exhibe a la virgen María. La imagen también está pintada en la pared de ladrillo de la casa vecina. “Bienvenido a La Precaria”, dice el letrero de alambre sobre la puerta.

Los prefectos llevan armas reglamentarias y al menos una escopeta con posta de goma grupo. Foto: Marcelo Carroll

En Villa Tranquila se asignaron un total de cien prefectos divididos en tres turnos de ocho horas, indicaron fuentes de esa fuerza a Clarín. Tres de los móviles se utilizan para controles fijos, cuyas ubicaciones varían de forma aleatoria “para evitar la previsibilidad”. Otros siete vehículos hacen un trabajo mixto, por el que permanecen 40 minutos en una esquina y luego patrullan por el perímetro y las calles troncales. Después, vuelven a establecerse en un nuevo punto para quedarse otros 40 minutos.

Además, están “los caminantes” que son los que patrullan a pie en grupos de entre tres y cuatro prefectos por los pasillos y lugares menos accesibles del barrio. “A la madrugada se pone muy peligroso”, cuenta Alicia (50), una vecina que camina cerca de un control sobre Avenida General Roca y Montes de Oca, en la periferia de la villa.

“Acá está tranquilo, pero adentro andan todos a los tiros, sobre todos los jóvenes y las criaturas, que tienen adicciones. En unos años terminan en un cajón o presos”, dice.

Las patrullas a pie se hacen con un mínimo de tres prefectos. Foto: Marcelo Carroll

“Está bien que estén acá”, opina su mamá, María Eva (73). A unos metros, los efectivos de uniforme caqui y pechera naranja detienen a un auto y le piden la licencia de conducir, el documento y la autorización para circular en el marco de la pandemia por coronavirus.

A diferencia de los controles por Covid-19, los prefectos cargan tanto la patente como el número de documento en el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (Sifcop), que les permite ver los antecedentes y si el auto tiene, por ejemplo, pedido de secuestro.

Un móvil de la Policía bonaerense pasa frente a un móvil de Prefectura. Los efectivos de Gendarmería, Prefectura y, en menor medida, de la Federal y de la Policía Aeroporturaria (PSA) se sumaron en los barrios de mayor problemática social del Conurbano para complementar el trabajo de la Bonaerense. De hecho, conviven los puestos de las fuerzas federales con las patrullas de la bonaerense.

Las vías del tren abandonadas del Belgrano Sur atraviesan Villa Tranquila. Foto: Marcelo Carroll

El trabajo conjunto lo terminaron de definir este jueves, por teléfono, el gobernador Axel Kicillof y la ministra de Seguridad, Sabina Frederic. Fuentes de esta última dependencia adelantaron a este diario que ya se hicieron arreglos en cuanto a telecomunicaciones, para que las frecuencias de radio de las cuatro fuerzas trabajen de forma coordinada.

Además, adelantaron que a partir de la semana que viene, la Bonaerense podrá seguir en tiempo real los movimientos de los grupos de las cuatro fuerzas que intervienen para la prevención de delitos en el Conurbano. Esto fue acordado el viernes en una reunión que mantuvieron Frederic con el secretario de Seguridad de la Nación, Eduardo Villalba. El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, que mantiene una tensa relación con su par de Nación, había admitido desconocer cuántos gendarmes había en el Gran Buenos Aires.

Los prefectos del móvil estacionado en Estevez y la avenida General Roca son de Misiones, Corrientes, Florencio Varela y Formosa. “Está es zona obligada de muchos camiones de carga”, cuenta uno y explica que a dos minutos está el Puente Puyrredón. Villa Tranquila limita con Avellaneda Centro, el barrio Crucesita, Villa Inflamable y, del otro lado del Riachuelo, con Barracas.

“Anoche, por primera vez no se sintió un tiro”, afirma Andrea, desde la entrada de su casa, donde estableció un kiosco para abastecer al barrio, en Estanislao del Campo y Levalle. En esa esquina, los gendarmes están patrullando a pie este sábado, no en un puesto fijo. Casi en el mismo momento en que pasan por ahí, llega un familiar a la casa de Andrea. Un chico joven, de unos 20 años. Carga un plasma sobre el hombro. “Ahora voy a salir en la tele como que estoy robando un televisor”, bromea. Pero en la realidad del barrio, el delito es una problemática frecuente. “Los pibitos son los que roban, están muy metidos en la droga y como los sueltan no les da miedo”, asegura Andrea.

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