La habitación V, refugio cordillerano de Perón y Evita en Mendoza



El hotel de estilo alpino, con su fachada en piedra y madera, asoma detrás de la arboleda de álamos y pinos. Al frente, un balcón principal con vista a la cordillera de los Andes acapara la atención de quienes han venido al gran acontecimiento de la villa de montaña.

Desde arriba saludan Perón y Evita. El entonces presidente y su esposa, en pleno esplendor de su primer gobierno, eligieron el Gran Hotel de Uspallata, Mendoza, para despedir 1950.

Ese cuarto fue conservado y restaurado por la Federación de Empleados de Comercio y 70 años después, fue bautizado como la suite V, con la “v” de la victoria peronista.

Así luce hoy el Gran Hotel de Uspallata, que pertenece a la Federación de Empleados de Comercio.

Desde la denominada “Vendimia peronista”, en 1947, Juan Domingo Perón y María Eva Duarte fueron asiduos visitantes a Mendoza. Siempre acompañados de una amplia comitiva oficial.

Arribaban desde Buenos Aires en tren. Bajaban en la estación Pacífico, en donde eran recibidos por el regimiento los Granaderos a caballo. Una alfombra roja marcaba el camino de los invitados de honor hasta un coche descapotable para transitar la principal avenida San Martín, girar por Sarmiento hasta la plaza Independencia.

La habitación 31, bautizada V, por la Federación de Comercio que administra el Gran Hotel de Uspallata.

En distintas visitas a Mendoza, el matrimonio presidencial visitó el hotel de montaña.

“Estuvieron alojados al menos tres veces”, según cuenta el presidente de la obra social de empleados de Comercio de Mendoza, el ex diputado del PJ Guillermo Pereyra, al frente de la remodelación del edificio en 2019. El momento más fotografiado fue el 31 de diciembre de 1950 cuando Perón y Evita pasaron la noche en la habitación de la V. 

Un viaje de curvas

Viajaron 120 kilómetros en auto desde la ciudad de Mendoza por la ruta provincial 52. Es un camino de curvas y contracurvas, con túneles entre los cerros y barrancos a sus costados, conocida como la ruta de alta montaña que comunica a Mendoza con Chile y es el principal trayecto entre ambos países por el corredor bioceánico del Mercosur.

Perón y Evita en el balcón de la habitación V, del Gran Hotel de Uspallata, el 31 de diciembre de 1950.

En el Gran Hotel los aguardaban los vecinos de la tranquila villa cordillerana. vestidos de gala, los invitados a la cena de camaradería y algunos lugareños aguardaban en la rotonda de ingreso al hotel donde descienden los pasajeros.

Ese espacio está frente al balcón principal de la habitación presidencial donde los registros fotográficos muestran a Perón y Evita saludando y conversando con los anfitriones.

“Este cuarto es parte de la historia de Mendoza y los empleados de comercio, lo ponemos a disposición de quien quiera visitarla más allá de su afinidad o no con el movimiento peronista”, dice Pereyra.

Restauración y visitas

Los pisos de pino y los muebles son los originales de 1948 cuando se inauguró el hotel.

En la remodelación del hotel, que finalizó en julio de 2019, la habitación de Perón y Evita fue conservada y restaurada. Mantiene los pisos originales de madera de pino, la cama matrimonial, las mesas de luz, dos sillones de pana de color oscuro y los placares de esa época.

La habitación V no puede ser ocupada por los huéspedes del hotel pero se mantiene abierta para todos los visitantes que quieran conocerla, en un recorrido histórico que ofrecen los propios conserjes y la gerencia.

En la montaña

El Gran Hotel de Uspallata comenzó a construirse en 1942 y fue inaugurado en 1948, durante el auge del turismo sindical que se avizoraba como una importante fuente de ingresos. El responsable de Turismo de la comuna de Las Heras, Rodrigo Pérez, recuerda que “Uspallata fue el primer destino de montaña que abrió al turismo masivo”.

Visita histórica de Perón y Evita, el 31 de diciembre de 1950, en el Gran Hotel Uspallata.

El proyecto del hotel fue diseñado por el arquitecto Ewald Weyland, quien era el director de la Dirección de Arquitectura de Mendoza. En 1947, el hotel fue transferido a la Confederación de Empleados de Comercio.

Era política oficial apoyar la construcción o compra de hoteles por parte de los sindicatos para promover el turismo social en la población y particularmente en la clase trabajadora, que gozaba de vacaciones pagas. Así, este hotel que había sido concebido como un espacio de disfrute de las clases altas, se convirtió rápidamente en un popular hotel sindical.

Después de esa despedida de año de Perón y Evita en 1950, hubo un impulso al desarrollo de las villas de montaña. En 1951, Evita llegó a la localidad de Las Cuevas, en el límite de Argentina con Chile, y a través de su Fundación Eva Perón lanzó una serie de obras para una de las puertas de ingreso al país, que además proporcionaría mejores edificios y servicios para el personal militar instalado en el pueblo de frontera. 

El esplendor del Gran Hotel Uspallata transformado en hotel sindical en los años 50.

El hotel en la actualidad

El edificio central tiene 70 habitaciones en 3 pisos, que fueron completamente remodelados.

En el piso inferior hay un salón de eventos para 300 personas, y en el subsuelo un spa, con piscina climatizada y gimnasio.

Conserva la carpintería de madera original y, en su museo, la vajilla de plata, cubiertos de alpaca, fotos, registros de pasajeros y elementos de la peluquería del hotel, de la primera época, cuando fue categorizado un “5 estrellas”.

El cuarto de Perón y Evita en Mendoza. El interior de la habitación V fue conservada con sus muebles, pisos y placares originales.

En el exterior, un parque frondoso de árboles y plantas autóctonas, rodea a una piscina olímpica y los espacios de recreación:  juegos infantiles, canchas de fútbol y pádel, senderos y espacios de relajación. El sistema energético fue reconvertido a energía solar.

Con el Aconcagua -el cerro más alto de América con 6.962 metros de altura- como principal atracción de la zona, el hotel de Uspallata se ha transformado en base ideal para excursiones de alta montaña y de turismo aventura.

El hotel sigue siendo propiedad del gremio FOECYT y sus afiliados son los principales clientes, aunque está abierto a todo público. Fue cerrado por la pandemia del coronavirus el 18 de marzo de este año, pero sus 38 empleados –todos vecinos de Uspallata- han seguido cobrando su salario y el hotel es mantenido en condiciones hasta la posible apertura en temporada estival.

El Gran Hotel de Uspallata fue construido en 1948 en la villa cordillerana que está a 120 kilómetros de la ciudad de Mendoza.

Circuito histórico, rural y astrológico

La región donde se ubica el hotel es considerada patrimonio histórico del Cruce de los Andes: el Monumento Canota y las Bóvedas, vinculado con la gesta sanmartiniana; el camino de Caracoles y sus diversos miradores con visitas fabulosas a la cordillera; el Balcón, Cruz de Paramillos y su visita al cerro Aconcagua.

En su circuito turístico están el Cerro 7 Colores, San Alberto, las Minas de Paramillos, las Araucarias de Darwin y el Cerro Tunduqueral, con sus enigmáticos grabados. Uno de los puntos más visitados es la Reserva Natural Villavicencio, área protegida que resguarda parte importante del patrimonio cultural y natural del norte mendocino.

Uspallata es la villa cordillerana más importante de Mendoza en cuanto a la variedad de alojamientos turísticos en cabañas, hostels, posadas y hoteles, a 120 kilómetros de la capital. El Municipio de Las Heras está trabajando en un plan turístico para transformar a la villa como destino “seguro y accesible” para los viajeros que buscan intercalar turismo aventura y rural con paseos para conocer el valor histórico, arqueológico y astrológico. Todo eso en un radio de 80 kilómetros.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

CLip art of Flip Day 2 CLip art of Flip Day 1 CLip art of Flip Day 1