La Ciudad avanza para habilitar espacios comunes de edificios: definen un protocolo en el que habrá parrillas, pero no SUM



Al comienzo de la cuarentena por el nuevo coronavirus, la Ciudad de Buenos Aires elaboró un protocolo común para los administradores de consorcios de edificios recomendando la inhabilitación del uso de espacios comunes como salones, parrillas, gimnasios, piletas y jardines. Tras más de 140 días de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) el pedido de los vecinos para volver a utilizar esas amenities es cada vez más fuerte y la Ciudad atendió ese reclamo.

Facundo Carrillo, secretario de Atención Ciudadana y Gestión Comunal, adelantó a Clarín que el gobierno porteño avanzó en la elaboración de un nuevo protocolo que habilitaría el uso de parrillas y jardines, aunque no de SUM (Salón de Usos Múltiples) y gimnasios.

“Escribimos un protocolo que está en revisión por el Ministerio de Salud que tiene que aprobar el contenido técnico y la conveniencia en función de la evolución de la pandemia en la Ciudad”, afirmó Carrillo.

Uno de los puntos claves para poder avanzar tiene que ver la evolución de la curva de contagios en el distrito encabezado por Horacio Rodríguez Larreta. De cifra dependerá si el semáforo para destrabar esas restricciones se pone en verde o sigue rojo.

“Esta semana seguramente, en función de cómo avancen los casos, definiremos si mantenemos la recomendación actual o avanzamos un poco más”, explicó.

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La apertura progresiva genera al mismo tiempo expectativas y consultas. El funcionario porteño reconoció que en las últimas semanas aumentó el número de administraciones que preguntan “por la autorización de uso de espacios comunes”. Desde la Ciudad, entienden que no puede regir de la misma forma para edificios de torres grandes a edificios pequeños.

Tal como ocurrió con la inexplicable polémica por los runners, que pedían retomar el ejercicio físico al aire libre porque implicaba un muy bajo riesgo de contagio, los vecinos de los edificios piden volver a usar bajo protocolo los espacios que desde el 20 de marzo están desiertos y por los cuales, obviamente, además pagan expensas.

Si se avanza en un nuevo protocolo, tal como esperan, no abarcará a todos los espacios comunes, sino que estará regido por tres grandes ejes: la posibilidad de distanciamiento, para lo que plantean que haya un sistema de turnos digitales o analógicos; el tema de la desinfección que requiere el lugar posterior a su uso; y la metodologías de protección y cuidado personal de los vecinos, detallaron desde el Gobierno de la Ciudad.

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En ese sentido, Carrillo resaltó que “se evalúa solo el uso de la parrilla y no del SUM”. Otro dato: la propuesta plantea “que se cocine en la parrilla y se coma en las unidades funcionales”.

“No es lo mismo un SUM con 4 sillas a uno equipado con vajilla y mayor capacidad”, justificó Carrillo quien aclaró que no podrán cruzarse vecinos de distintas unidades funcionales en la parrilla. Por eso los turnos.

¿Y los gimnasios?

El reclamo común entre los vecinos de edificios con este tipo de servicios tiene que ver con el uso de gimnasios, al no estar habilitados los de la Ciudad, piden poder utilizar los que están dentro del lugar donde viven.

“Está en evaluación la habilitación de los gimnasios de los edificios, es el más solicitado”, reconoció Carrillo aunque sabe que implicaría riesgos de contagio. “Es con el que más cuidado tenemos que tener porque hay mucho material de contacto”, marcó. 

“Creemos que puede funcionar un sistema de turnos por unidad funcional, con una desinfección previa y posterior, pero hay mucha manipulación común de los materiales”, expresó el funcionario porteño. Asado sí, pero para el ejercicio indoor aún hay que esperar.

Respecto del uso de parques y jardines dentro de los complejos de edificios grandes, se evalúa habilitarlos pidiendo distancia social razonable entre los grupos familiares o a través de un sistema de turnos.

“Hay vecinos que pueden decir con mucha razón que viven en una torre que tiene un parque de 3 mil metros y no puedo usarlo y tienen que ir a la plaza del barrio donde se cruza con más personas que si está dentro del complejo”, justificó Carrillo.

Lo más importante de estas posibles habilitaciones es que no estará permitido el ingreso de personas ajenas al edificio: “No se puede invitar personas de afuera y no estaría habilitado tampoco para personas de riesgo que vivan allí”, detalló el secretario.

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Sobre los posibles riesgos de incumplimiento de los protocolos, Carrillo explica que “el control es a través del administrador” y agregó: “No tenemos facultad para decir qué se puede o no se puede hacer en los consorcios. Bajamos los protocolos y esperamos que los cumplan”.

Desde el comienzo de la cuarentena hasta la actualidad, la Ciudad registró un total de 46.701 incumplimientos de la cuarentena en edificios. 

Como ya ocurrió con otras medidas de apertura que adoptó la Ciudad y fueron criticadas por funcionarios del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, esta puede llegar a reavivar la polémica a un lado y otro de la General Paz. Carrillo le bajó el tono y consideró: “Son distritos distintos con necesidades distintas y hay puntos de vista distintas, incluso dentro de nuestro gobierno existen esos distintos criterios. Hasta el día de hoy todas las decisiones se tomaron de forma consensuada y esta se verá de igual manera”.

“Posiblemente esto entre en los paquetes de conversación entre el jefe de gobierno porteño y el presidente de la Nación, Alberto Fernández cuando se discuta la próxima fase de la cuarentena”, adelantó el funcionario y se mostró optimista: “La Ciudad tiene una cantidad de casos estables hace muchos días, pero obviamente esta decisión es en función de otros objetivos”.

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