La calma que antecede al huracán: así se prepara un hospital de campaña para el coronavirus



“Ahí llega una”, avisa una enfermera y todos se giran para ver la ambulancia que se acerca sin sirena por una de las calles principales de Longchamps, en Almirante Brown. Nadie parpadea. Desde el asiento del acompañante, alguien abre la puerta. La médica suspira. “No es coronavirus​”, avisa y señala la prueba fáctica: los técnicos no llevan el traje de seguridad biológica tipo astronauta.

El Hospital Modular de Emergencia 9 es uno de los 12 centros de internación de pacientes con covid-19 que el Gobierno nacional creó en el marco de la pandemia. Se levantó mediante la técnica de construcción en seco en solo 22 días y este miércoles recibió el primer caso positivo. Ahora, el personal espera, mientras la curva de contagios aumenta cada día más.

“Lo mejor que puedo hacer es estar en calma y gestionar para que no falte nada cuando esto se ponga complejo”, asegura la médica Virginia Vallejos. Asumió la dirección de la Unidad de Pronta Atención N°5 (UPA) del distrito en diciembre, cuando nadie sospechaba lo que se venía y fue la que insistió para que al hospital modular, también llamado hospital de campaña, se le sumara un corredor de conexión entre ambos edificios.

La doctora Virginia Vallejos, directora de la UPA 5 de Longchamps, donde se montó un hospital de campaña. (Rafael Mario Quinteros)

Vallejos guía a Clarín por los pasillos de la guardia. “CICOP Lucio Meléndez”, dice el bordado de su guardapolvo blanco en referencia a la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud del hospital local en el que trabaja hace 38 años. Con 65, cuenta que descartó de plano quedarse en su casa haciendo cuarentena. “Lo primero es el paciente”, asegura mientras avanza por la UPA hasta el corredor que conecta con el hospital modular. Del lado izquierdo, hay decenas de cajas con respiradores artificiales apilados prolijamente. Antes de continuar, repasa con este diario el código de colores que marca el grado de riesgo de contagio.

Los hospitales de campaña son como un semáforo detenido. Está la parte roja, la de mayor superficie, donde ningún médico pone un pie sin el equipo de protección personal para coronavirus: máscara, antiparras, cofia, camisolín, guantes y barbijo. Le sigue el sector amarillo o “zona sucia”, que abarca la entrada y los pasillos de distribución. Y ahí se termina. No hay zonas verdes, porque no hay metro cuadrado considerado libre de contaminación. “No toquen nada”, advierte la médica.

El corredor es el pasillo por el que ingresarán los casos de covid-19 que el equipo de salud de la UPA 5 detecte en la comunidad. “Si viene un paciente a consultar porque tiene un cuadro respiratorio, le hacemos el hisopado”, explica Vallejos. Si requiere internación, se lo ingresa. En los casos leves, podrá cumplir el aislamiento en la red de establecimientos extrahospitalarios que dispone el municipio. En el caso de Brown, el Instituto 41 de Formación Docente fue reacondicionado para la crisis, además de las habitaciones de los hoteles alojamiento locales.

Uno de los sectores del hospital de campaña en la UPA 5 de Longchamps. (Rafael Mario Quinteros)

El primer paciente del hospital llegó de esta manera. Se trató de un vecino de la localidad de José Mármol de 65 años, que tras pasar la noche en la terapia tuvo que ser trasladado a un centro de mayor complejidad. “El cuadro clínico fue realmente impresionante. El señor entró caminando acá y a la mañana siguiente era otro paciente, se estaba quemando”, cuenta Vallejos.

El hospital modular tiene un total de 72 camas divididas en tres salas. Las salas A y B son las de internación intermedia para pacientes de síntomas moderados que requieran oxígeno. “La general tiene 39 camas y la otra, 14”, detalla la médica, mientras recorre la zona amarilla que distribuye el corredor con cada módulo rectangular de internación, el área de residuos patológicos y dos islas que funcionan como enfermerías.

Los corredores que distribuyen los distintos sectores del hospital de campaña. (Rafael Mario Quinteros)

Desde la puerta de la sala de terapia intensiva, se pueden ver dos “peines” de camillas, como llaman a las hileras por la forma que dibujan contra la pared. Son en total 22 camas equipadas con sus respectivos respiradores artificiales y monitores multiparamétricos. Todo es del más pulcro blanco. Todo en el más absoluto silencio. A unos metros, una placa metálica en la pared homenajea a María Eugenia Álvarez, una vecina de 93 años del partido de Brown que fue una de las enfermeras personales de Eva Perón y cuyo nombre lleva el flamante centro de salud.

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“Es una situación realmente tensa”, admite Gisela De Lucca, una de las 30 médicas que integran el personal del hospital. Además, trabajan 14 kinesiólogos y 30 enfermeras, más el personal de limpieza. “Nos sentimos preparados pero esto es una pandemia y sabemos que habrá momentos de ansiedad y tristeza, porque esta enfermedad progresa muy rápido”, cuenta y ejemplifica que el paciente derivado “tenía problemas cardiológicos junto con pulmonares” y desarrolló rápidamente una neumonía bilateral.

En ese sentido, la directora del hospital explica que la terapia del hospital modular cuenta “con todo lo que tiene que tener una terapia, pero la evolución del paciente hizo que requiriera estudios más específicos”, como una tomografía, que es un equipo con el que no están diseñados estos centros de emergencia.

“Todo el soporte cuanto a análisis y diagnóstico de los pacientes del hospital lo aporta la UPA, salvo la parte de rayos, porque tenemos un nuevo equipo de rayos portátil para que el paciente no tenga que ir hasta la UPA para sacarse las placas”, detalló. Otros servicios, como el de comida, dependen del Lucio Meléndez, que es el hospital de referencia de esta unidad.

Las filas de camas en el hospital de campaña de la UPA 5 de Longchamps. En total hay 72 divididas en tres salas. (Rafael Mario Quinteros)

Almirante Brown contabiliza más de 720 casos confirmados, de los cuales 17 fallecieron y 127 se contabilizan como recuperados. La mayoría de los covid positivos son personas jóvenes que se desplazan por trabajos en salud o en otras tareas esenciales, detalló a Clarín el secretario de Salud del municipio, Walter Gómez.

El partido se encuentra entre el tercer y cuarto puesto entre los más poblados del Conurbano bonaerense, con un estimado de 600 mil habitantes, explica Gómez, y detalla que, además del Meléndez, Brown tiene el hospital Oñativia, pero se había quemado en 2018 y todavía se encuentra en reconstrucción. “En 20 días estarán terminada la terapia y los quirófanos”, aseguró.

Una vista aérea del hospital de campaña en Longchamps . (Rafael Mario Quinteros)

Se escucha el remix del meme de los africanos que bailan sosteniendo un cajón. Es el ringtone del celular de uno de los guardias. Son cerca de las 18 y empieza a atardecer. Lilian Báez, enfermera del hospital, cuenta que al principio la cuarentena se cumplía a rajatabla. “No teníamos miedo al covid, sino a la delincuencia, porque salíamos y no había nadie”, bromea.

“Ahora vemos gente caminando por la calle de la manito como si nada o tomando mate, pero ya se van a volver a guardar ahora que están subiendo los casos”, opina y cuenta que vive a cinco cuadras con su marido y dos hijas. “No tengo miedo, porque tenemos todos los elementos de seguridad y estamos capacitados para protegernos”, afirma.

El hospital de campaña en Longchamps . (Rafael Mario Quinteros)

La previsión es que en los próximos días, empiecen a sonar los teléfonos para empezar a coordinar la derivación de casos desde otros centros de salud al nuevo hospital modular. Será la inauguración del ingreso de pacientes por la puerta principal y el objetivo principal para el que fueron creados estos centros de salud de emergencia.

“Los hospitales (generales) tienen una capacidad importante de camas de terapia intensiva –explica Vallejos-, pero no son las suficientes para esta pandemia y a eso se le suma que tienen que seguir recibiendo pacientes con otras características que no son de covid-19. La idea es que cuando las salas de los hospitales queden saturadas, empecemos a actuar nosotros y recibamos los pacientes que nos vayan enviando”. Se escucha el paso de una formación del tren Roca que se detiene en la estación. El complejo de contenedores blancos de 1.100 metros cuadrados se ubica exactamente al costado de las vías. Es el único sonido que corta la tarde. No hay señal de las sirenas, pero todos saben que falta poco para que suenen.

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