Jürgen Habermas a favor de la vivencia religiosa



Las Iglesias no parecen tener apuro en regresar a los servicios religiosos en Alemania. En varios lugares, entretanto, se permiten las celebraciones eucarísticas tras la pausa obligada por el coronavirus, pero muchas comunidades aún tienen reparos. Algunos cristianos se preguntan entretanto: ¿la celebración de la eucaristía (comunión) no es tan importante cómo pensaban hasta ahora? ¿Puede prescindirse de ella?

En el Concilio Vaticano II (1962-1965), la Iglesia católica indicó que la eucaristía es “fuente y cima de toda la vida cristiana”. Porque en cada misa se recuerda la última cena de Jesús con sus discípulos. Por lo tanto, Cristo mismo está presente en el pan y el vino. ¿Pero cómo pueden entenderse entonces las manifestaciones, por ejemplo, del obispo de Hildesheim Heiner Wilmer? “En la reacción de algunos creyentes la eucaristía está sobrevalorada”, comentó en abril. De acuerdo con la revista “Herder-Korrespondenz”, la Iglesia puede dar, con declaraciones de este tipo, la impresión de que las misas privadas y los servicios religiosos por tv sin creyentes son absolutamente suficientes.

Pero una voz absolutamente inesperada, la del filósofo alemán Jürgen Habermas, salió a recordarle a las Iglesias el hecho de que aquí se está poniendo en juego nada menos que el núcleo interno más ardiente del cristianismo. Habermas, quien como pensador secular se defendió durante décadas de exigencias religiosas, advirtió de un alejamiento del sacramento. En su nueva obra, que apareció hace seis meses, el pensador contemporáneo alemán más influyente del mundo, miembro de la Escuela de Fráncfort y residente en Starnberg, Baviera, escribió: “El núcleo ritual del servicio religioso” desempeña “un rol importante, si no decisivo, para la supervivencia de la religión” Habermas considera por lo tanto que la enseñanza religiosa sólo tiene posibilidades de sobrevivir en tanto “se practique el rito de culto de la comunidad, es decir que también se apropie en el sentido existencial”. De acuerdo con la doctrina cristiana, el rito de la eucaristía establece una conexión de los hombres con Dios. Habermas pone sobre la mesa la preocupación de que, con la desaparición de este rito, pueda agotarse una fuente insustituible de solidaridad en la sociedad.

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Por eso, las últimas frases de su voluminosa obra Auch eine Geschichte der Philosophie (También una historia de la filosofía), de 1.752 páginas, se leen como un legado del filósofo de 90 años: “La modernidad secular se ha alejado de lo trascendente por buenas razones, pero la razón se marchitaría con la desaparición de cada pensamiento que trascienda lo que existe en el mundo en su conjunto”, escribe. Por lo tanto, según Habermas, es importante que la experiencia religiosa también a futuro pueda respaldarse en esta “práctica de representación de una fuerte trascendencia”.

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Dias antes, se habia expresado sobre el Covid-19: “Nunca habíamos sabido tanto de nuestra ignorancia ni sobre la presión de actuar en medio de la inseguridad”, dio. Según Habermas en nuestras sociedades complejas nos enfrentamos permanentemente a grandes inseguridades “pero estas aparecen de forma local y no simultánea y son resueltas en uno u otro subsistemas de la sociedad por expertos. Ahora en cambio la inseguridad existencial es global y simultánea y está incluso en la cabeza los individuos conectados a las redes de comunicación”, dijo.

“Cada individuo aislado es informado de los riesgos de la pandemia porque para luchar contra ella el autoaislamiento del individuo es la variable más importante en consideración de los sistemas sanitarios saturados”, agregó.

DPA y EFE

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