Joe Biden arma su gabinete bajo presiones del ala progresista del Partido Demócrata



Joe Biden no la tiene nada fácil. Debe enfrentarse a un presidente que ha perdido las elecciones y permanece atrincherado en la Casa Blanca negándole una transición como la ley manda.

Al mismo tiempo, el presidente electo debe mirar hacia adelante y formar su gabinete como un gran equilibrista: representante del sector más centrista y moderado del Partido Demócrata, Biden lidia ahora con la presión del ala progresista de su propia agrupación, que lo impulsa a que elija a varios de sus representantes en el gobierno para llevar adelante una agenda más volcada hacia la centroizquierda.

Dos importantes grupos progresistas, el Sunrise Movement y Justice Democrats, presentaron a Biden esta semana una lista de 13 nombres como posibles ministros que incluyen, entre otros, a la senadora Elizabeth Warren como secretaria del Tesoro y el senador Bernie Sanders en la cartera de Trabajo. También al premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz -mentor del ministro argentino Martín Guzmán en la Universidad de Columbia y asesor del Gobierno kirchnerista- como posible jefe del Consejo Nacional Económico.

Además, estos grupos reclamaron a Biden que establezca una oficina especial dedicada al cambio climático que reporte directamente al presidente para darle un alto perfil a la lucha contra el calentamiento global.

El senador Bernie Sanders, una de las figuras del ala más de centroizquierda dentro del Partido Demócrata. Foto: BLOOMBERG

Esta presentación significó el fin de la tregua entre los moderados de Biden y los más jóvenes y progresistas del partido, que se habían mostrado unidos luego de las primarias con el objetivo común de derrotar a Donald Trump.

Posibles roces 

James Thurber, profesor de Gobierno de la American University, dijo a Clarín que “el partido tendrá serias tensiones entre los dos sectores. Si bien Biden tiene una voluntad centrista pragmática de comprometerse y trabajar con una variedad de facciones, eso será un problema con el sector más a la izquierda”. Y vaticinó que puede haber roces en temas como la lucha contra el coronavirus, la economía, la justicia racial, el cuidado de la salud y la reforma fiscal no solo con las divisiones en el partido sino también con los republicanos en el Senado.

El panorama que enfrenta Biden es complicado. No obtuvo un triunfo arrasador y se estima que tendrá que lidiar mucho más de lo que pensaba con los republicanos del Congreso, que es posible que aún mantengan la mayoría en el Senado.

El nombre de la senadora Elizabeth Warren suena como posible secretaria del Tesoro. Foto: EFE

Además, los demócratas redujeron el número de bancas en la cámara de Representantes y en ese sentido hay pases de factura: los demócratas moderados dicen que fue porque los progresistas tenían propuestas demasiado radicales que espantaban a los independientes y los más izquierdistas sostienen que fue porque Biden tenía un discurso típico del establishment.

Se estima que será muy difícil la inclusión de funcionarios de alto perfil como Sanders y Warren, que han sido señalados sistemáticamente por Trump como “socialistas radicales” -al nivel del régimen de los Castro o de Nicolás Maduro- aunque sus ideas encajarían más bien con las de un gobierno socialdemócrata.

Biden debe hacer un equilibrio extremo con su gabinete. En primer lugar, está la batalla por el Senado que aún no está definida porque depende de los resultados de la elección de Georgia el 5 de enero, que confirmarán si la Cámara alta continúa en manos de los republicanos o hay un virtual empate que definiría la vicepresidenta Kamala Harris.

El tema no es menor porque la designación anticipada de Warren o Sanders podría tener impacto en esa elección estatal y podría terminar con las aspiraciones demócratas de recuperar el Senado.

Además, la mayoría de los ministros son propuestos por el presidente, pero deben ser aprobados por el Senado. Si sigue en manos republicanas, difícilmente pasen nombres como el de Warren o Sanders. Otro tema es que ambos son senadores y su posible salida de la cámara alta para ir al gabinete no garantiza que sean reemplazados por alguien de su partido ya que los estados de donde vienen tienen gobiernos republicanos y no está claro cómo se llenaría la vacante.

Hasta ahora el presidente electo ha elegido solamente el cargo de jefe de Gabinete, que será para Ron Klein, un veterano demócrata que trabajó con él cuando era vicepresidente, un cargo que no necesita ratificación del Senado. El resto está sometido a un profundo análisis y de los que suenan asoman más bien escasos progresistas.

Consultado por Clarín, Vincent Hutchings, profesor de Ciencias Políticas de la University of Michigan, mostró un enfoque optimista. “El ala más progresista y el ala más centrista pueden coexistir. Esto se debe en parte a que el ala ‘centrista’, presuntamente representada por Biden, no es tan centrista. En algunos aspectos, incluidos la atención médica, los impuestos y el medio ambiente, Biden es el presidente demócrata más liberal desde Lyndon Johnson. Entonces, si bien hay diferencias entre las dos posturas, no son tan grandes como se supone”.

Además, agregó el experto, “las dos partes de la coalición demócrata tenían su oposición a Trump para disminuir sus diferencias. Ahora que el presidente ha sido derrotado, todavía tienen objetivos comunes, como abordar la pandemia de COVID-19 y el cambio climático. Entonces, en general, espero que trabajen juntos de manera efectiva en la administración de Biden”.

Washington, corresponsal

CB

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