Italia no logra frenar un rebrote dramático del coronavirus: ¿hay chances de otra cuarentena?



Este sábado la pandemia de coronavirus galopó en Italia hasta sumar el récord de 5.724 contagiados y se registraron 29 fallecidos, con un total de 36.140 muertos desde febrero.

Los datos hacen cada vez más dramática la situación en Italia, que solo dos meses atrás creía haber domado la pandemia, por la expansión incontrolable de los rebrotes de Covid.19 que se están difundiendo por todo el país, especialmente en las regiones del sur.

Los meridionales, menos desarrollados y con estructuras sanitarias mucho más frágiles que en el industrializado norte, no habían sufrido la terrible oleada de la primera fase (marzo, abril y parte de mayo), que causó alrededor de 30 mil muertos en los momentos más trágicos. Italia era el país más castigado de Europa.

En pocos días el panorama se ha ensombrecido rápidamente, mientras el ritmo de los contagios crece y crece. El 1 de setiembre los infectados fueron 978, que este viernes habían trepado a 5.372 en continua aceleración desde comienzos de octubre. En cinco días los boletines del gobierno con la cuenta de los contagiados rompió de a mil todas las barreras: 2677, 3678, 4458, 5372 y hoy 5724.

¿Otra cuarentena?

La gente común ha tomado plena conciencia de que la reproducción del maldito Covid-19 se está haciendo exponencial, lo que quiere decir que las medidas de contención no logran funcionar y que son necesarias acciones mucho más enérgicas que inevitablemente apuntarán a inmovilizar el país para detener el movimiento contagioso del virus.

Esto tiene un nombre temible: cuarentena. La que el gobierno implantó en todo el país el 3 de mayo logró plenamente sus objetivos a costa de una caída espectacular del 10% del Producto Bruto Interno, que mide la producción de la riqueza nacional.

La mayoría de los economistas creen que es una experiencia irrepetible porque el precio sería demasiado caro, ahora que la economía parece ir retomando respiro, gracias en parte a una gigantesca montaña de 209 mil millones de euros que comienzan a arribar como subsidios gratuitos y prestamos a muy bajo interés y largo plazo, por parte de la Uníón Europea.

Las calles del centro de Roma, colmadas de habitantes y turistas este sábado. El uso de barbijo es oblligatorio. Foto: EFE

Pero la realidad de la aceleración de la pandemia deja pocas alternativas. Este fin de semana el gobierno lo está empleando en discutir qué hacer frente a los rebrotes que se multiplican en todo el país.

Los hisopados y análisis de otro tipo que se están haciendo a millones revelan que el 76,5% de los contagios provienen del ámbito familiar. El ansiado verano boreal que empezó a fines de junio debía pisar hasta aplastarla a la curva epidémica, pero el ansia de fiesta, de movida, de transgresión de los jóvenes y de relajamiento estival de los más grandes terminó arruinando la posibilidad de domar del todo al dragón del virus. Los jóvenes se contagiaron entre ellos e infectaron a sus familias. Eso explica el dato del 76,5%.

La reapertura de las escuelas y la reanudación de la vida productiva nacional pusieron de nuevo a millones de personas en la calle, mientras el hambre de normalidad abría los bares, los restaurantes y los lugares de encuentro social.

El aeropuerto de Fiumicino, en Roma, este sábado. Los pasajeros que llegan deben hacerse el test de coronavirus. Foto: EFE

En estos días, sobre todo en el sur y en particular en Sicilia, muchos focos infecciosos son el resultado de bautismos, matrimonios, fiestas familiares y sociales. Un incendio que las autoridades regionales tratan de apagar como sea.

De las familias vienen mucho más contagios que de los 8 millones de alumnos y profesores de las escuelas, en las que no llegan a tres mil los contagiados y están bien controlados. Tampoco produjeron sustos los lugares de trabajo reabiertos. Hasta los datos del sistema público de transporte, que funciona restringido, dan preocupación pero menos de lo que se esperaba.

“Estamos en una situación difícil pero muy distinta a la de marzo y abril”, explicó Roberto Speranza, el ministro de Salud, que a estas horas se la pasa de consulta en consulta para establecer estrategias concretas para contener la avanzada incontenible del virus.

Europa, frente a la segunda ola

Europa se ha convertido en el continente donde más crece la pandemia. Este viernes se batió el récord de cien mil contagiados en 24 horas. España, Francia, Gran Bretaña, son los más afectados de los países grandes. Pero Italia comienza a acercarse. Y muchas naciones intermedias registran situaciones similares. En primer lugar Bélgica, el más contagiado de todo el viejo continente, en relación al número de habitantes.

En Europa hubo el viernes 350 mil infectados. Una mano invisible internacionaliza los ritmos de la pandemia, el enemigo público del mundo humano.

Filas de autos en la autopista para entrar a la ciudad de Nápoles, en Italia, donde se exige el test de coronavirus. Foto: EFE

El gobierno de Italia prepara medidas de emergencia. Detener las fiestas de todo tipo, reducir las presencias al en matrimonios, funerales, bautismos y otras oportunidades de encuentro social. “Es imprescindible evitar iniciativas de agregaciones en lugares públicos y privados”, explica el ministro de Salud, Roberto Speranza.

También se prohibirá vender bebidas alcohólicas para tomar fuera de los locales y se perseguirá a los que quieren quedarse a charlar con el vaso en la mano, una de las claves de las movidas. Se reducirán los comensales en bares y restaurantes. Habrá nuevas restricciones en cines y teatros, ahora reducidos a un máximo de 200 espectadores.

La obligación de usar tapabocas también en lugares abiertos será más rígida, con multas saladas.

Una medida fuerte es que se promoverá nuevamente el trabajo en casa. Cientos de miles estaban volviendo al escenario de sus labores en ministerios, empresas y otros locales.

“Tenemos que reaccionar de inmediato”, promete el ministro. Pero todo lo que se quiere hacer es insuficiente frente a la presión de los rebrotes del virus.

El presidente de la región Campania (capital Nápoles), Vicenzo de Luca, amenazó que con más de 800 contagiados diarios “cierro todo”. Es la cuarentena, sin dudas. El gobierno acepta que auspiciará llegar a las “zonas rojas” de regiones enteras, pero rechaza el “lockdown” de todo el país.

Reducir el empuje de la pandemia tiene razones concretas en las estructuras sanitarias que comienzan a chirriar en algunas regiones del sur. El ejemplo más dramático y práctico es el de las camas de terapia intensiva. En la primera fase se llegó al momento peor el 3 de abril, con 4.000 pacientes graves entubados y con oxígeno.

En las regiones del norte había hospitales donde los anestesistas reanimadores que dirigen la terapia intensiva no tenían otro remedio que decidir ante la falta de lechos, quién era entubado y quién no, de hecho condenándolo a una muerte casi segura.

“No volverá a ocurrir”, se dijo entonces. Se anunció que las camas de terapia intensiva, que son atendidas cada una por equipos especiales, serían llevados a once mil en todo el país. Estos anuncios se han quedado en los papeles aunque se asignaron 1.100 millones de euros en 457 hospitales. Faltan 3.000 anestesistas reanimadores y muchos más enfermeros y especialistas paramédicos. En algunos hospitales los equipos deben atender a veinte pacientes.

No existe un problema inmediato porque de los 4.000 pacientes de aquel 3 de abril, hoy los contagiados en terapia intensiva suman 43 enfermos. Pero en algunas zonas, como en Campania, Puglia y Sicilia, las salas de terapia intensiva comienzan a llenarse. Y la pandemia no espera.

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Roma, corresponsal

CB​

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