Inseguridad: Alberto Fernández le manda $ 6.000 millones a Axel Kicillof y la duda es qué rol tendrá Sergio Berni



Alberto Fernández dio, el martes pasado, el OK definitivo para un plan anti-delito en el Conurbano bonaerense. Lo hizo durante un encuentro en Olivos frente a Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y un puñado de intendentes.

Fue un gesto político, de sentar a los “minigobernadores” del PJ y atender una demanda recurrente: un shock de medidas contra la inseguridad, un hecho “endémico” en el AMBA pero que, por momentos, toca puntos hiper críticos.

Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete, había sido el primer “oidor” del pedido de los alcaldes del Gran Buenos Aires, del PJ y del PRO, avanzó en el diseño y lo discutió con Kicillof. 

Kicillof al lado de Berni y, enfrente, Frederic, durante un encuentro a mediados de julio. Tensión en la relación Nación-Provincia.

El primer bosquejo, que terminará de definirse en las próximas 48 horas, refiere a un Fondo de Prevención de unos 6 mil millones de pesos para reforzar los dispositivos de seguridad en el conurbano. El pedido inicial del gobernador fue casi 12 mil millones.

Cafiero, primero, y Fernández después -en la charla del martes- avisaron que cualquier asistencia de la Nación que vaya destinado a Buenos Aires será a través de la Provincia y no directo a los municipios. “Todo es a través de Axel”, martilló el presidente para despejar cualquier duda.

En Casa Rosada entienden, así y todo, un argumento que esgrimen los intendentes: cualquier compra o contratación de servicio de seguridad vía la Gobernación tarda meses. “En un municipio, la compra de 5 patrulleros la resolvés en 40 días: en la Provincia, demora más de medio año” ,entienden, casi con las mismas palabras, intendentes y fuentes nacionales.

El jueves pasado, Kicillof, su jefe de Gabinete Carlos “Carli” Bianco y un póker de intendentes, se sentaron a discutir el formato. Estuvieron Jorge Ferraresi (Avellaneda), Juan Zabaleta (Hurlingham), Mariano Cascallares (Brown), Gustavo Menéndez (Merlo) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).

Encuesta en el AMBA de la Universidad Nacional de La Matanza. Agosto 2020.

Faltó en esa charla Sergio Berni, ministro de Seguridad bonaerense, recluido luego de haber dado COVID-19 positivo, de relación tensa con buena parte de los intendentes del Conurbano que le reprochan, en esencia, “hacer más show que gestión”.

Al margen de esa rabieta -que Kicillof escuchó más de una vez- los jefes comunales asumen que la continuidad de Berni no está en discusión a partir de dos convicciones: por un lado, porque Cristina Kirchner, sponsor y jefa política del ministro, lo respalda; por el otro, porque no aparecen en el menú candidatos para “inmolarse” para un cargo que es una trituradora.

Admiten, además, que Kicillof es reacio a aceptar sugerencia de nombres: en noviembre pasado, cuando definía el gabinete, un puñado de alcaldes le propusieron que designe a Gustavo Arrieta en Seguridad y el entones gobernador electo ni les contestó.  

“Si quieren que se vaya Berni, no vayan a hablar con Axel, vayan a hablar con Cristina” tira, picante, un dirigente bonaerense.

Una protesta por la inseguridad en el municipio bonaerense de Merlo.

La convicción de que la vice cree oportuna, todavía, la permanencia de Berni es que, según la traduce un dirigente que habló con ella, “pesca en la laguna del PRO”, respecto al discurso punitivista. Otros justifican el rol de Berni con una mirada más lineal: es el pararrayos de Axel en temas de seguridad. “Para los problemas que van a Axel pero no para los que van a los intendentes”, se quejan desde un municipio caliente.

El “problema Berni” aparece, ahora, en el manejo del Fondo de Seguridad -una remake de un plan que Cristina Kirchner lanzó en 2009 a propuesta de Massa-, que será con recursos nacionales y pasará por la Provincia pero deberán, en teoría, ejecutar los intendentes.

Los alcaldes comprenden la intervención de Kicillof, que seguro compartirá foto con Fernández cuando se haga el anuncio que algunas fuentes anticipan que sería esta semana, pero piden que limite la participación de Berni.

Como una especie de mandamiento negativo, muchos intendentes -no todos- objetan el desempeño de Berni con una frase que patentó -en una agarrada mano a mano con el ministro- Insaurralde hace casi un mes. “Criticás a la Justicia, a las policías locales, a Gendarmería y a los intendentes ¿porqué no te fijás la Bonaerense que tiene 90 mil efectivos y depende de vos?”.

El jueves pasado, Kicillof y el quinteto del conurbano -Menéndez, Zabaleta, Ferraresi, Cascallares, Insaurralde- trataron de ajustar el mecanismo y acordaron tener, entre lunes y martes, un dibujo final para ponerle el broche luego en Casa Rosada.

Encuentro por Zoom de los responsables de Seguridad de municipios del Sur del Conurbano, a principios de agosto.

En Olivos, dos días antes, Fernández había sentado a los alcaldes con Massa, Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” De Pedro y Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas, y un enlace habitual entre el Presidente y los jefes comunales.

Massa, a su vez, agitó un plan para crear una Agencia de Seguridad Metropolitana que coordine el despliegue de las fuerzas federales, la polícía Bonaerense y la policía de la Ciudad. Una forma, además, de sentarlo a Horacio Rodríguez Larreta en una mesa compartida frente a un problema que, como todos en el AMBA, en el Gobierno argumentan que no reconoce fronteras.

Sin obturar el plan Massa, en la Rosada hacen sintonía fina para crear, dentro del Consejo Federal de Seguridad -que comparten Nación con las provincias- una especie de sub-consejo o mesa operativa para el AMBA. Esa es la propuesta que elevó la ministra de Seguridad nacional, Sabrina Frederic.

Mirá también Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2