Home office: la distribución de tareas no cambió con el aislamiento



Una de las consecuencias del aislamiento obligatorio es la coincidencia en tiempo y espacio de tareas y roles que, en muchos hogares, se encontraban separados o delegados. Tares domésticas y de cuidado pasaron a estar todo el tiempo a cargo de los mismos adultos que ahora también trabajan en casa. 

Pero esta inédita situación no significó que cambiara demasiado la distribución de las tareas al interior del hogar. Según una encuesta, en 6 de cada 10 hogares la distribución de las tareas no se modificó respecto a la organización pre-pandemia. Además, el 92,5% de los encuestados vio afectada su productividad laboral y 45% cree que intenta llevar un equilibrio entre el trabajo y su vida personal, pero no lo logra.

En el relevamiento realizado por la consultora Bridge the Gap, especializada en género, igualdad, diversidad e innovación, participaron 2.497 argentinos de la base de datos del sitio de empleo Bumeran, un universo de personas en edad productiva (entre 31 y 50 años), con estudios superiores. La muestra se conformó con una distribución de género representativa y un 80,6% de encuestados trabajando en relación de dependencia. 

Que la división del trabajo hogareño no se haya modificado no es una buena noticia para las mujeres, al menos en la Argentina. De acuerdo a los últimos datos oficiales disponibles (INDEC, 2013) el 90% de las mujeres realiza tareas domésticas no remuneradas, a las que dedica más de 6,4 horas diarias en promedio. Entre los varones, el 60% realiza este tipo de tareas y le dedica un lapso de 3,4 horas diarias. Y cuando en el hogar hay niños menores de 6 años, las mujeres madres destinan, en promedio, 9,3 horas diarias a estas tareas, cinco más que los padres.

Las diferencias en la distribución de tareas se mantienen en todos los grupos etarios y niveles educativos, aunque disminuye un poco en la población con estudios universitarios incompletos o completos, ya que las mujeres ocupan menos horas diarias en tareas no remuneradas (5,5) y los varones se mantienen en el rango promedio (3,3).

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Unos años más tarde, en 2016, un relevamiento en el AMBA del Centro de Investigaciones en Estadística Aplicada de la UNTREF, mostró la persistencia de estas diferencias de género en las tareas domésticas. La limpieza y la cocina, por ejemplo, eran asumidos sólo por las mujeres en el 45 y 49% de los hogares, respectivamente; por los varones en el 7 y 13% de los casos, y compartidos en el 42 y 37%.

Un hallazgo de ese trabajo fue que, al segmentar los datos por la identidad de género de quien respondía, se advertían diferencias significativas en la percepción de la distribución de las tareas. En el caso de la cocina, el 63% las mujeres indicaba que eran ellas quienes se encargaban de la tarea, mientras que sólo para el 34% de los varones contestaba que las mujeres de su hogar estaban a cargo de la cocina.

La percepción desigual también fue confirmada por el estudio de Bridge the Gap. El 34,8% de los participantes varones respondió que los roles se habían flexibilizado con la cuarentena, pero sólo el 23,2% de las mujeres dio esa respuesta.

La diferencia es todavía más significativa en lo que se refiere a la distribución de las tareas domésticas: un 60% de los varones cree que se reparten por igual, pero sólo un 33,8% de las mujeres lo creen.

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Por otro lado, la encuesta “¿Cómo conciliar el Home con el Office?”, del Centro de Conciliación Familia y Empresa (CONFyE) del IAE, también muestra diferencias en el impacto de la situación actual en hombres y mujeres que se encuentran teletrabajando.

Por ejemplo, el 38,4% de los varones encuestados mostró una identificación alta o muy alta con la afirmación “He podido establecer fronteras entre mi trabajo y la dedicación a la familia”, mientras que entre las mujeres la tasa de acuerdo alto o muy alto fue del 26%.

Por otro lado, el 31,4% de las mujeres tuvo un acuerdo alto o muy alto con la afirmación “Me desgastó la superposición de tareas laborales y domésticas”, mientras que sólo el 15,2% de los hombres se identificó de manera alta o muy alta con esa situación. Y el 36,3% de los participantes masculinos no se identificó para nada con ese desgaste. 

Esta encuesta relevó las opiniones de 507 trabajadores en empresas de más de 50 empleados. La mayor parte de los encuestados ocupan posiciones de mandos medios (50,5%) y el resto se reparte en niveles operativos (23,7%), de alta dirección (19,7%) y miembros de directorios (6,1%).

Los hijos

La otra variable fundamental a la hora de medir los impactos del coronavirus en la distribución de tareas y el equilibrio entre la vida personal y laboral es si hay hijos en el hogar.

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Si el 92,5% de los encuestados vio afectada su productividad laboral en algún grado, el 62% de las mujeres con hijos la vieron “muy afectada”, mientras que sólo el 18,6% de las mujeres sin hijos marcó esta opción. Entre los varones, la proporción es similar, 7 de cada 10 padres vieron “muy afectada” su productividad.

Por otra parte, sólo el 9,6% de mujeres madres dice lograr un equilibrio entre trabajo y familia con el que se siente a gusto, mientras que el 32,6% de las mujeres sin hijos lo logra. 

En cuanto a la edad de los hijos, las mujeres con hijos menores de 12 años declaran sentir el peso de “cuidar” tres veces más que las mujeres con hijos mayores de 12. Entre los varones, hay menores diferencias entre quienes tienen hijos mayores y menores de 12.

“El sostén logístico de las familias para el cuidado de personas se rompió”, observa Cintia González Oviedo, fundadora de Bridge the Gap y directora de Contenidos del Women Economic Forum. El problema se intensifica en familias con hijos menores de 12 porque “necesitan asistencia para la escuela, una institución que no va a estar en todo el año. Además, la mayoría de las personas no se toma la licencia que es está disponible para uno de los dos padres que deben hacerse cargo de los hijos”, agrega.

En la encuesta de CONFyE-IAE, las personas con hijos menores de 13 años tuvieron proporcionalmente un mayor nivel de identificación con la afirmación “Me desgastó la superposición de tareas laborales y domésticas”. En un 33,2% de los casos la identificación fue alta o muy alta. 

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