Flamengo y Fluminense: un clásico histórico y con disputas que tienen a Bolsonaro en el centro de la escena



El primer intento fracasó. Una catarata de quejas por las fallas en la transmisión generó que el club liberara las imágenes. Flamengo ​pretendía que la semifinal de la Copa Carioca que el domingo pasado le ganó 2-0 a Volta Redonda se convirtiera en el primer encuentro que un club brasileño televisa y cobra a través de su propio canal. Solo los socios tenían acceso gratuito; el resto debía pagar 10 reales si se conectaba desde Brasil u 8 dólares si lo hacía desde el exterior. El pico de audiencia fue de más de dos millones de personas, pero ninguna pagó. Por las fallas en FlaTV, el club tuvo que habilitar su canal de Youtube y pasar gratis el partido.

Es un capítulo más de una larga disputa que encontró su clímax el 18 de junio cuando el presidente brasileño, Jair Bolsonaro​, firmó un decreto que otorga los derechos de transmisión de los partidos al equipo que juega como local. Bajo esta nueva normativa, ni siquiera es necesario un acuerdo entre las dos instituciones para transmitir un encuentro.

La medida perjudica principalmente al Grupo Globo, que tiene los derechos de transmisión del Campeonato Brasileño y con el que Bolsonaro mantiene una disputa ideológica y política. El último partido que televisó Globo fue la otra semifinal de la Copa Carioca, que jugaron Fluminense y Botafogo, los dos equipos que marcaron la oposición más férrea contra el regreso a la actividad mientras la curva de contagios por coronavirus crecía a niveles dramáticos tanto en Río de Janeiro como en todo Brasil.

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“Respeten nuestra historia”, decía la bandera que mostraron los jugadores de ambos equipos antes del inicio del partido.

Flamengo no esperó la autorización del gobierno estadual y empezó a entrenarse en su predio Ninho do Urubu antes que todos a mediados de mayo, cuando el propio club ya había informado de 38 casos positivos de coronavirus.

Este miércoles, horas antes de la final ante Fluminense, anunció en sus redes sociales que, tras los estudios de rutina hechos a la delegación, había aparecido un nuevo caso de Covid-19. “Fue rápidamente aislado, puesto en cuarentena y reemplazado por otro para completar la delegación. Los 40 componentes involucrados en el juego están aptos para trabajar normalmente”, ampliaron.

Nesta quarta (08/07), a delegação realizou os testes moleculares no CT. Um atleta testou positivo e foi prontamente afastado, colocado em quarentena e substituído por outro na relação.

Todos os 40 componentes envolvidos no jogo de hoje estão aptos a trabalhar normalmente. #CRF

— Flamengo (@Flamengo) July 8, 2020

El club se jacta de ser una nación en sí mismo y dice tener 42 millones de hinchas. Es mayoría “hasta por cantidad de dientes”, resume el escritor Ruy Castro para demostrar que Flamengo domina en todas los estratos sociales.

No es extraño que en su cruzada por hacer que la pelota vuelva rápidamente a rodar, Bolsonaro encontrara en Rodolfo Landim, presidente de Flamengo, un aliado fiel.

Por estas horas debía darse un encuentro clave entre Landim y Bolsonaro que fue postergado tras la confirmación de que el mandatario había dado positivo de coronavirus. “Es un cuadro muy bueno”, dijo el ministro de Economía, Paulo Guedes, sobre la chance latente de que Landim pase a integrar el Gabinete nacional.

Landim ganó en diciembre de 2018 las elecciones presidenciales de Flamengo. En el club que se jacta de tener 42 millones de hinchas, necesitó de apenas 1879 votos para llegar al cargo, sobre un total que no parece digno de la institución: 3048 sufragios.

El intendente de Río de Janeiro, Marcelo Crivella, fue otra pata clave para que el fútbol en tiempos de coronavirus volviera en ese estado antes que en ninguna otra liga sudamericana. Crivella es político, cantante, ingeniero, escritor y religioso metodista. También es el ex yerno del poderoso bolsonarista Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y dueño de la cadena de TV Record, la segunda del país detrás de la red Globo.

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Crivella había anunciado que a partir del 10 de julio volverían los hinchas a las canchas cariocas pero tuvo que dar marcha atrás. “Lo estamos analizando. Estamos haciendo estudios para ver cómo el público reacciona a eso”.

Ya hay un decreto publicado en el Boletín Oficial de la Alcaldía que indica que los estadios podrán recibir hasta la tercera parte de su capacidad y los hinchas solo podrán comprar las entradas por internet y tendrán que respetar en las tribunas una distancia de cuatro metros cuadrados por persona.

Si se cumple, podrá haber hasta 22.000 hinchas en el Maracaná (el 33 % de su capacidad para 78.838 espectadores), 14.000 en el estadio Nilton Santos y 7.000 en el Sao Januario, los tres mayores estadios de Río de Janeiro.

“Eso es inusitado. Ningún país en el mundo hasta ahora ha autorizado una cosa de esas. Les aconsejo a los que quieran ir a los estadios en este momento que lleven un rosario y que recen mucho para que no ocurra nada”, aseguró Carlos Augusto Montenegro, expresidente del Botafogo y actual líder del Comité Gestor del Fútbol del club.

Montenegro había sido mucho más duro hace un par de meses cuando empezaba a ver que la pulseada por la vuelta del fútbol estaba perdida. “Flamengo no sabe qué es un protocolo, no sabe qué es cuidar la vida”, sentenciaba el dirigente del Botafogo para marcar distancia con Landim.

No hacía referencia al presente. Traía a escena el incendio ocurrido el 8 de febrero de 2019 en el predio conocido como Ninho do Urubu en el que murieron diez juveniles del Flamengo.

La pensión en la que vivían los chicos era un conjunto de contenedores adaptado como habitaciones. Tenía 31 multas por irregularidades y en 2015 la Fiscalía había abierto un expediente contra el club por considerar que las condiciones brindadas a los chicos eran “inferiores a las de un reformatorio”. El espacio no tenía habilitación. En ese mismo lugar debía haber un estacionamiento.

Según las pericias, el incendio fue provocado por la falla en un aparato de aire acondicionado y por la falta de un sistema de alarma.

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La Justicia dictaminó que el club le debe pagar una pensión mensual de 10.000 reales (unos 2.380,9 dólares) a cada una de las diez familias de las víctimas. Algunas en este tiempo pactaron una indemnización. Otras siguen en litigio.

“Flamengo convive con la matanza de niños incendiados en un cuarto de lata. No defendió la vida el año pasado y tampoco lo va a hacer ahora”, agregó Carlos Montenegro.

En la misma línea que Botafogo se movió Fluminense. El presidente, Mario Bittencourt, no disimuló su bronca y dijo que el club fue “obligado a jugar sin ningún tipo de seguridad”.

“El día de partido siempre fue y siempre será el mejor día de mis semanas. Hoy, por primera vez, salgo de casa triste para ver a mi tricolor. Jugadores de máscara, estadio sin público y un campeonato que regresa con prisas, sin saber qué intereses quieren atender”, escribió Bittencourt en sus redes antes del choque del 28 de junio ante Volta Redonda.

O Fluminense Football Club obteve autorização da TV Globo e fará a transmissão da partida da final da Taça Rio contra o Flamengo em seu canal de YouTube, a FluTV. pic.twitter.com/SLRU42NHAn

— Fluminense F.C. (@FluminenseFC) July 7, 2020

Por ese entonces, Fluminense defendía al menos su postura de no jugar como local en el Maracaná debido a que en el mismo predio del mítico estadio funciona un hospital de campaña para víctimas de coronavirus.

Para la final de este miércoles perdió la pulseada. Será local y en el Maracaná, ante la amenaza de una multa millonaria de la concesionaria que maneja el estadio.

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Sin público y con disputas que exceden a la pelota se juega la edición 426 de uno de los clásicos más importantes de Sudamérica. No va televisado. Fluminense anunció en sus redes que llegó a un acuerdo con Globo y que transmitirá el partido gratis en FluTv. Rechazó el pedido de Flamengo para también ofrecer la final en su plataforma. El club rojinegro abrirá igual su canal pero solo podrá pasar el audio del juego. 

Mientras, el coronavirus en Brasil sigue en aumento y se acerca a las 70 mil muertes y a casi dos millones de infectados. Entre ellos Bolsonaro, que no podrá estar en el Maracaná.

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