“Esto es una broma”: los vecinos de Madrid desconcertados por las medidas contra el coronavirus



Los madrileños andan perdidos en esta segunda ola de la pandemia. Es un lunes feriado aquí, por la celebración del Día de Todos los Santos, y la mayoría de la gente no tiene claro hasta dónde puede alejarse de su casa sin violar las restricciones de movimientos impuestas para combatir el aumento de contagios por coronavirus que, en toda España, supera ya el 1,1 millón.

Porque la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pidió al gobierno de Pedro Sánchez permiso para encender y apagar la luz roja del confinamiento perimetral de Madrid según el calendario de feriados, medida que sumó más confusión a la ya instalada.

El Ministerio de Sanidad nacional autorizó la decisión que se impuso desde el viernes hasta la medianoche de este lunes y que prohibió a los casi 7 millones de madrileños salir de la región durante este fin de semana largo.

La Guardia Civil realiza controles en Navacerrada, cerca de Madrid. Foto: Reuters

A partir del martes, las fronteras de Madrid volverán a permitir la entrada y salida hasta el viernes, cuando la proximidad del fin de semana largo por la festividad de la Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad de Madrid y que se celebra el 9 de noviembre, vuelva a confinar a la comunidad.

“Esto parece broma”, dice Pedro, un madrileño jubilado que se queja por no poder ir a visitar a su hija que vive a sólo 15 cuadras de su casa, pero en un distrito sanitario diferente al suyo y del que no puede moverse. “¿Me quiere hacer creer usted que este virus sale los días de puente (feriado) y el resto de la semana se queda escondido?”, agrega.

Madrid cerró octubre habiendo acumulado cerca de 320.000 casos positivos de Covid-19 desde el inicio de la emergencia sanitaria. Hasta el 1 de noviembre, las muertes por coronavirus eran casi 18.000.

Un puesto de control en una avenida. Foto: Reuters

Más del 85 por ciento de los españoles no tuvo permiso para salir de sus regiones durante este fin de semana largo. Pero no todo el mundo respetó la medida: entre el viernes y el domingo, las autoridades policiales regionales interceptaron centenares de fiestas ilegales.

Los festejos por Halloween no respetaron el estado de alarma, que permite reuniones de hasta seis personas, ni el toque de queda, que obliga a los españoles a estar en sus hogares a partir de las 22 o de las 24, según los criterios de las distintas comunidades autonómicas.

“No es justo, me fui de la fiesta antes de medianoche y estaba por llegar a mi casa”, dice Martina, de 19 años. A las doce y media de la noche del sábado, su novio la estaba acompañando al departamento en el que vive con sus padres y hermanos, en el barrio de Chamberí, cuando la paró la Policía Municipal y la multó. En Madrid el toque de queda es a medianoche. Martina aún no sabe cuánto deberá pagar. Le llegará la multa por correo.

La Policía Nacional reprime a más de un centenar de personas que intentaban cortar la Gran Vía de Madrid. Foto: EFE

El clima social se reparte en el ánimo de los españoles entre dosis de desconcierto, de obediencia y de enojo. Por tercera noche consecutiva, las restricciones y los toque de queda se tradujeron en protestas y disturbios en varias ciudades.

Bilbao, Barcelona, Logroño, Burgos, León y Madrid fueron los principales escenarios de destrozos y detenciones.

En León, frente a la catedral, jóvenes con el rostro cubierto encendían bengalas y revoleaban a la policía sillas y mesas de los locales que las dejan afuera.

En Barcelona se quemaron contenedores y en Madrid, donde hay 33 detenidos, hubo destrozos en cajeros automáticos y en negocios.

Las convocatorias para las manifestaciones se realizan a través de las redes sociales y aunque algunos partidos políticos como Podemos, socio del PSOE en el gobierno de coalición, señalan a la ultraderecha de Vox como instigadores de las revueltas para desestabilizar al gobierno, la Policía aclara que, por ahora, se trata de grupos heterogéneos de jóvenes negacionistas, algunos antisistemas y hasta barrabravas de fútbol.

El gobierno de Pedro Sánchez, por ahora, no se plantea el confinamiento domiciliario para toda España aunque el presidente de Asturias, Adrián Barbón, se lo haya pedido este lunes para establecerlo durante 15 días.

Miembros del cuerpo de bomberos apagan incendios en Madrid. Foto: EFE

Por más que las autoridades nacionales no se lo concedan, Barbón tiene previsto cerrar restaurantes, bares, museos y universidades en su comunidad autonómica.

Castilla y León, Andalucía y Cataluña no descartan la cuarentena domiciliaria para sus territorios.

Entre septiembre y octubre, la situación epidemiológica de España empeoró: la ocupación de las terapias intensivas con pacientes covid aumentó, de un mes a otro, un 55 por ciento y las muertes por coronavirus, el 51 por ciento.

Si se distribuye la cifra de fallecimientos por la pandemia, durante octubre en España murieron 132 personas por día.

Si se distribuye la cifra de fallecimientos por la pandemia, durante octubre en España murieron 132 personas por día. Foto: Reuters

Pero este fin de semana largo, tal vez el último con clima primaveral en pleno otoño europeo, invitó a pasar más tiempo al aire libre, lejos de pensamientos espesos y pesimistas, y dentro de los confines permitidos.

El domingo, la costa del río Manzanares, entre la ciudad de Madrid y El Pardo, estaba tan transitada de bicis y gente a pie como la Puerta del Sol. Y en Barcelona, la térmica amable pobló las playas de la Barceloneta.

Madrid. Corresponsal

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