Eruca Sativa y el arte de reinventarse en cuarentena: “Somos generadores de cambios”



Si hay algo que Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera jamás hubieran imaginado el 24 de febrero de este año, cuando se despedían del público, abrazados, desde el escenario del Rock en Baradero después de haber dejado impreso el sello de Eruca Sativa en la tercera jornada del festival, era que a partir de ese momento pasarían algo más de siete meses antes de una escena parecida se repitiera.

Un par de semanas después de aquella fecha ya clásica de verano, la entrada en escena del coronavirus lo cambió todo, puso en compás de espera los planes que la banda tenía para el 2020 e impuso entre sus integrantes una distancia que nunca, desde que pusieron en marcha su factoría de rock, allá por 2007, había sido tanta durante tanto tiempo seguido.

Aún así, como sucede con todas las cosas, también ese “distanciamiento” obligado tendrá su final. Será este fin de semana, cuando Lula, Brenda y Gabriel se reencuentren para que Eruca Sativa repase buena parte de su repertorio en los únicos dos recitales que dará por este año, los próximos sábado 10 y domingo 11 de octubre desde las 21, por streaming y a través de nubecultural.com.

Como en casa, en los tiempos en los que Eruca Sativa compartía el espacio del estudio para grabar y probar nuevas combinaciones. Ahora, después de siete meses, volverán a estar juntos. /Foto Luciana D´Attoma

“Hice un recuento mental, totalmente inútil por supuesto, y teniendo en cuenta que somos tres, más toda la gente que viaja con nosotros, hice como un cálculo de la cantidad de abrazos que uno está acostumbrado a dar por semana”, advierte Pedernera desde uno de los cuatro cuartos de la pantalla en la que ahora esta dividido el Zoom que cada uno atiende desde su casa, en plan de establecer alguna estadística que le ponga dimensión a la falta de contacto físico con sus compañeras de ruta desde hace 13 años.

Y se extiende: “Lo que pensé fue que si el equipo nuestro es de entre seis u ocho personas, y nosotros nos encontramos, por ejemplo, todos los jueves para salir de gira, con todo lo que implica, y después nos despedimos, uno está acostumbrado a dar un mínimo de 12 o 15 abrazos seguro, por semana. Y a eso se le suma las veces que nos encontramos en el medio, a ensayar o lo que sea…”

Finalmente, el baterista deriva en una de las consecuencias iniciales de su confinamiento. “Nosotros -habla de él, su pareja y su hijita Nina, que en unas semanas cumplirá un año- pedimos un bolsón de verdura que trae siempre el mismo chico. Y, al principio, se convirtió como en mi mejor amigo, porque era como una necesidad terrible de hablar con él. Debe haber pensado: “Tengo que seguir laburando”. Y yo le preguntaba cómo estaba y le daba charla”.

A diferencia de algunas otras bandas que ya se juntaron a tocar, protocolo de por medio, el caso de Eruca es un poco más delicado, debido a que su cantante y guitarrista, Lula, va por el séptimo mes de su segundo embarazo. “No es que agrave la situación, pero somos muy cuidadosos; y la verdad es que no hacía falta que nos juntáramos. Incluso cuando José (Palazzo) y la producción del Cosquín Rock nos invitaron, nos plantearon la posibilidad de ir a grabarlo a la Trastienda. Pero dijimos que no, y ellos hicieron una excepción”, cuenta Bertoldi.

Por esa misma razón, después de estas dos presentaciones, que se suman a varias participaciones que tuvo la banda en otras iniciativas, durante este tiempo, y a la que tendrá este jueves 8 de octubre en el marco del recital de Conduciendo a conciencia, en el Día del Estudiante Solidario, el trío volverá a guardar los instrumentos por un tiempo. 

Sin embargo, si bien la cuarentena provocó la reprogramación de la presentación oficial del álbum Seremos primavera, en el Luna Park para el 23 de abril de 2021 (estaba pactado para el 26 de junio pasado) y la puesta en stand by de otros compromisos, también sirvió para que la banda profundizara el contacto directo con sus seguidores a través de sus redes sociales y de HTC (Hay tantas cosas), un “programa” de TV que el trío cuelga en su canal de YouTube.

Además, gracias al disco, que marcó un nuevo paso en la apertura de la banda a nuevas sonoridades, Eruca Sativa se quedó con el Premio Gardel a Mejor Álbum Grupo de Rock, y encabeza junto a Fito Páez y Conociendo Rusia, la lista de artistas argentinos nominados para los Grammy Latino, con presencia en tres categorías: Mejor álbum de rock, Canción de rock por Creo, y Mejor canción alternativa, por Caparazón.

Cambio futuro por pasado, por un rato

-Viendo HTC, me dio la sensación de además de revisar distintos momentos de la historia de la banda, están descubriendo cosas de ustedes que no conocían. ¿Era habitual sentarse a hacer ese tipo de repaso o para tener ese tipo de charlas, en medio de la vorágine de la vieja normalidad?

Bertoldi: Es que íbamos a estar con la cabeza puesta en la presentación del último disco. Y de golpe tuvimos que decir: “Ché, está como medio descolgado eso de presentar el disco en esta situación. ¿Qué hacemos?” Así surgió lo de HTC. Es raro, porque tuvimos que recurrir al archivo y estamos hablando del pasado en un año en el que íbamos a hablar todo el tiempo del presente y el futuro. Pero nació como una necesidad de rememorar esas épocas en las que éramos felices, en la que viajábamos… No porque ahora no seamos felices, pero es una época difícil. Además, la gente también puede interactuar con ese recuerdo.

Martin: A mí me pasó de verlos diferentes, a ellos dos; descubrirles otras características que en lo cotidiano no les veía. Incluso me pasó conmigo misma. Estando sin salir a tocar, sin esa parte que ocupa tanto tiempo y tanta energía de mi vida, me encontré con cosas mías nuevas. Tuve esa sensación. Y hubo cosas puntuales. Por ejemplo: me pasó de preguntarle a Lula cosas de una canción que nunca le había preguntado, y esa fue una manera de conocerla. Además, repasamos y escuchamos cosas que teníamos guardadas, que habían quedado fuera de nuestros discos, que nos parecían hermosas y que no entendíamos por qué las habíamos dejado fuera del disco.

-¿Llegaron a alguna respuesta?

Martin: Seguramente fue porque en ese momento teníamos otras necesidades. Pero las canciones eran buenísimas, y fue como redescubrir a Lula, en ellas. Y también me pasó de conocer algunas cosas de Gaby que no había visto; gestos, miradas…

“Nunca tenemos que dejar de pensar que somos nosotres, las personas, el pueblo, quienes estamos abasteciendo a esos grandes intereses con nuestra demanda. Entonces, hay que rebelarse y cambiar los hábitos de consumo cotidianos.”

La canción es la misma, el significado no

-Seremos primavera fue publicado el 2 de noviembre del año pasado. ¿Qué lugar ocupa hoy? ¿Cambió el significado de esas canciones?

Martin: Siento que se resignifican algunas, y otras no. Me siguen hablando de lo mismo. Pero creo que seremos primavera. Si nos basamos en el amor y en utilizar nuestra inteligencia y nuestra capacidad de raciocinio para entender que quienes tenemos la posibilidad de elegir y tomar algunas decisiones que le hagan bien a nuestro planeta y a nuestro entorno, y que quienes vamos construyendo el futuro somos nosotros. Sabemos que los intereses de quienes están gobernando el mundo van para otro lugar, y que es una energía muy negativa y un poder muy grande, contra el cual no podemos. Pero me niego a pensar que no haya un giro en algún momento.

-¿De donde sacás esa esperanza?

Martín: A veces me surge al ver que hay países, como Canadá, que toman decisiones como empezar a invertir en la industria de la alimentación a base de plantas, por ejemplo. Hay algunas cosas que me hacen creer que las grandes empresas también van a responder en base a nuestra demanda, la de los consumidores, de la gente, de los chiquititos, de los que vamos alimentando el sistema. Nunca tenemos que dejar de pensar que somos nosotres, las personas, el pueblo, quienes estamos abasteciendo a esos grandes intereses con nuestra demanda. Entonces, hay que rebelarse y cambiar los hábitos de consumo cotidianos. Es muy difícil, y quizá si nos ponemos como extremistas, digamos bueno entonces no hagamos charlas por Zoom, porque la computadora, la explotación de las personas, infantil…

-¿No es así?

Martin: Para mí, todo suma. Y la energía tiene que estar orientada a eso. A que todas las decisiones las podamos tomar con una conciencia ecológica. Hay millones de personas pensando así; no es que haya un porcentaje chiquito de la población. Entonces, será algo a largo plazo, pero puede cambiar. Digo, creo que seremos primavera. Y todas las otras causas por las cuales cantamos en el disco, también creo que vienen por el mismo lado. No lo digo desde un lugar místico, sino desde un lugar concreto de gente que está trabajando por los derechos de las otras personas, para que las cosas sucedan y se amplíe la igualdad.

Eruca Sativa, durante la grabación de Seremos primavera, el álbum por el que la banda ya ganó un Premio Gardel y recibió tres nominaciones para los Grammy Latino. /Foto Luciana D´Attoma

Bertoldi: No es poco lo que dice Bren, y está el papel fundamental que jugamos los artistas y la música. Siempre me vienen al la memoria casos como el de John Lennon y Yoko Ono, con la guerra, porque uno podría desentenderse. O caer en eso de que los artistas por un lado, la política por el otro… Y no. Somos generadores de cambio. Nuestra banda también entró en un proceso, una transición que venía de antes y que se plasmó con Seremos primavera. Porque todo el tiempo estamos pensando, repensándonos y deconstruyéndonos, más allá de afincarlo como en un término feminista, en un término humano. Deconstruirnos como especie. Y creemos que la gente que nos escucha -y también la que no nos escucha- puede llevarse algo positivo de nuestro mensaje. Nuestro mensaje es puramente constructivo. No hay intento de…

-No es contra nadie sino a favor de todos.

Bertoldi: Claro. Entonces, por qué no lo haríamos. En este disco eso está muy marcado, porque como banda, y como personas también, llegamos a un lugar común de pensamiento, muy lindo. Uno crece como quiere, pero como grupo humano fuimos creciendo para el mismo lado, tratando de ser muy coherentes con las decisiones de banda, del staff, de dónde tocamos, de por qué tocamos acá, con quiénes tocamos. Realmente lo tomamos como algo muy en serio, porque cada cosita comunica y es un factor para que alguien pueda sumarse al cambio o a ser diferentes. Alguien puede decir que el arte no va con la política, pero… 

-Toda canción es política.

Bertoldi: Todo es político. No tomar una postura es político también, en el sentido de asumir la decisión de cambiar algo o de no hacerlo, de hacer que las cosas sean más justas o no. No de ir a postularte para diputado.

Martin: O sí, si en algún momento pinta… Nosotros siempre tuvimos un compromiso desde ese lugar que vos decís, Lula. Pero hay un momento en el que sentís que se queda en algo muy chiquitito, si sólo pensás en el éxito de la canción. Es como que sentís que querés hacer más cosas y que tenés la posibilidad. Y por ahí, si la banda tiene más publico, también a los políticos les interesa sacarse la foto con vos. Te empieza a dar, de alguna manera, una especie de voz que sentís que tenés que usarla en pos de las causas que te parecen justas. 

-¿Cuáles son los límites y cómo se hace para no quedar pegado a alguien que los puede perjudicar?

​Bertoldi: Yo creo que ahí, uno actúa de buena fe. Nos ha pasado alguna que otra vez que venga alguien, o colaborar con artistas de los cuales después se destapan cosas que vos no sabías. Pero vos vas de buena fe. No es que nos hacemos los boludos. Somos frontales y no tenemos ningún problema en decirle a quien sea, “mirá, yo con vos no me voy a sacar una foto porque no comparto tu forma de pensar”. Eso no debería ofender a nadie porque cualquier a tiene derecho a decidir con quién se va a sacar una foto o no. Pero jamás nos han reprochado por haber hecho algo en el pasado, por cosas que salieron después. Sí nos sucedió a la inversa. Que nos dijeran: “Che, te estás sacando una foto con este tipo que tiene una denuncia…” Ahí, bueno, listo: bajamos todo.

Los Grammy, una tribuna

-¿Qué significado le dan hoy a premios como los Grammy Latino, para los cuales están nominados?

Bertoldi: Fuimos a unos de los Grammy, un evento super rimbombante, así, con muchas cosas, y nos pasó de ver algo que no podía creer, con el reguetón y todo lo que pasaba. Ahí tenés dos caminos: o no ir y decir que no participás más de los Grammy porque te parece que no se qué y no sé qué mas…; o vamos con nuestro disco, que hicimos libremente con el mensaje y la bajada de línea que queremos, hablamos en inclusivo, y subimos como queremos nosotros. Nunca nadie, en los Grammy, nos dijo: “Ustedes no pueden vestirse así, o no pueden decir tal cosa”. Hemos ido a ver cómo era, porque necesitábamos ver con nuestros ojos qué era eso.

-¿Y qué vieron?

Bertoldi: Nos encontramos con esa realidad, donde había muchas mujeres con su mensaje pero también mucha misoginia arriba del escenario. Era como muy incoherente; estaban los dos extremos. Y dijimos: “Bueno, hay que seguir viniendo, y algún día, con suerte, nos tocará subir a ese escenario a decir lo que tenemos para decir”. Muchas veces he visto discursos de Madonna, en esos lugares, que me rompieron la cabeza. Y pensé: “Ah, esta mina decidió no bajarse de este sistema machista, misógino, opresivo, abusador para seguir diciendo lo que piensa”. Y eso nos cambia la vida a muchas mujeres, a muchas personas trans, CIS, no binaries que están esperando que Madonna suba para decir eso, y que sus voces estén representadas. Hay muchas voces que necesitan ser representadas. Y si todos nos vamos de esos lugares…

“Decidimos no bajarnos para poder ir a decirlo en el caso de que nos dejen, de que nos den un micrófono o que ganemos un premio. Uno elige donde estar. Nosotros elegimos meternos ahí para decir que también se puede pensar así y que está bueno, y por favor, ”esto hay que cambiarlo“.

-No queda quien las represente.

Bertoldi: Podemos generar lugares nuevos, lo cual también es importante; espacios que no sean estos. No hablo sólo de los Grammy, sino de espacios que están intentando aggiornarse y sacarse como esos trajes más vetustos, donde las mujeres representamos cierto estereotipos, tenemos ciertos roles que cumplir y somos de cierta forma. Sobre todo hablo de las mujeres porque me siento representada. Pero lo hago en muchos aspectos, porque hablo de los cuerpos que están representados sobre el escenario, las bellezas hegemónicas y todo eso que baja un mensaje a la sociedad, siempre. Y por ahí, te dicen que si sos feminista por qué vas ahí.

-¿Y qué contestan?

Bertoldi: Que vamos porque necesitamos representar lo que pensamos, y sentimos que podemos hacerlo. Decidimos no bajarnos para poder ir a decirlo en el caso de que nos dejen, de que nos den un micrófono o que ganemos un premio. Uno elige donde estar. Nosotros elegimos meternos ahí para decir que también se puede pensar así y que está bueno, y por favor, “esto hay que cambiarlo”. 

Martin: Es como que tenemos esa idea y vemos de esa forma, de cambiar las cosas desde adentro. Las generaciones futuras serán las que empezarán a basar el sistema en otras formas que no sean estas instituciones que conocemos. Yo tengo una hermana que es monja, que trabaja en barrios marginales de una zona muy pobre, en Bogotá. Siempre le dije: “Vos sos re grosa con el trabajo que hacés, pero salite de la religión católica y armate tu iglesia. Y si no te vas a salir, tenés que ser Papisa”. Y dice que sí, que se da cuenta, pero no tiene esa mirada. En cambio, si yo fuera monja trataría de ser Papa, para poder cambiar las cosas desde adentro. Es una inquietud que tenemos y compartimos.

Bertoldi: Fue un debate, en un momento, sobre todo con colegas, de decir, “che, no vayamos a ese festival, X, por tal o cual cosa.” Y yo quiero ir. Cuando pasó todo lo del festival de Folklore de Cosquín, la edición que fuimos con la Bruja (Salguero), con Sonia Álvarez y Kris Alaniz, era el momento de dar un mensaje en un festival que está tratando de cambiar .Estamos en un momento así, de cambio. Y a quien quiera sumarse, por ahí lo ayudás. No es que todo es blanco o negro. En ese sentido también hemos tenido la paciencia para ir cambiando… Te vas sacando los velos y ves otras cosas.

La cuarentena cambió por completo los planes de la banda para este 2020, que al mismo tiempo les permitió verse desde otro lado. /Foto Luciana D´Attoma

-¿Qué es “ser primavera”?

Bertoldi: “Seremos primavera” es una síntesis. Una imagen. Ni siquiera es algo que se puede explicar. Como persona, entendés que la primavera es el renacer, el despertar, pasar del frío al calor, que sea más agradable para el cuerpo. Para las plantas, los animales, todas las especies… Todo se transforma. Entonces, por ahí nos gustaba la frase porque representa una imagen. Lo decís, y es un deseo y una celebración de que lo vamos a lograr.

Martin: Es una afirmación.

Bertoldi: Es como una metáfora de lo que quiere decir nuestro disco y de lo que pensamos como personas. En el momento en el que salió, el tema de la lucha y la movilización y el activismo feminista era muy fuerte, y el disco tuvo su significado. Pero ahora, hace unos días pensaba en la primavera como algo muy reconfortante, con el sol que me pegara, aunque estuviera dentro de mi casa. Pensaba en lo importante que es el concepto.

Pedernera: La imagen es muy linda. Es el sol saliendo, y los animales que lo estaban esperando para salir. Es como la libertad absoluta.

Lo más importante: juntarse a tocar

-¿Cómo se arma un concierto después de no verse durante siete meses y sin ensayar juntos?

Pedernera: Eso lo estamos aprendiendo también, jaja. La idea es desafiante y está buena. A mí, en lo personal me gana la ansiedad y las ganas de estar tocando otra vez estas canciones que hemos tocado tantas veces. El otro día, Lula decía algo de la memoria muscular. Por ejemplo, yo hace varios meses que no ando en bicicleta, pero si me subo a una, sé como manejarla. Para mí está en un lugar muy alto esa alegría y esa ansiedad por el reencuentro, personal y musical. Es lo que yo extraño. Y la ansiedad más grande es el hecho de saber que cuando esté tocando la batería van a estar las chicas tocando también sus partes.

-¿Cómo se armó el repertorio de los conciertos?

Bertoldi: Las listas van a ser distintas. Elegimos hacerlo en dos días porque queríamos que la gente esté en vivo, y que quien tiene muchas ganas de escuchar muchas canciones de Eruca lo pueda hacer. Además, que la gente esté conectada tiene mucho que ver con el concepto del show, de que puedan elegir ciertos temas durante el show. Nos vamos a divertir mucho.

“Para mí está en un lugar muy alto esa alegría y esa ansiedad por el reencuentro, personal y musical. Es lo que yo extraño. Y la ansiedad más grande es el hecho de saber que cuando esté tocando la batería van a estar las chicas tocando también sus partes.”

-Va a ser como que te griten desde el campo.


Bertoldi: “Eh, ¡¡¡hacé Magoo!!!” ¡Jaja!

-¿Cómo se recrea esa energía que se genera naturalmente en el contacto con el público, en un lugar en el que sólo están ustedes, los técnicos y los asistentes?

Bertoldi: Lo que decidimos armar es un formato muy adaptado a nuestra intimidad de banda, donde lo lindo es tocar entre nosotros. Volver a encontrarnos. Ese es el chiste de nuestro streaming, donde nosotros tres volvemos a tocar in situ, cosa que no ha pasado en estos siete meses. Eso ya era un motivo de alegría. Más allá de que no haya gente en vivo, nosotros queríamos juntarnos a tocar.

Los shows de Eruca Sativa son el sábado 10 y el domingo 11 de octubre, a las 19 horas. Entradas desde $500, por nubecultural.com

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E.S.

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