Entrevista con Anthony Fauci: “¡Esta enfermedad pasa de la nada a la muerte! Eso me ha sorprendido”



Los estadounidenses pueden haber perdido la fe en sus instituciones más preciadas —la presidencia, el Congreso, los medios de comunicación, tal vez incluso la propia democracia— pero el 65 por ciento de ellos todavía cree en el doctor Anthony Fauci.

Esto a pesar del hecho de que Fauci prácticamente ha desaparecido de la televisión abierta y por cable mientras la pandemia azota el país con una velocidad alarmante (una llega a sospechar que el mensaje de sobrio realismo de este doctor no se alinea bien con la visión ilusa de su jefe).

Y esto, a pesar del hecho de que la Casa Blanca hizo una campaña muy inusual la semana pasada para socavar la credibilidad del médico, con funcionarios de la administración, con nombre y apellido y anónimos, enviados para ensartarlo como a un bocadito. Fauci es director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas desde 1984, y desde marzo de 2020 es el custodio de la salud de una nación nerviosa.

Tuvimos la oportunidad de conversar con él nueve horas antes de la primera sesión informativa del presidente sobre el coronavirus desde abril. Siguen aquí los extractos editados de esa conversación.

-¿Va a estar en la conferencia de prensa esta tarde?

-Para ser honesto con usted, no lo sé. No han dicho realmente quiénes van a estar. Supongo que sí, pero no sé si voy a estar.

-¿Ha hablado con la Casa Blanca sobre eso?

-No. Pero no es muy diferente a cuando de repente, a mitad del día, dicen: “Esté allí a las cinco en punto”. Así que no me —¿cuál es la palabra adecuada?—sorprende demasiado no haber escuchado nada todavía.

-Interesante. Eso significa que no participó en los análisis sobre el reinicio.

-No.

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-¿Cree que son una buena idea?

-Ya sabe, depende de cómo salga. Si se atienen a la salud pública y no se desvían a otro tipo de discusiones, creo que podría ser productivo.

-Vamos a las noticias. Nuestros números están aumentando. Y usted acaba de decirle a la revista The Atlantic que tenemos que hacer un reinicio, lo cual, desde luego, tiene mucho sentido. Pero dada la reticencia de algunos gobernadores, empresas y ciudadanos a cumplir las reglas básicas de distanciamiento social y el uso de máscaras, ¿es posible controlar esta pandemia sin una respuesta federal?

-Sería mejor si las cosas fueran un poco más uniformes. Pero parece que desafortunadamente, en algunos sectores existe esta sensación en un extremo del espectro de que se está abriendo el país, y en el otro las medidas de salud pública suprimen cosas y las bloquean.

No deberían ser fuerzas opuestas. Las directivas que publicamos hace un par de meses, deben seguirse y valorarse como un vehículo para abrir el país, en lugar del obstáculo para abrir el país.

-Dice usted que sería mejor si algunas cosas fueran más uniformes. ¿Como cuáles?

Las fundamentales. Usar máscara. Evitar las multitudes. Cerrar los bares. Los bares son zonas de alto riesgo…

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-Pero a los estadounidenses ya se nos ha dicho esto, ¿verdad? Y todavía no hacemos esas cosas. Si fuera miembro del ejecutivo por un día, ¿qué medida tomaría?

-Pero Jennifer, ¿quiere que diga algo que sea directamente contrario a lo que está haciendo el presidente? Eso no ayuda. Entonces, de repente no sabría nada de mí por un buen rato.

-Definitivamente no quiero que nadie use como arma nada de lo que usted está diciendo.

-Estoy en esta actividad desde hace mucho tiempo y trato de hacer lo mejor para transmitir el mensaje sin mostrarme abiertamente en desacuerdo, ¿ok? Lo único que puedo hacer es aparecer y, con el grado de notoriedad o reconocimiento que tenga, decir “estas son las cuatro o cinco cosas. Por favor, préstenles atención”. Y si hacemos eso, tengo confianza en que vamos a revertir esto.

Lo que he tratado de hacer es apelar a la generación más joven. Si se mira el promedio de edad de los nuevos casos que están produciéndose en el sur, es unos 10 o 15 años menor que lo que veíamos anteriormente.

Así que está claro lo que está pasando. Los jóvenes se dicen: “Esperá un minuto. Soy joven, estoy sano. Las posibilidades de que me enferme gravemente son muy bajas. Y, de hecho, hay una probabilidad de entre el 20 y el 40 por ciento de que no tenga ningún síntoma. Así que, ¿por qué me voy a preocupar?” Lo que omiten es algo fundamental: al infectarse —aunque nunca tengan un síntoma— forman parte de la propagación de la pandemia. La están impulsando. Tenemos que seguir machacando en eso, porque mientras lo hagan, están desligándose completamente de su responsabilidad social.

-¿Cuánta confianza tiene en que la gente cambie su comportamiento?

-Es desconcertante ver cuando la gente no escucha. Podría mostrarle algunos de los correos electrónicos y mensajes que recibo —todo el mundo parece tener mi número de celular— que son bastante hostiles en cuanto a lo que estoy haciendo, como si estuviera invadiendo las libertades individuales.

-¿Puede leerme alguno?

-No.

-Nada más que para tener cierta idea de su bandeja de entrada (de correo)

-No está muy linda.

-¿Cuál cree que es la forma más efectiva de comunicarse usted? Porque tiene razón: no puede salir con un altavoz y contradecir directamente al hombre para el que trabaja.

-Soy un muy buen comunicador. Vengo haciéndolo ante múltiples brotes desde hace unos 40 años, que se remontan a los primerísimos años del H.I.V., y voy a seguir usando cualquier estrado que tenga a mano. Y ya sabe, seguir combatiendo.

-¿Se contacta con gobernadores individualmente?

-Los gobernadores me llaman a menudo. No es raro que gobernadores y senadores se pongan al teléfono conmigo y me pregunten de buena fe: “¿Qué cree que debo hacer? ¿Y con esto qué ocurre? ¿Qué debería hacer con esto otro?”

-¿Ha hablado con el gobernador Brian Kemp de Georgia, que se opuso a ordenar el uso obligatorio de mascarillas en Atlanta?

-No he hablado específicamente con Kemp, no.

-¿Joe Biden lo ha contactado? ¿O a alguna de su gente?

-No. Quiero decir, pienso que ellos entienden que estoy en una posición delicada.

-¿Ha habido algún momento en la historia reciente de EE.UU. en el que como nación hubiéramos podido controlar mejor esta pandemia?

-En algunos aspectos estamos mucho mejor gracias a los avances tecnológicos. Quiero decir, hace 20 años nunca hubiéramos sido capaces de tener listas vacunas candidatas para entrar en la fase 3 de ensayos, literalmente a los pocos meses del descubrimiento del nuevo virus. Eso no tiene precedentes.

Pero hubo una época en la que había mucha más fe y confianza en la autoridad y en el gobierno. Es muy, muy difícil conseguir que el país se una de un modo realmente unificado. Tal vez la última vez que lo hicimos fue el 11 de septiembre.

-¿Hay algo en este virus, como patógeno, que lo haya sorprendido?

-¡Totalmente! Es sumamente único, y creo que es una de las razones por las que hay tanta confusión y malentendidos sobre su gravedad. De todos los virus y brotes con los que he estado involucrado en las últimas cuatro décadas, nunca he visto un virus en el que el espectro de gravedad sea tan extremo. ¡Esta enfermedad pasa de la nada a la muerte! Así que eso me ha sorprendido realmente.

-¿No hay ninguna otra cosa como ésta en la naturaleza?

-Hay diferencias extremas en ciertas enfermedades, pero ninguna que haya explotado en proporciones pandémicas.

-Usted ha dicho antes que podría haber algún tipo de vacuna para fines de este año. ¿Pero en qué momento podrá vacunarse la mayoría de las familias?

-Creo que será en algún momento de 2021. No sé si será el primer trimestre de 2021, la primera mitad…; es difícil de decir.

-Pero las pruebas aún no alcanzan la escala necesaria y el equipo de protección personal no ha sido distribuido de manera oportuna. Teniendo en cuenta eso, me temo que habrá muchos traspiés.

-No creemos que eso vaya a suceder por la simple razón de que el gobierno federal ha invertido miles de millones de dólares directamente —directamente— en los laboratorios farmacéuticos que están haciendo la vacuna. Nunca hay garantías. Pero me sorprendería, dados todos los recursos que ha puesto el gobierno federal en esas empresas. Contamos con ellos para que cumplan.

-Ésa es la única forma en que usted dice que ha habido respuesta federal.

-Correcto. Ciertamente esa respuesta ha estado.

-El presidente lo consideró alarmista a usted durante su entrevista con Chris Wallace. Y me gustaría saber: ¿Está de acuerdo con eso?

-Yo me considero realista.

Por Por Jennifer Senior, The New York Times

Traducción: Román García Azcárate

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