Empleo en la Argentina: “Invito a cada intendente a sentarse en la silla del desempleado”



No soy político. Soy graduado en Economía y estoy preocupado por el empleo en el país. No por mí. Creo en la dignidad del empleo como ocupación de la persona.

Observo que las medidas que se toman son para una crisis y, lamentablemente, no estamos viviendo una crisis: esto es una catástrofe. Y son dos conceptos muy diferentes. En una crisis tradicional se puede recurrir a los libros de texto. En una catástrofe se debe acudir a la imaginación y al overol.

No me interesa echar culpas a nadie y mucho menos empezar con argumentos contrafácticos de lo que deberían haber hecho. El estado general actual ya no depende del presidente Alberto Fernández. La situación es tan grave y generalizada que corresponde apelar a una organización barrio por barrio, municipalidad por municipalidad.

¿Qué tipo de organización? Mi propuesta es que se deben elaborar listas de desempleados e impulsar a que se agrupen en pequeñas mini empresas transitorias de no más de 15 o 20 personas. Esos grupos deben ser dirigidos por ONGs que se dedican desde siempre a enseñar a emprender. No citaré ninguna pues no deseo comprometer. Pero son muy conocidas.

El martes 13 hubo seis cuadras de cola para postularse para ocho puestos de trabajo en una parrilla de La Plata. Foto Mauricio Nievas.

¿Alguien tiene otra idea? ¡Por fin! Mientras mañana exista un ocupado más… Pero es necesario hacer algo con el empleo. El empleo es dignidad. Abandonarlo a medidas de origen “nacionales” es echarle la culpa a “otro”. Siempre habrá “otro”.

Por favor. Despierten los barrios y las municipalidades. Despierten su imaginación. Invito a cada intendente a sentarse en la silla del desempleado del barrio. Algo se le deberá ocurrir a alguien en este aspecto. O, al menos, servirá para ver como lo está haciendo el de “al lado”.

Guillermo Lladó

llado.willy@gmail.com

OTRAS CARTAS

Le pide al Presidente que “escuche a su pueblo”

Banderazo del 12 de octubre en el Obelisco contra del Gobierno. Foto: Rafael Mario Quinteros.

Una vez más el pueblo, de manera respetuosa y silenciosa, se volvió a expresar. Es la sexta o séptima vez que el pueblo argentino le dice al presidente Alberto Fernández, a la vice presidenta Cristina Fernández, y a todo el Gobierno nacional: “Basta”.

Se trató de una demostración ejemplar de respeto, pero al mismo tiempo de exigencia. Multitudes en todo el país se expresaron y le hicieron saber a sus autoridades que “no va más”.

Los participantes de esas marchas exigen respeto por sus derechos y demuestran su disconformidad por el rumbo del país. Exigen trabajo, honestidad, libertad, ejemplaridad. Piden que se cumplan sus derechos constitucionales, para lo cual es fundamental que se cumpla con la Constitución .

Las manifestaciones en todo el país gritan y exigen por el respeto a su libertad individual y colectiva. También por el derecho a ser personas autónomas y libres.

Además exigen no ser avasalladas. Y marchan para no tener que irse del país para crecer y desarrollarse. Y pretenden una educación que les permita alcanzar un futuro como hombres y mujeres libres.

Señor presidente Alberto Fernández, escuche a su pueblo. Organice una agenda con proyección de futuro exitoso y libre. Que nuestros jóvenes no tengan que emigrar.

María Inés Morello

mimorello@hotmail.com

“La Argentina es un país que no necesita odios”

Banderazo del 12 de octubre. Frente a la residencia presidencial de Olivos hubo grupos en contra y a favor del gobiento de Alberto Fernández. Foto: Marcelo Carroll.

Por favor, que haya cordura. La Argentina es un país que no necesita odios, todo lo contrario. Colocarnos en adversarios es dividirnos. No caigamos en la trampa.

Podemos ser de partidos diferentes, pero somos argentinos. Seamos de capital o de provincia, porteños o provincianos.

La miseria o la prosperidad es el resultado del manejo de nuestros gobernantes. Ellos son los responsables de la situación que estamos atravesando, más allá de lo atribuible a la pandemia.

La expansión del coronavirus solo dejó a la vista la precariedad en áreas de salud, seguridad, educación y en deficiencia habitacional, entre otros aspectos.

Divide y reinarás. No impulsen una diferencia que no existe, no nos enfrenten, no fomenten nuevas grietas. Dejemos las bajezas y pensemos en mejorar lo malo y no en empobrecer lo bueno.

Susana Mastronardi

susumastro@gmail.com

“Estoy harto de análisis, basta de palabras”

El presidente Alberto Fernández durante una conferencia de prensa. Foto: Presidencia.

Los argentinos somos analistas. Podemos describir con detalle cada una de las dificultades que nos aquejan como país. Esto incluye a los ciudadanos comunes, a los periodistas, a los “expertos” y también, especialmente, a los políticos en general y al Presidente en particular.

Estoy harto de análisis. Basta de palabras, de conferencias con o sin filminas. Basta de clases magistrales. Los contratamos, con sueldos sustanciales, no para que nos expliquen los problemas, sino para que tomen las medidas necesarias para solucionarlos, si es que saben cómo hacerlo. Sino, que busquen a quien lo sepa.

Los apoyaremos si lo hacen y los rechazaremos si pierden su tiempo en riñas internas y búsquedas de inmunidades. La ciudadanía de todas las orientaciones los está observando.

Héctor Pastorino

pastorino.hector1@gmail.com

El analfabeto político según Bertolt Brecht

Bertolt Brecht. Foto: AFP.

En un programa rescaté de uno de los analistas lo siguiente: “Hay más incentivos a la confrontación que a la cooperación”. La realidad política lo demuestra. Tras haberse mostrado durante meses juntos los principales dirigentes del gobierno y oposición, hoy vemos la desaparición de lo que aparentaba ser el reencuentro político que los argentinos deseamos.

También escuché: “La oposición advirtió que permanecer unidos es negocio”, con lo se demuestra que es más importante el mercantilismo en la política que ocuparse de ejercer el poder con dignidad y responsabilidad, por parte del oficialismo, y la oposición, acompañar, como debe ser en toda sociedad democrática.

Nada mejor que recrear las palabras del dramaturgo alemán Bertolt Brecht. En su reflexión “El analfabeto político” dijo: “El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas dependen de las decisiones políticas”.

Brecht también escribió: “Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia”. Algo que refleja la triste realidad de nuestro Poder Judicial. Sobre la mentira dijo que “cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.

Es mi optimista deseo que estas reflexiones sean escuchadas y leídas por sus destinatarios. Hará muy bien a la unión de los argentinos.

Federico Yurcovich

chachoyur@gmail.com

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