Eliud Kipchoge, el keniata maravilla que busca hacer más historia y quebrar su récord mundial en el Maratón de Londres



El Maratón de Londres ya iba a ser muy especial por la mudanza de abril a este domingo 4 de octubre, por la pandemia de coronavirus. Además, porque la 40° edición se correrá sin público, en un circuito cerrado que se armó en el parque St. James, uno de los más antiguos de la capital inglesa, y solo con atletas de elite. Y encima iba a ser escenario del duelo más esperado: Eliud Kipchoge versus Kenenisa Bekele, los dos mejores maratonistas de la historia. Pero el etíope se bajó por lesión y adiós mano a mano.

Nacido y formado en África, Kipchoge llegó al Olimpo del atletismo y será entonces el gran protagonista de la prueba inglesa, desde las 6.10 de la Argentina, este domingo. Entonces intentará batir su récord mundial en maratón de 2h01m39, que consiguió en Berlín 2018.

Pero nunca se olvidó de sus raíces. Nació hace 35 años en Kapsisiywa, una pequeña localidad keniata cercana a Eldoret, cuna de grandes fondistas. Siguiendo los pasos de otros atletas de su país, que junto a los etíopes dominaban las pruebas de largas distancias a nivel internacional, comenzó a correr desde muy chico.

Tuvo su debut internacional en el Mundial de Cross Country Junior de 2002, donde fue 15°, y durante sus primeros años fue un destacado corredor de 3.000 y 5.000 metros. En esa última distancia fue campeón mundial en París 2003 y ganó las medallas olímpicas de plata en Beijing 2008 y de bronce en Atenas 2004.

Pero tras quedarse afuera del seleccionado de su país para la cita de Londres 2012, cambió de rumbo. Su entrenador Patrick Sang, subcampeón olímpico de 3.000 metros con obstáculos en Barcelona 1992 y su ídolo de la infancia, lo convenció de dedicarse al maratón. Y en los 42.195 metros, Kipchoge hizo historia.

Corrió su primer maratón en Hamburgo 2013, en el que se impuso con un tiempo de 2h05m30, récord de esa cita. A ese título le siguieron otros diez, incluidos ocho en “Majors” y el oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

La única prueba de esa distancia que corrió y no ganó fue Berlín 2013, cuando quedó segundo detrás de su compatriota Wilson Kipsang. En octubre del año pasado, se transformó en el primer atleta en correr esta distancia en menos de dos horas.

Marcó 1h59s40 en Viena, en una carrera no oficial que se armó especialmente para él, con condiciones especiales y a puro marketing, por lo que nada fue homologado por la World Athletics.

Sus logros lo transformaron en una de las máximas estrellas de las carreras de fondo a nivel mundial, pero él sigue viviendo una vida tranquila y sencilla en Kenia. En eso tiene mucho que ver Sang, que según el mismo Kipchoge es su “coach y maestro de vida”.

“Él me enseñó la importancia de la mente y de la técnica. Y los valores del trabajo duro, la disciplina y la determinación”, explicó alguna vez.

Eliud Kipchoge, preparándose para el Maratón de Londres. Foto AFP

Kenia es su vida. Allí comparte el poco tiempo libre que tiene con su mujer Grace y sus tres hijos, que aún viven en la ciudad natal del múltiple campeón. Aunque él pasa la mayoría de sus días en Kaptagat, a unos 70 kilómetros de distancia, en un centro de entrenamiento a más de 2.400 metros de altura, en el que es uno más entre muchos fondistas. El único indicio de su status de super estrella es que tiene un dormitorio propio. El resto debe compartir la habitación.

“Nuestra vida es simple, muy simple. Nos levantamos, salimos a correr. Si es un día que toca limpieza, limpiamos el lugar; si no, nos relajamos. Almorzamos, pasamos por un masaje, volvemos a correr, tomamos el té de la tarde y nos vamos a dormir”, contó hace unos meses en una entrevista con la BBC. 

“Al dinero lo mantengo alejado, está en el banco. Yo soy un ser humano y quiero vivir una vida simple”, aseguró quien vive, se entrena y compite bajo un lema: “El atletismo no se trata tanto de las piernas. Se trata del corazón y la mente. El espíritu transporta al cuerpo y la fuerza mental es clave”.

Kipchoge asombra cada vez que se calza sus zapatillas y recorre los kilómetros de los más importantes maratones, aunque nunca se olvida de sus raíces. El mundo esperaba verlo frente a Bekele este año en los Juegos Olímpicos de Tokio, en un duelo histórico. La pandemia lo impidió. Este domingo iban a estar cara a cara en Londres. Una lesión lo impidió. A disfrutar a Kipchoge al menos…

El desafío de Londres

Eliud Kipchoge ganó en Londres el año pasado. Foto AFP

Instalado desde principios de esta semana en la “burbuja biosegura” que armó la organización del Maratón de Londres en la capital inglesa, Kipchoge está listo para afrontar el primer desafío en este 2020 marcado por el coronavirus.

Y aunque sabe que la preparación no fue la ideal, por las restricciones impuestas por la pandemia, dijo que está más que preparado para correr.

“Fue difícil entrenar solo, porque durante 17 años lo hice junto a diez o veinte personas. Al principio fue duro alcanzar los niveles más altos de entrenamiento, pero en las últimas semanas pude volver a trabajar con un equipo y me he sentido muy bien”, comentó Kipchoge.

“Estoy feliz de estar en Londres y poder buscar mi quinto título aquí. Creo que va a ser una gran carrera, muy rápida. Después de once meses y 18 días sin competir, estoy ansioso”, afirmó el keniata.

HS

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