Elecciones USA 2020: Joe Biden y Donald Trump, dos mundos opuestos hoy chocan en las urnas



Las elecciones de este martes se plantearon como una opción entre dos mundos bien diferentes: “Scranton vs. Nueva York”, los lugares donde nacieron los dos candidatos. La clase media de una pequeña ciudad del interior de Pensilvania, donde creció Joe Biden, contra la opulencia de la metrópoli donde vivió toda su vida Donald Trump.

El papá del pequeño Joe estuvo desempleado por mucho tiempo, mientras que Trump se crió en la Gran Manzana con un padre millonario que lo enviaba a la escuela en limusina. 

En la recta final hacia este martes, Clarín buceó en la infancia de ambos aspirantes a la Casa Blanca, visitó las casas donde crecieron con su familia, habló con sus compañeros de banco en la escuela y con vecinos sobre la personalidad y el origen de estos dos hombres: uno de ellos regirá el futuro de los Estados Unidos.

Scranton, cuna de clase media de Joe Biden.

Está construida en madera, tiene dos pisos y una bohardilla, techo a dos aguas para que en invierno resbale la nieve. Pintada de un gris algo desvencijado, sobre el porche se despliega un toldo para cubrir el sol, ahora de otoño. En el camino hacia la puerta, que atraviesa un jardín bien cuidado, un cartelito envuelto en nylon advierte y vaticina: “Sí, esta es la casa donde creció el próximo presidente, Joe Biden”.

Adentro, una señora amable de cabello blanco y cerca de 90 años, hoy la dueña del lugar, se disculpa por no poder recibir visitas por la pandemia. Pero una serie de amigos y vecinos en esta ciudad contaron a Clarín cómo era el pequeño Joe, hoy de 77 años, a quien describen como “noble y decente”, un estudiante que no era muy brillante, al que le gustaba jugar al béisbol y a quien cargaban por ser tartamudo.

Sencilla, típica de clase media suburbana, la residencia donde el candidato vivió sus primeros 10 años está en Scranton, una ciudad de 77.000 habitantes en el corazón de Pensilvania, a solo dos horas de Nueva York, donde nació el presidente Donald Trump. Pero las cunas de ambos aspirantes a la Casa Blanca son sitios bien diferentes.

La primera impresión al llegar a Scranton es el contraste entre su pasado y su presente. Fundada en 1856, se convirtió rápidamente en un gran centro minero y de la industria ferroviaria, un polo que atrajo a inmigrantes irlandeses e italianos, por eso la religión dominante en esta zona es la católica, la que profesa Biden.

Cómo llegó hasta acá

Partido: Partido Demócrata Edad: 77 años Fecha de nac: 20.11.1942 Lugar de nac: Scranton, Pennsylvania Profesión: Abogado Primer cargo electoral: Concejo del Condado de New Castle (1970) Cargos ocupados: Concejal (1970-72), senador (1972-2009), vicepresidente (2009-2017)

Longevidad política

Joe Biden lleva 50 años de carrera política. Esta es la tercera vez que busca ser presidente de Estados Unidos: probó suerte en 1987 y 2007, pero no logró superar las primarias demócratas. Tenía 29 años cuando en 1972 fue electo por primera vez en el Senado, convirtiéndose en la sexta persona más joven en llegar a la Cámara Alta. Si gana las elecciones, Biden, que actualmente tiene 77 años, se convertirá en la persona de mayor edad en llegar a la presidencia.

Sí a la guerra

Biden fue uno de los senadores demócratas que votó a favor de que Estados Unidos invadiera Irak en 2002. Como presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, fue una figura visible que argumentó fuertemente a favor de la guerra. De hecho, estaba presente en la Casa Blanca cuando George Bush firmó la resolución que permitía el uso de la fuerza militar en aquel país. En los años subsiguientes, ha reconocido que la guerra de Irak fue un “error”.

Mano dura con el crimen

En 1994, Biden fue uno de los autores de la Ley de Control de Crimen Violento, la legislación sobre delito más importante en la historia de EE.UU.. Impuso sentencias más duras para ciertos crímenes y otorgó fondos a los Estados para construir más prisiones. La ley, sin embargo, ha sido criticada por el impacto que supuestamente tuvo en el alza de las tasas de encarcelamiento de minorías raciales. Mientras Biden busca ganar el apoyo de sectores progresista, este antecedente genera resistencia.

Polémica en la Corte Suprema

Biden presidió el Comité Judicial del Senado que en 1991 llevó adelante las audiencias para confirmar el juez de la Corte Suprema, Clarence Thomas. Lo más notorio de este proceso fue la presencia de una mujer llamada Anita Hill, que testificó que Thomas la había acosado sexualmente. La actuación de Biden fue polémica y es criticada hasta el día de hoy, dado que no permitió que se convocara a testificar a varias mujeres que podían corroborar que lo que decía Hill era cierto.

Enemigo de las armas

Tras el tiroteo escolar de 2012 en el colegio Sandy Hook en Newton, Connecticut, Barack Obama creó un comité que ofreciera recomendaciones para reducir la violencia causada por las armas. Biden, en ese momento vicepresidente, fue designado para liderar este equipo de trabajo. Este comité recomendó una serie de medidas que se llevaron adelante, entre ellas un chequeo más exhaustivo a potenciales compradores, y una prohibición a ciertos tipos de armas automáticas.

De Irlanda llegaron precisamente la madre y los abuelos del candidato. Era una época de esplendor, cuando se vio allí el primer tranvía eléctrico de Estados Unidos y por eso a Scranton se la conoce como “la ciudad eléctrica”. Ese pasado de bonanza se observa en los edificios imponentes del centro.

Pero, después de la Segunda Guerra Mundial y la menor demanda de minerales, las industrias de la ciudad entraron en problemas. Joe Robinette Biden Sr, el papá del candidato, ya se había casado, tenía cuatro hijos, y trabajaba en una empresa vinculada a la industria naviera. Pero la compañía se vino abajo y fue despedido. Pasó varios meses sin trabajo, con enormes dificultades para mantener a su familia.

Así como miles de habitantes del lugar, el papá decidió mudarse con su familia al vecino estado de Delaware donde finalmente consiguió trabajo como vendedor de autos y tuvo un buen pasar. “Papá siempre me dijo que la medida de un hombre no es cuántas veces lo golpean sino qué tan rápido se levanta”, suele recordar Biden en sus actos.

Acá vivió Joe Biden hasta los 10 años.

En la puerta de la Universidad de Scranton, el profesor Mike Allison cuenta que “en la Segunda Guerra 200.000 personas vivían en la ciudad, pero después comenzó un éxodo y ahora quedaron solo 77.000. Tiene una infraestructura mucho más grande dada la cantidad de gente que la habita”. Ahora, este enclave rodeado de suaves montañas se ha reconvertido en un centro educativo y médico, con tres universidades y tres hospitales.

Aunque los edificios del centro hablan del esplendor pasado, Scranton se ve vacía, mucho más en los suburbios, donde vivió el pequeño Joe por 10 años hasta que se mudaron a Delaware, donde estudió derecho (si gana será el presidente que no fue a una universidad de élite) e hizo su carrera política de 47 años, como senador nacional y vicepresidente de Barack Obama.

En las casitas de los alrededores se ven carteles de apoyo al demócrata y buena parte de ellos con sello propio: “Scranton Loves Joe”. Cerca de allí está la escuela primaria StPaul, católica, donde Biden estudiaba con Tom Bell.

De izquierda a derecha: Joe Biden, Charlie Roth (amigo de la infancia), Senador Edward Kennedy y Tom Bell, compañero de la escuela de Biden

“Crecimos juntos en el mismo barrio, fuimos a la misma escuela, fui su compañero de banco. Nuestras mamás estudiaron juntas también y eran grandes amigas”, cuenta a Clarín y resalta que vivió muchos años enfrente de la casa gris de Biden. “Una vivienda pequeña, muy linda, de clase media”.

“Era tranquilo, no era un gran estudiante y yo tampoco. La hermana Eunice, que murió a los 100 años, tenía apodos para nosotros porque éramos grandes amigos y siempre nos sentábamos juntos. A Joe le decía ‘Bye Bye Blackbird’, porque era tartamudo y cuando le preguntaban su nombre decía “Bi, Bi, Biden”.

Esta dificultad a veces asoma aún hoy en sus discursos y se lo ve luchando con las palabras, algo de lo que Trump suele burlarse señalando incoherencia o falta de capacidad. En la Convención Demócrata de agosto, un chico de 12 años tartamudo pronunció un mensaje contando que Biden le había dado consejos para superar el problema.

A dos cuadras de la casa de su infancia, todavía existe un negocio fundado hace 80 años, un poco desvencijado, donde Biden iba a comprar figuritas de béisbol, su deporte favorito, y comer sandwiches. Aún hoy, cuando va de visita a Scranton, vuelve a ese lugar, con aparadores de otro tiempo, decorado con muñequitos y antiguas postales de deportistas cubiertas de polvo.

Tom Owens, el dueño de “Hank´s Hoagies”, cuenta que Biden “venía cuando era senador, también vicepresidente. Llegaba con el servicio secreto y estaba todo de pronto repleto de gente”, recuerda, y muestra una foto del candidato en ese lugar.

Hace unas semanas también estuvo allí. Al demócrata le gusta el Italian Sandwich, pero la última vez comió uno de atún “porque su esposa le dijo que pidiera algo más sano”, se ríe Tom. “Es un muy buen hombre, siempre hace que todo el mundo aquí se sienta cómodo. Lo queremos mucho”. Se nota: adentro hay un Biden de cartulina tamaño natural (le colgaron un barbijo) con el que los visitantes suelen sacarse fotos.

“Acá Joe compraba las figuritas de bésibol cuando era niño”, dice Tom Owens, y dice que el candidato aún visita el lugar: “Es un buen hombre”.

“Es un hombre normal. Es bueno con todo el mundo y fantástico con los chicos. Hace bromas, es una persona normal”, agrega Tom y eso es lo que precisamente busca Biden en esta campaña. Frente a un hombre excéntrico, millonario e imprevisible como Trump, quiere mostrarse como un tipo común, de clase media que, como muchos estadounidenses, ha luchado contra golpes económicos y personales, ya que se le ha muerto su esposa y una hija de apenas un año en un accidente en 1972 y otro hijo de cáncer cerebral en 2015.

Los demócratas suelen arrasar en las grandes ciudades, más diversas, liberales y cosmopolitas. Por eso Biden busca ahora captar ese electorado de mayoría blanca de lugares pequeños del interior del país, de gente que no tiene grado universitario, que fueron los votantes que favorecieron a Trump en 2016. Por eso ha planteado estas elecciones como una lucha entre “Scranton vs Park Avenue”, la lujosa avenida neoyorquina donde viven los millonarios y están asentadas varias sedes de bancos. La ciudad de Trump.

El profesor Mike Allison, en la puerta de la Universidad de Scranton: “Biden quiere mostrar que él es de acá y que la elite es Trump”.

Como marca el profesor Allison, “el presidente siempre apunta a que las élites y las ciudades no entienden a la gente que vive en comunidades pequeñas del interior. Biden tratar de revertir ese mensaje: quiere mostrar que él es de Scranton y que la élite es Trump, no él. Que Biden tiene sus raíces en una ciudad de la clase trabajadora y por eso entiende lo que pasa en Estados Unidos. Se diferencia de Trump, que recibió millones de dólares de su papá, mientras que él empezó con nada”.

Tom, su amigo de la infancia, hace un análisis menos político y más personal: “Joe será un muy buen presidente. Es una persona muy justa, alguien que realmente cree que todos merecen tener una oportunidad. El me representa a mí, a la gente de Scranton y creo que a todo Estados Unidos”.

Cómo llegó hasta acá

Partido: Partido Republicano Edad: 74 años Fecha de nac: 14.06.1946 Lugar de nac: Queens, Nueva York Profesión: Empresario Primer cargo electoral: Presidente (2017) Cargos ocupados: Presidente

Acuerdos elusivos

En 2019, Donald Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en cruzar la línea del armisticio que separa Corea del Sur y Corea del Norte. En la zona desmilitarizada entre ambos países, se reunió por tercera vez con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, en un intento por lograr un acuerdo nuclear, que aún no se a concretado. Ambos se habían reunido ya en Singapur, y en Vietnam, también en 2019.

Dueño del voto evangélico

En enero de 2016, Trump dio un discurso de campaña en una pequeña universidad cristiana llamada Dordt University, en Iowa. Fue allí donde afirmó que él “podría asesinar a alguien en la Quinta Avenida y nadie me haría nada”, una declaración que fue reproducida en todos los medios. Pero ese día también le aseguró a la audiencia que, con él, “el cristianismo volvería a tener poder”, sellando así una alianza con el movimiento evangélico cristiano, un segmento que fue crucial para su llegada a la presidencia.

Frases desafortunadas

A lo largo de su campaña presidencial en 2016, Trump manifestó su devoción por el Ejército. Algunos medios aseguraron que inclusive pidió un desfile militar para su ceremonia de inauguración en Washington DC. A pesar de esto, han hecho críticas y burlas a soldados que son capturados o muertos en combate. En 2015, afirmó que prefería a los soldados “que no son capturados”, una alusión a las críticas que recibió del ex candidato presidencial republicano John McCain, que fue prisionero de guerra en Vietnam.

Posiciones cambiantes

Desde el punto de vista económico, Trump fue un candidato inusual. Si bien se presentó como republicano, ofreció propuestas que apelaban a una clase trabajadora que en las últimas décadas fue más afín a los demócratas. Sin embargo, una vez electo, sus políticas se caracterizaron por volver a la ortodoxia del Partido Republicano: su propuesta de lanzar un gran programa de construcción de infraestructura y aumentar impuestos a los más pudientes fue reemplazado por mayor desregulación y reducción de impuestos.

Estados Unidos primero

Alejarse de un esquema de gobernanza global y favorecer la soberanía nacional ha sido un objetivo de Trump desde su llegada al poder. Así fue que en sus primeros meses de gobierno se retiró del Acuerdo de París, referido a temas climáticos, y del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, un acuerdo de libre comercio en la región del Pacífico. De la misma manera, ha dispuesto que Estados Unidos se retire de la Organización Mundial de la Salud, y ha hecho fuertes críticas al rol de la OTAN.

Los orígenes de Trump

La casa donde creció Trump llama la atención. Revestida de ladrillo a la vista, de estilo georgiano, tiene seis columnas romanas blancas que encuadran un magnífico pórtico. Dos pisos, 20 metros de frente, 23 ambientes, 9 baños, está sobre una avenida, en lo alto de una pequeña colina de un jardín cuidado con una escalera de 17 escalones y un mástil en el que flamea la bandera estadounidense.

No se ven carteles, señales, nada que indique que en ese lugar creció el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Las mansiones de los alrededores son algo más pequeñas, pero es evidente que los propietarios también tienen un buen pasar. El coqueto barrio es Jamaica Estates, en Queens, uno de los condados de Nueva York, donde Fred Trump, empresario inmobiliario y papá de Donald, decidió asentarse con su familia hace más de 70 años y donde el futuro presidente jugaba al fútbol, andaba en bicicleta y se portaba mal.

Según contó a Clarín uno de sus viejos compañeros de la escuela, el pequeño “Donny” ya mostraba a los 10 años algunos rasgos que parecen haberse asentado en el tiempo: era fanfarrón, le gustaba tirar del pelo a las chicas, arrojar papelitos y casi todos los días era puesto en penitencia por molestar en clase. Ya entonces era el “Rey Donald”, se ríe su amigo, un bravucón estilo “Cassius Clay, pero blanco”.

La campaña para los comicios presidenciales se ha planteado como una elección simbólica entre “Scranton vs Nueva York”, los lugares donde nacieron los dos candidatos que compiten por la Casa Blanca. 

Frente a los orígenes de clase media de Joe Biden, Trump se crió en la Gran Manzana con un padre millonario que lo enviaba a la escuela en limusina.

Paul Onish tiene 74 años, como el presidente, y se retiró como ingeniero especializado en computación. Ahora vive en New Jersey, pero de chico residía cerca de la casa de Trump y fueron buenos amigos. Cuenta que conoció a “Donny” en 1956, en la primaria Kew Forrest School, una escuela privada “muy cara”. “Yo iba caminando a clase porque vivía a 7 cuadras, pero Donald y sus hermanos iban en unas de las limusinas de su padre, los traía un chofer”, relata.

En ese entonces el padre de Trump ya era un fuerte emprendedor inmobiliario que había logrado afianzarse en Nueva York. Casado con Mary, se habían instalado primero en el mismo barrio en una casa de estilo Tudor, mucho más pequeña, que en un momento estuvo en alquiler por Airbnb. Pero a medida que su negocio progresaba se mudó a la vuelta y construyó sobre una avenida con rambla arbolada la gran casa que soñaba para su familia con cuatro hijos.

Onish y Trump compartían las clases y las actividades deportivas de la tarde. Jugaban al fútbol en la parte de atrás de la escuela. “Tanto él como yo éramos muy buenos, éramos defensores. Realmente no dejábamos que nadie nos pase y éramos muy rápidos”, cuenta. El hijo menor del presidente, Barron, de 15 años, también es fan del “soccer”.

En su biografía, The Art of the Deal (El Arte del Acuerdo), Trump apunta: “Cuando me miro a mi mismo en primer grado y me veo ahora, soy básicamente la misma persona”.

Su compañero lo recuerda como un chico alto, corpulento, que sobresalía entre los demás no solo por su físico sino por su comportamiento: “Era alguien que podría definirse como un “bully” porque estaba todo el tiempo molestando, quería hacer las cosas a su manera y tanto él como yo siempre nos teníamos que quedar en penitencia después de clase porque nos portábamos mal. Era porque hacíamos travesuras como tirar pelotas de papel en clase, mover los escritorios y chocarlos. A él le gustaba tirar el pelo a las chicas desde atrás y realmente las hacía enojar mucho. El era más molesto que yo”.

Casa natal de Tump.

La escuela primaria sigue siendo una de las más prestigiosas del barrio. Fundada en 1918, también es de ladrillo a la vista y al viejo edificio al que iba Trump se le añadió otro más moderno. Hoy hay clases, a pesar del coronavirus y a la salida se ve un enjambre de coches lujosos que frenan en la puerta para recoger a sus niños.

Pero el pequeño “Donny” no duró demasiado en ese lugar porque, según contó su amigo, las autoridades pidieron gentilmente a los padres que lo cambiaran de colegio por su comportamiento. El propio Trump contó que una vez llegó a golpear a la maestra de música y dejarle un ojo negro, aunque nunca nadie pudo comprobarlo. Quizás fanfarroneaba.

Lo cierto es que los padres lo sacaron de la escuela a los 13 años y, en busca de disciplina, lo enviaron como internado a una academia militar, donde tuvo que dejar las comodidades de niño rico y aprender a tener atildado su uniforme y lustrarse los zapatos por sus propios medios.

Atrás quedó su casa con cocinera y juguetes de última generación y el intercomunicador entre habitaciones que sus amigos admiraban. Después de su etapa en la academia, Trump ingresó a la Universidad Fordham de New York y luego a la escuela de negocios de Wharton, en una universidad de elite de Pensilvania. Su sobrina contó en un reciente libro que había hecho trampa en el examen de ingreso.

Donald Trump de 12 años (segundo desde la izquierda) asiste a la fiesta de bar mitzvah de, Paul Onish, segundo desde la derecha.

Luego de recibir de su padre un millón de dólares para que pudiera desarrollar sus propios proyectos, Trump se unió a la empresa familiar y la expandió hasta que logró construir el sueño de su propia torre dorada en la lujosa 5ta Avenida de Mahnattan, donde expandió su imperio inmobiliario. Mientras tanto, solía frecuentar las discotecas de moda y en los 70 era habitué del famoso Studio 54, donde se rodeaba de modelos bonitas. Se casó tres veces, (con Ivanna Trump, Marla Maples y Melania) y tuvo 5 hijos.

Pese a ser un hijo dilecto de la Nueva York, en la ciudad no lo quieren mucho. Es que es una megalópolis cosmopolita, liberal y diversa, muy lejos del mensaje conservador del presidente, que apunta contra los inmigrantes, los gays, el aborto y el cambio climático. En 2016, por ejemplo, fue derrotado por Hillary Clinton por casi un 60% de los votos. Los sondeos ahora también son desfavorables para él.

Trump con su clase de séptimo grado en la escuela Kew-Forest. Está de pie, en la última fila, en el extremo derecho.

El mensaje de Trump encuentra en cambio eco en la América Profunda, en centros urbanos pequeños de mayoría blanca y de clase media conservadora. Es por eso que Biden busca resaltar sus orígenes de familia luchadora en Scranton. Y pinta a Trump como un hijo de la opulencia neoyorquina, como un rico elitista que vive fuera de la realidad del ciudadano común.

Cerca de la casa donde el presidente creció, Tirsa Scarlon cuida a sus hijos mientras juegan en un parque. Masajista, había tenido problemas para pagar el alquiler en tiempos de coronavirus. “Voto a Biden, porque él es para la gente y Trump es para los ricos. Durante su presidencia ha cambiado los impuestos para que los ricos no paguen”, apunta. Cuando se le pregunta cómo cree que votará la gente de su barrio en noviembre señala: “Los que son dueños de sus casas y tienen negocios votan a los republicanos, los que alquilamos votamos por Biden”.

El joven Donald interpreta a un marinero en el musical “HMS Pinafore”, en su escuela secundaria. Aparece con un silbato alrededor del cuello.

El amigo de la infancia perdió el rastro de Trump cuando se fue a la academia, pero luego lo vio unas veces por cuestiones de trabajo. Incluso una vez le llevó una foto de su Bar Mitzvah, donde se los ve juntos. El magnate siempre lo trató muy bien.

“Donny nació entre dinero y su posición le permitió un gran estilo de vida y luego acceder al manejo de propiedades, construcción y convertirse en rico y famoso”, dijo su amigo Onish. “Pero creo que él no conoce la realidad de la clase media de los Estados Unidos. El no sabe lo que es crecer sin tener todo lo que una persona necesita. No sabe de los trabajadores de Scranton, no sabe lo que es trabajar por mucho tiempo en dos empleos. No sabe lo que es no tener seguro médico. Trump solo quiere gobernar para sí mismo y solo a su manera. El cree que sabe más que los demás. El es el ‘Rey Donald””.

El amigo de la infancia del presidente va a votar por Biden.

AP

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