Elecciones en Estados Unidos: quién ganó el debate entre Kamala Harris y Mike Pence



Dos minutos y tres segundos fue el tiempo exacto que duró lo que todos recordarán del debate vicepresidencial del miércoles a la no che para las elecciones en Estados Unidos el 3 de noviembre: el lapso en que una mosca impertinente se posó en la cabeza de Mike Pence, cuando millones de personas lo observaban en un cara a cara con la demócrata Kamala Harris que fue bastante “normal” y aburrido, lejos del caos y la agresión del Trump vs Biden del martes de la semana pasada.

En el único debate de los candidatos a vice antes de los comicios, el número dos de Donald Trump, sin brillar, se las ingenió para eludir cuestiones ríspidas, mostrarse como un líder estable, presidencial y transmitir de forma tranquila y amable las mismas consignas que su jefe emite en forma caótica. Harris hizo la tarea, estuvo a la altura de las circunstancias, pero no dio el golpe de gracia que necesitaba la oposición para complicar aún más las chances del presidente, que va detrás en las encuestas.

A menos de un mes para las elecciones, el interés de los segundos de las fórmulas crece dada la avanzada edad de los candidatos: Trump tiene 74 años y Biden 77. Pence llegó en desventaja al debate, con un 9,7% debajo de la fórmula Biden-Harris, según promedio de sondeos de RealClearPolitics, y un 4,5% detrás en estados clave. La diferencia se acentuó en la última semana.

El vice, de 61 años, cargaba además con dos temas que le jugaban en contra. Primero, el peso del primer enfrentamiento entre Trump y Biden, que había sido muy problemático para el presidente, criticado por interrumpir permanentemente a su rival, mentir en varios temas, negarse a condenar al supremacismo blanco y a comprometerse a aceptar el resultado de la elección, en un debate inédito por el nivel de agresividad mutua.

Segundo, el coronavirus que enfermó a Trump y la explosión de contagios en la Casa Blanca, en medio de una pandemia que ya lleva 210.000 muertos en Estados Unidos y cuya gravedad el presidente negó desde un comienzo.

El turno de Pence

Pence sorteó bien esos obstáculos. Con su tono pausado y rostro poco expresivo, el vicepresidente se mostró tranquilo y tuvo ciertos gestos de cortesía que jamás se escuchan de boca del presidente: le agradeció a Harris que Biden haya enviado condolencias a Trump por su enfermedad, la felicitó por haber logrado su nominación como candidata y dijo que rezaba por las víctimas del coronavirus.

Pence sorteó bien esos obstáculos y tuvo gestos de cortesía. Foto: EFE

Además, esquivó con habilidad los temas complicados, muchas veces estirando las respuestas para dejar vencer su tiempo, otras desviando el eje y también ignorando en forma educada las preguntas de la moderadora para continuar la respuesta de una pregunta anterior. Por ejemplo, cuando Harris le dijo que la estrategia de la Casa Blanca con el coronavirus claramente había fracasado, él le contestó con calma, y falsamente, que ella estaba criticando a los estadounidenses que habían hecho tantos sacrificios.

“Desde el primer momento, Trump puso a los ciudadanos primero”, siguió, sin sonrojarse. También dijo que la información sobre la salud del presidente había sido “transparente”, cuando hubo muchos oscuros.

Como su jefe, Pence elogió la política de ley y orden, pero cumplió, como indica el manual del buen político, en enviar condolencias a las víctimas. Al igual que Trump, se fue por las ramas y evitó decir si aceptarán los resultados si pierden en las elecciones. Lo mismo cuando se habló de la condena al supremacismo blanco.

Pence elogió la política de ley y orden. Foto: AFP

Harris

Harris, en tanto, buscaba enfocarse en los temas. Al comienzo se la vio nerviosa, pero luego se fue soltando y estuvo correcta. En debates anteriores ella fue a la yugular de los rivales, pero esta vez prefirió mostrar una imagen más presidencial.

​ “Harris parecía más honesta y mucho más agradable que Pence. Sonrió y se movió con facilidad corporalmente a pesar de que estaba sentada. Al vicepresidente Pence se lo vio rígido y solo mostró mayor atractivo a la mitad del debate”, señaló a Clarín Marion Just, profesora de Ciencias Políticas del Wellesley College.

“Harris parecía más honesta y mucho más agradable que Pence”. Foto: Bloomberg

“Si analizamos el contenido –agregó– Pence estuvo más fuerte cuando defendió los logros de esta administración, ensombrecidos en los últimos meses por la pandemia y la recesión”.

Harris calificó a la administración Trump de “inepta” e “incompetente” y se cruzó con Pence sobre los impuestos, al decir que el gobierno de Trump se los bajó sólo a los ricos y reafirmar que Biden los aumentaría solo a las familias que ganen más de 400.000 dólares por año.

Cuando hablaban de cambio climático, –terreno cómodo para los demócratas– tuvo que ratificar también que no iban a prohibir el fracking porque Pence la presionó con este tema, importante en estados clave como Pennsylvania.

Ella eludió contestar si aumentaría el número de miembros de la Corte Suprema. El debut de Harris, de 55 años, que había provocado mucha expectativa, quedó algo pálido.

Kamala Harris y Mike Pence, en pleno debate. Foto: Bloomberg

Se sabe que en los debates a veces importa más la imagen que lo que realmente dicen los candidatos y que en general no sirven para cambiar las opiniones de quienes ya están convencidos. Pero sí pueden tener impacto en esa franja de indecisos tan preciada para ganar la elección y que Trump había espantado en el primer debate, según registraron los sondeos.

En ese sentido, Pence logró su cometido: necesitaba al menos frenar la sangría de una semana caótica y mostrar que hay alguien “normal” para neutralizar los excesos de Trump.

Un fracaso en el debate de este miércoles a la noche hubiera sido fatal. Sin brillar y con estilo amable y seco, Pence logró sortear con astucia el desafío de defender la gestión del coronavirus con un presidente infectado, junto a otras 34 personas con acceso a la Casa Blanca, y que acababa de difundir un video en el que habla de la enfermedad como “una bendición de Dios”. Y, además, focalizar las consignas trumpistas que se desdibujaron detrás de las controvertidas formas del magnate.

Los rivales y sus parejas saludan al final del debate. Foto: AP

Trump tendrá una nueva oportunidad de mostrarse otra vez en acción el 15, cuando está agendado su próximo encuentro televisivo con Biden. Todo el mundo tendrá los ojos puestos en su desempeño postcoronavirus y sus modales.

Mientras tanto, Pence barrió bajo la alfombra –al menos por ahora– los platos rotos por su jefe. Ratificó que tiene credenciales como para ser el candidato republicano en 2024. Aunque solo por puntos, el vice ganó anoche, un debate aburrido pero estratégico, donde una mosca inoportuna acaparó la atención de todos.

Washington, corresponsal

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