Elecciones en Estados Unidos: Donald Trump y Joe Biden, en frenéticos viajes de un lado a otro en busca de cada voto



Los últimos días antes de las elecciones en Estados Unidos suelen ser intensos, pero este año se viven aquí con un dramatismo nunca visto, con frenéticos viajes de los candidatos saltando como canguros por múltiples actos en los estados que serán decisivos en los comicios del martes. Joe Biden lleva ventaja de un 7,2% en las encuestas sobre Donald Trump, pero la distancia se reduce al 3,2%, casi el margen de error, en los estados clave. Pero, dada la experiencia de hace cuatro años, nadie confía en los números y por eso las campañas están ahora al rojo vivo.

Ya se sabe que en este país no es presidente el candidato más votado por la gente, sino el que gana más votos electorales en cada estado. Es un sistema proporcional que garantiza que no sean siempre los distritos más poblados (como California, Texas o Nueva York) los que terminen decidiendo siempre al presidente. Así fue como Hillary Clinton sacó en 2016 casi más de 3 millones de votos pero terminó perdiendo porque Trump se impuso por unos pocos sufragios en estados como Pennsylvania, Michigan, Florida y Wisconsin. Por eso la batalla final se concentra entonces en pocos lugares.

El presidente Trump, que tiene 74 años y está recién recuperado de coronavirus, recorrió este domingo como un relámpago más de 3.500 kilómetros en cinco estados: Michigan, Iowa, Carolina del Norte, Georgia y Florida. Este lunes seguirá saltando por esos lugares y sumará Pennsylvania, todos distritos donde espera consolidar sus bases y sumar votos de los indecisos. Biden centró este domingo sus visitas en Pennsylvania, un estado que los demócratas perdieron hace apenas 1,2% de los votos y donde hoy buscan allí un triunfo. Este lunes sumará Ohio, pero volverá al estado donde nació: no puede darse el lujo de perder allí.

El presidente Donald Trump en Louisville, Kentucky. Foto AFP

El esfuerzo no es solo de los candidatos. Los vices, el republicano Mike Pence y la demócrata Kamala Harris, también recorren como hormigas los estados clave y además cuentan con ayuda de otros personajes. Biden sumó en la última semana a Barack Obama –la figura más popular, junto con su esposa Michelle del partido demócrata– y Trump envía a a sus familiares en busca de más votos: Donald Jr, Ivanka, Eric y hasta su nuera, Lara Trump, están de gira por su cuenta y hablan en público ante los simpatizantes del patriarca neoyorquino.

El mensaje que lleva el presidente (y sus parientes) a sus seguidores en el tramo final de la campaña es trumpismo puro: no busca apelar a la unidad ni a los sectores independientes o moderados, sino que apela a sus bases, como hizo en la campaña de 2016. Ahora dice que su rival demócrata es un socialista radical que llevará el país hacia un colapso de impuestos elevados, de regulaciones medioambientales que quitarán el empleo y hacia un régimen como el cubano o el venezolano. Sigue criticando a los científicos por el coronavirus y asegura que Biden “cerrará el país” si gana. Continúa arengando a sus partidarios como si él fuera un recién llegado al poder. “No llegamos tan lejos ni peleamos tan duro solo para rendir al país al pantano de Washington”, bramó en Michigan.

La pandemia ya ha causado en Estados Unidos más de 230.000 muertos y 9 millones de contagiados y en estas últimas semanas hay un preocupante rebrote en varios de los estados del medio oeste, donde están de gira los candidatos. No extraña: en la recorrida que Clarín hizo estas últimas semanas por esos lugares, era muy difícil encontrar a personas que utilizaran barbijo. Así, los actos de Trump son masivos, con miles de personas apretadas y sin protección, una manera de desafiar a Biden y los demócratas, que están mucho más preocupados por el avance del virus.

Biden, que usa barbijo y organiza actos en estacionamientos al aire libre con distancia social, acusa a Trump de haber minimizado “casi en forma criminal” la enfermedad y de decir que el virus “ya se fue”, mientras los casos avanzan. “Más de 230.000 estadounidenses han muerto de covid-19 y Donald Trump ha renunciado a intentar controlar el virus”, dice y lo acusa de promover que la gente deje de usar tapabocas. Además del manejo de la crisis del coronavirus, en estos últimos días su mensaje se ha enfocado en criticar el carácter de su rival, en la falta de empatía con los ciudadanos, en su falta de liderazgo y en el caos que reina en la Casa Blanca. El se intenta mostrar como un líder de unidad, capaz de curar las heridas del país y, sobre todo, como una persona “normal”, confiable, frente a la tumultuosa personalidad del magnate.

El demócrata va más cómodo en las encuestas. Según el promedio de RealClearPolitics va arriba un 7,2% y 3,4% en los estados clave, pero los sondeos ya se equivocaron mucho en 2016 y no quieren sorpresas. Biden se enfocó en Pennsylvania, un estado crucial donde en los sondeos lleva una ventaja de 4,3%, pero donde caló fuerte el mensaje de Trump de los últimos días: el presidente asegura que Biden va a prohibir el fracking, la técnica de extracción de petróleo y gas que es cuestionada por los ambientalistas y que es muy importante en ese estado. A pesar de que el demócrata lo ha desmentido, es un tema que preocupa a mucha gente.

Los expertos aseguran que la gente a esta altura ya tiene su voto decidido y que estas giras frenéticas sirven para consolidarlo y para alentar el entusiasmo para que la gente salga a votar. Hasta ahora hay una fuerte participación, ya que han votado unas 90 millones de personas de manera anticipada, de forma presencial o por correo. Pero los dos candidatos buscan que nadie se quede en sus casas.

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