El triple crimen de Melchor Romero llega a juicio y el acusado se defiende: “Yo no fui, ¿cómo voy a hacer eso?”



“Yo no fui, no tengo nada que ver. ¿Cómo voy a hacer eso?”, le dijo Exequiel a su tía, Norma Holsbak, la hermana de su mamá.

Y cuando Exequiel dijo “eso” se refería a haber asesinado a su madre, Graciela Holsbak (54); a su padrastro, Raúl Bravo (58); y a su sobrina Alma (5).

Según el informe de las autopsias, las víctimas presentaban un promedio de 13 heridas de arma blanca cada una.

La nena había sido degollada, descuartizada y sus restos puestos en una bolsa de consorcio.

Exequiel fue detenido 5 días después de los homicidios cuando fue a pedir agua a la Policía Vial de Samborombón.

A poco más de diez meses del triple crimen de Melchor Romero, cometido horas después de los festejos del último Año Nuevo, la fiscal del Fuero Penal Juvenil de La Plata, Carmen Ibarra, elevó a juicio la causa.

Exequiel, el hijo de Graciela y tío de Alma, es el único imputado. Está imputado por “triple homicidio calificados por ser perpetrados con ensañamiento y alevosía; y agravado por el vínculo en relación a su madre”.

“Estoy triste, quiero que se aclare todo, que sea un juicio justo, que se sepa la verdad, yo no puedo creer que él haya matado a su madre, y no me cierra que esos crímenes los haya cometido una sola persona”, contó la tía del chico a la agencia Télam, tras conocer la decisión judicial.

El triple crimen ocurrió el 1° de enero de 2020 en una casa de calle 523, entre 164 y 165, de Melchor Romero, en las afueras de La Plata.

Según lo determinó la autopsia, tanto Graciela como su pareja estaban despiertos al momento de ser asesinados y se quisieron defender del ataque: sus manos tenían heridas provocadas por el cuchillo que el asesino usó “como un látigo”.

Triple crimen de Melchor Romero: la última cena de la familia asesinada.

La noche de Año Nuevo, Exequiel había cenado con una de sus hermanas en otra casa y luego se fue: supuestamente a la propiedad donde vivía con su madre y su padrastro.

Para cuando descubrieron los cuerpos nada se sabía del chico, que por entonces tenía 17 años. Fue así que la Policía desplegó un amplio rastrillaje.

Apareció cinco días después del triple crimen, cuando llegó hasta el Destacamento Vial de Samborombón, a la vera de la Ruta N°2, para pedir un vaso de agua.

“Estoy yendo caminando a Mar del Plata”, le dijo a los policías, que enseguida lo reconocieron por las fotos difundidas para su búsqueda y lo detuvieron.

La tía Norma

Tras un traslado a La Plata, quedó alojado en un instituto de menores. “La primera vez que lo fui a ver le dije: ‘Confiá en tía Norma, decime qué pasó’. Lo vi asustado y me dijo ‘yo no fui, tía Norma, no tengo nada que ver, ¿cómo voy a hacer eso'”, relató la mujer.

Exequiel tenía 17 años al momento del triple crimen y por eso los juzga la Justicia Juvenil.

Norma recordó que su sobrino le dijo en esa oportunidad que iba “a contar todo lo que pasó en el juicio”. Y agregó que le confió: ‘Pero quedate tranquila, tía, que yo no tengo nada que ver’.

“Yo no acepto que haya podido matar a su madre, ni hablar que haya matado a su sobrina; él me dice que se encontró con esa escena”, sostuvo Norma en relación a los crímenes.

“Esto no es fácil para mi, solo quiero que se sepa la verdad de lo que pasó, lo pido como hermana (de una las víctimas) y como tía (del acusado)”, agregó.

Actualmente, debido a la pandemia de coronavirus, Norma no pudo volver a visitar a su sobrino, aunque aclaró que se comunica con él telefónicamente ya que puede recibir llamadas los lunes, miércoles y viernes.

La cuadra de Melchor Romero de 523 entre 164 y 165 donde ocurrió el triple crimen.

“A veces quiere recibir llamadas, a veces no”, reconoció la mujer, quien deslizó que la psicóloga del establecimiento donde se aloja aseguró que el adolescente “a veces tiene como amnesia”.

Por su parte, Exequiel nunca quiso declarar ante la fiscal de la causa por recomendación de su defensor oficial, y amparándose en su derecho constitucional.

El adolescente fue sometido a una serie de estudios psicológicos y psiquiátricos que “no fueron determinantes” con respecto a la presencia de una psicopatología de base, e incluso con respecto a una posible inimputabilidad.

Una fuente cercana a la causa precisó que el chico es “el único imputado en la causa y si bien las causales se ventilarán en el juicio, en la investigación penal se logró establecer que había conflictos familiares y violencia en ese grupo familiar”.

Sin embargo, Norma descartó la existencia de cualquier conflicto que hubiera derivado en estos crímenes y reconoció que el adolescente era reservado desde niño y que tal vez no le gustaba la pareja de su madre.

Se hicieron varios allanamientos antes de que Exequiel apareciera en el destacamento de Samborombón.

“Él me hubiera dicho si hubiera tenido algún problema con Raúl, si hubiera vivido algo malo, él me lo hubiera dicho. Mi hermana andaba para todos lados con él, yo no puedo creer que él la haya matado”, volvió a decir la mujer.

Norma destacó que su hermana Graciela “era de porte grandote, Raúl también y estaban despiertos, no los sorprendieron durmiendo, no creo haya sido una sola persona”, dijo en relación a un único asesino.

“Quiero que sea un juicio justo, sólo pido que la Fiscalía haya investigado bien, quiero ver las pruebas, y que mi sobrino no termine siendo un perejil, porque para mi una sola persona no hubiera podido hacer eso”, concluyó la mujer.

Fuente Télam

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