El traslado de la Capital como una respuesta a futuras pandemias



Probablemente la de coronavirus no va a ser la última y es de esperar que en el futuro nos encontremos con otras epidemias. Muchas de ellas están absolutamente ligadas a la concentración demográfica.

Ya sabemos que la Argentina tiene una cabeza inmensa, Buenos Aires, y un cuerpo sumamente laxo en el resto del país.

Pensemos si se sigue extendiendo el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) y otras megápolis. Continuarán ocupando tierras con countries, fábricas y asentamientos, eliminando suelo agrícola productivo y aumentando el hacinamiento, el tráfico imposible, el delito y en especial las enfermedades transmisibles. Esto último una realidad que estimo se puede ir repitiendo si continuamos por este torpe camino. Es necesario un cambio urgente de 180 grados.

El mapa de cómo sería la nueva capital argentina en Viedma-Carmen de Patagones que proyectó el expresidente Raúl Alfonsín.

La antigua idea de los años 80 del presidente Raúl Alfonsín -hecha ley, votada y aprobada en el Congreso, pero no cumplida- de trasladar la capital como primer paso para repoblar el Interior quedó en el tintero. Hay que revertir la situación y concretar el proyecto lo antes posible.

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La mejor herramienta serán las desgravaciones impositivas y otras facilidades para que las industrias se relocalicen en lugares que no sean útiles para la agricultura. De esta manera se crearían polos industriales lejos de los actuales centros urbanos lográndose así repoblar gran parte del país.

Por otra parte habría que contempla la idea de no permitir subdividir más tierras de las que rodean las grandes ciudades, favoreciendo de esta manera a la agricultura y la ganadería.

Y así la población se repartiría armónicamente en nuestro vasto, rico y bello territorio. Se crearía riqueza y bienestar lejos de pandemias, inseguridad y hacinamiento.

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Es el momento de dar el puntapié inicial para que esto ocurra y evitar en el futuro a pasar por estos durísimos momentos que nos paralizan y nos llenan de miedo e incertidumbre.

Empecemos lo antes posible. El tiempo es oro.

Pedro Sylvester

opinion2m@yahoo.com.ar

OTRAS CARTAS

“¿Cuáles datos permitirán levantar la cuarentena?”

El presidente Alberto Fernández en una de las conferencias sobre la marcha de la cuarentena. (Foto: Presidencia)

Es muy frustrante desconocer qué criterios usará el Poder Ejecutivo para, en algún momento, levantar la cuarentena en el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA).

Creo que los periodistas especializados podrían preguntarle al ministro de Salud o al mismo Presidente qué parámetros decidirán el fin de la cuarentena en el AMBA. ¿La cantidad de contagiados por 100.000 habitantes? ¿Cuál sería ese número objetivo a lograr? ¿La velocidad de duplicación de contagios? ¿Serán 25 días como alguna vez dijo el Presidente? ¿Cuánto tiempo debería mantenerse dicha velocidad de duplicación?

¿La cantidad nominal de contagios diarios? ¿Cuál sería esa cifra? ¿La cantidad nominal de fallecimientos diarios? ¿La tasa de letalidad? ¿Cuál? ¿La cantidad de casos de alta que en el mundo a llega al 50%? ¿El porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva disponible? ¿Cuál? ¿O una combinación de algunos de todos los criterios mencionados?

Saber esto es un derecho de los ciudadanos, que los periodistas podrían ayudarnos a ejercer. De lo contrario, la fecha del levantamiento de la cuarentena en del AMBA seguirá siendo una incógnita, y generando tensiones que los parámetros podrían ayudar a aflojar

Rafael O. Minicucci

rafael.minicucci@gmail.com

Una visión desesperanzada de la Argentina

En casi 40 años de democracia ininterrumpida hemos logrado crear un no país. No tiene moneda, no tiene justicia, no tiene control sobre el territorio, no tiene respeto internacional, no tiene premios y castigos. Sí tiene muchísima corrupción, un quiebre social enorme, una impunidad de corruptos que duele, altísimos índices de pobreza e inseguridad y, por sobre todo, poco futuro.

Fernando Pietrobelli

ffpuncas@gmail.com

Sobre lo esencial y lo que no lo es

Algunos comercios deben cerrar durante el período de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. (Foto: AP /Natacha Pisarenko)

Abruma la soberbia de alguien que con su dedo mágico puede determinar quién es esencial y quién no a la hora de brindar bienes y servicios que la sociedad demanda. Es alguien tiene además el poder de condenar a la muerte comercial a centenares de miles de personas que han puesto sus esfuerzos, sus ahorros, sus sueños y sus capacidades al servicio de una comunidad que los aceptó y que les dio vida. Todo para que un burócrata que jamás cavó una zanja o pagó una quincena se arrogue la potestad de abolir una actividad a la que millones de personas le dieron el voto favorable de su utilidad.

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Esta actitud expone a quienes la adoptan. No tienen la más mínima idea de cómo funciona la economía en el mundo. Todos quienes nos ganamos la vida dignamente somos esenciales. De lo contrario, el público, el soberano, de la misma forma que da vida a un comercio, industria o servicio, tiene las facultades naturales para decretar su cierre.

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Podría hacerse una encuesta sobre cuán esenciales son los políticos, sus secretarias, asesores, choferes y demás, medidos en relación al costo/beneficio. Basta ver funcionarios públicos frente a las cámaras de televisión, formulando anuncios con cara de importantes, con el rótulo de sus cargos, que nos llevan a preguntarnos si realmente cumplen alguna función, o si esos cargos fueron inventados.

Gustavo Oscar Colla

gustavo.colla@yahoo.com

“Marchas y contramarchas son parte del aprendizajes”

Control en avenida Libertador por la cuarentena. (Foto: Maxi Failla)

En el mundo entero llevamos meses escuchando su nombre insólito: Covid19. Apareció como si fuera el título de una película de terror que extrañamente bajara de la pantalla, ganara el Oscar de publicidad y se acomodara a nuestro lado, desesperado y ansioso, incapaz de vivir sin nosotros.

De una u otra forma trastornó la existencia de todos. Minúsculo e invisible, desorganiza la vida cotidiana. Lastima, mata, hiere, destruye, arrasa sueños, altera los más caros proyectos. Es cruel. No sabemos de dónde vino ni cómo ni cuándo se irá. Solo una cosa es cierta. Está en el planeta. Debemos acabar con él, o él acabará con nosotros. Actúa con inteligencia, obligándonos a utilizar la nuestra.

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En la Argentina se esmeran por cuidar la vida de todos. Solo falta seguir sumándonos a esos esfuerzos con las armas que tengamos a nuestro alcance. Ello nos obligará a incorporar ideas nuevas, agudizar el ingenio, profundizar la solidaridad, saltear todas las grietas, modificar hábitos, costumbres, evitar el exceso de información perjudicial, tolerar postergaciones.

Quizás demos marchas y contramarchas, solo será parte del aprendizaje. Estará en nosotros encontrarle nueva poesía a la vida, descubrirle otros encantos, transitar el difícil sendero novedoso en plenitud. ¡Vamos!

Edith Michelotti

ediluobs@hotmail.com

“Estamos a 200 millas de un tesoro”

Un buque de bandera portuguesa que fue capturado cuando pescaba dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA).

Estamos a 200 millas de 15 mil millones de dólares, que es el valor que los pesqueros extranjeros depredan en nuestro mar y sus adyacencias. Vienen desde miles de millas de distancia (China y Europa). Si saliéramos a competir en el agua con ellos, ganaríamos ese mercado, ya que el costo de la pesca sería tan inferior que nos comprarían el pescado a nosotros. Nadie nos puede impedir pescar en el océano Atlántico.

Luis Ferrazzano

fierro68@hotmail.com

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