El rugby juntó una multitud récord en Nueva Zelanda, sin barbijos ni distanciamiento



No es una imagen de la película “Volver al futuro”, en la que Marty McFly atravesaba décadas con su DeLorean para solucionar algún problema. Para nada. La foto que se ve es de este domingo, en Nueva Zelanda, y el regreso del Super Rugby. Y lo que se ve, impacta: 43.000 personas en un estadio, sin barbijos, sin distanciamiento social y sin nada que pueda asociarse con una percepción de la actualidad. 

Con el coronavirus recorriendo el mundo entero desde enero y con eventos suspendidos desde hace meses, en la actualidad tener en cualquier actividad deportiva el cartelito de “Sold out” en las ventanillas es difícil de digerir. Una rareza. Sobre todo porque los regresos de la mayoría de los eventos deportivos de importancia son a puertas cerradas y con rigurosas normas de seguridad.

Nueva Zelanda rompió el molde. Y pasó este domingo con la vuelta a la actividad del Súper Rugby: 43.000 personas en el estadio Eden Park de Auckland, para el vibrante partido que disputaron Auckland Blues y los Wellington Hurricanes. 

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Fue una concurrencia de público que superó casi por el doble a los 22.800 hinchas que habían ido el sábado al encuentro entre Highlanders y Chiefs, en la ciudad de Dunedin.

A su vez, esta cifra significó un nuevo récord de público en el estadio Eden Park, que no se había registrado en los últimos 15 años. El “todo vendido” de este domingo sorprende a los organizadores y asombra al mundo entero.

Y si alguien piensa que el público asistente sufrió por un hipotético contagio del virus, se equivoca. Celebró por no tener que usar barbijos, ni tener que acatar órdenes de distanciamiento. Cientos de banderas le pusieron color y calor al regreso del deporte nacional por excelencia, que tuvo una invasión de cancha incluida en el final.  

La victoria de Blues sobre Hurricanes por 30-20 en el marco del torneo fue anecdótica. Los hinchas asistieron al estadio luego de la decisión del gobierno neozelandés de levantar todas las restricciones.

Durante los últimos meses, Nueva Zelanda puso en práctica lo que llamó estrategia de “eliminación” de la curva de contagios. Y lo hizo con las medidas de restricción, unas de las más estrictas implementadas en el mundo. Esto le permitió controlar la propagación del virus y desde hace tres semanas no registra ni un solo caso positivo. 

La isla de Oceanía registró sólo 22 muertes sobre 1.500 contagios de coronavirus. Y bajo las nuevas reglas, el distanciamiento social ya no es obligatorio y no hay límites en el número de personas que se pueden congregar en cualquier lugar del país.

Eso sí, si se está pensando en una futura radicación allí, por el momento no es posible. No sólo porque no hay aviones que lleguen, sino que además, no se permite el ingreso de extranjeros. Una pena. 

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