El regreso a los lugares cerrados: cómo aumenta el riesgo de contagiarse de coronavirus y qué hacer para evitarlo



De a poco, y a pesar de que la pandemia persiste, continúan las reaperturas. Los últimos anuncios en la Ciudad, donde lentamente los contagios diarios empiezan a bajar, suman desde este lunes la posibilidad de tomar o comer algo en el interior de bares y restaurantes, aunque con capacidad reducida. También incluyen el regreso de los gimnasios, las escuelas de danza y la vuelta a clases de los chicos de sala de 5. Las probabilidades de contraer coronavirus en estos lugares dependerán de la ventilación, la cantidad de gente y la distancia, el tiempo de permanencia, el uso de tapabocas y la forma de interacción.

Existen múltiples factores que modifican la ecuación. Según un informe del diario español El País, el riesgo de contagiarse varía según si las personas que comparten un espacio están en silencio, hablan, gritan o cantan. Al expresarse a los gritos el pulmón lanza 50 veces más partículas cargadas de virus que al estar callado, precisan los especialistas de España, donde están sufriendo una segunda ola de contagios de Covid-19.

El peor escenario, ya sea dentro de un bar, restaurante o gimnasio, se da cuando la persona positiva de coronavirus grita en un espacio cerrado y por un tiempo prolongado. A la hora se calcula que estaría liberando 1.500 dosis infecciosas.

Prevención. Control de temperatura en el ingreso a la escuela primaria N° 7 de Parque Chacabuco. Foto Andrés D’Elia

El informe del diario de España brinda ejemplos: advierte que sin ninguna medida de prevención en un bar con 18 personas, los infectados pueden pasar de uno a 14 en cuatro horas. 

En cambio, con mascarillas, el número de contagiados ya no sería 14, sino ocho. Con ventilación y estadías cortas en el bar, se estima que solo un cliente contraería el virus.

En cuanto a la situación en el aula, señalan que lo más peligroso es que el infectado sea el docente, por tener que hablar en voz alta y en forma continua. Sin ventilación, a las dos horas la mitad de los alumnos estarían contagiados. Las probabilidades bajan muchísimo si se respetan todos los cuidados.

En esta misma línea, el MIT (Massachusetts Institute of Technology) y la Universidad de Oxford elaboraron un semáforo para evaluar el riesgo de exposición frente a diferentes panoramas. Esta tabla también puede ayudar a los argentinos a tomar decisiones vinculadas a la forma de actuar frente a las últimas reaperturas.

Las opciones marcadas en verde, amarillo o rojo responden a los mismos criterios que el informe español. Más ventilación, número reducido de personas, tapabocas y poca interacción son sinónimos de menor riesgo. El peligro se incrementa en espacios cerrados, sin distancia ni mascarillas.

“No es lo mismo estar 3 horas en un lugar que 45 minutos, ni comer afuera que adentro, tampoco compartir el espacio con mucha gente que con poca”, asegura Lautaro de Vedia, infectólogo del Hospital Muñiz y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, aunque aclara que “se puede minimizar el riesgo pero no eliminarlo” y que las pautas están relacionadas a estimaciones.

En esta nueva etapa de la cuarentena, podrán reabrir los gimnasios en la Ciudad. En otras provincias, como Mendoza (foto), ya están funcionando. Foto: José Gutierrez/ Los Andes

Dice que en los restaurantes y en los bares va a ser clave que los encargados limiten la capacidad interior al 25%, tal como indica el protocolo. “No solo los comensales pueden contraer coronavirus, también el personal”, destaca De Vedia.

Y agrega: “Desde el punto de vista individual, hay que mantener una buena distancia, usar el tapaboca todo lo que se pueda y evitar la sobremesa. No por estar sentado en una confitería hay que quedarse sin barbijo. Entre plato y plato conviene usarlo y lo ideal es irse lo más rápido posible porque ahora sabemos que el virus permanece en el aire y nadie está exento de contagiarse”.

Si se puede elegir, recomienda comer afuera, en un patio o una terraza. No hablar a los gritos es otra de las sugerencias y tapar boca y nariz con el barbijo sigue resultando muy importante. “Sabemos que con el calor va a ser todavía más difícil, pero hay que hacer el esfuerzo”, insiste.

Y resalta que estos detalles aplican a todos los lugares que se visiten: la sala de espera del médico, el gimnasio o el SUM de un edificio.

Los expertos dicen que será clave que los lugares respeten los límites de capacidad previstos para esta nueva etapa. Foto Juan José García

Para la médica infectóloga María Teresa Rosanova los dos metros de distancia, la ventilación y el uso de mascarilla son fundamentales. “Si estamos en un lugar donde no se cumplen estas medidas hay que llamar la atención de los responsables e irse”, sostiene.

Y dice que el lavado de manos y el uso de alcohol en gel en la calle también figuran entre las principales pautas. “Los sitios tienen sus protocolos, pero nosotros podemos sumar con el autocuidado”, aporta.

“Hay que exponerse lo menos posible, cuantas más medidas tomemos menos chances vamos a tener de contagiarnos”, afirma Rosanova.

En cuanto a los chicos y la escuela, “son los padres quienes deben explicar a sus hijos que llegó el momento de no compartir bebidas, golosinas, ni juguetes y que, por un tiempo, no hay que abrazarse ni besarse en el colegio”, remarca.

“El Gobierno de la Ciudad indica el barbijo a partir de los 6 años. Sin embargo, puede usarse desde los dos, siempre que el nene o nena sepa cómo colocárselo y utilizarlo correctamente”, comenta Rosanova, que es infectóloga pediatra.

El otro consejo es no mandar a los niños si tienen tos o febrícula y consultar a un médico. “Lo mismo aplica para los docentes. Si hay síntomas, grandes y chicos deben aislarse hasta tener certezas. Ese es el camino responsable para cuidarse y cuidar al otro”, cierra.

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