El pesimista mensaje de Europa sobre la segunda ola de coronavirus: “Estamos en esto para largo”



El miércoles 28 de octubre de 2020 pasará a la historia como el día en que se pusieron los pilares de los confinamientos de la segunda oleada del coronavirus. Con los contagios creciendo a tasas exponenciales en casi toda Europa y los hospitales empezando a desbordar, la mayoría de los gobiernos empieza a sentir la presión y a estudiar la imposición de nuevos confinamientos domiciliarios. Bruselas intentó este miércoles hacer balance de la situación y coordinar a los Estados miembros para evitar que cada uno tome medidas diferentes y a veces contradictorias.

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, dijo que las infecciones seguirán aumentando “en las próximas dos o tres semanas”, sin aclarar si dejarán de aumentar porque las restricciones se endurecerán o porque los confinamientos están a la vuelta de la esquina o si lo harán por alguna otra razón. Sí pidió a los gobiernos que sean “valientes” para tomar las medidas que hagan falta “para salvar vidas”.

La Comisión está intentando coordinar a los Estados miembros para que en la cumbre de este jueves –por videoconferencia- se comprometan a no tomar medidas unilaterales, sobre todo que permitan que las fronteras sigan abiertas porque es fundamental para los trabajadores transfronterizos y el transporte de mercancías. Von der Leyen calcula que ahora mismo, de los 440 millones de residentes en los 27 Estados miembros, hay 1,1 millones de casos activos.

El hartazgo, otro enemigo​

La presidenta del brazo ejecutivo de la Unión Europea también dijo este miércoles que se está luchando contra dos enemigos, el virus y el hartazgo de los ciudadanos, pero que seguimos dependiendo de nosotros mismos para frenar la expansión del patógeno: “Entiendo que la gente esté cansada pero no podemos bajar la guardia. Estamos en un momento grave”.

Von der Leyen pidió a los europeos “evitar las concentraciones de gente, los contactos estrechos y los lugares poco ventilados”.

Peter Piot, el epidemiólogo belga que asesora a Von der Leyen –director del Instituto de Medicina Tropical de Londres, descubridor del virus del ébola, director de Onusida y que ha pasado por decenas de las más reputadas facultades de Medicina del planeta- considera que hay “un rayo de esperanza porque a pesar de que todavía mueren muchas personas, son relativamente menos que en primavera”.

Eso se debe, asegura, a que “sabemos más sobre la enfermedad y sobre cómo debemos tratarla incluso si no tenemos medicamentos”.

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Coronavirus en Francia

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Fuente: Johns Hopkins University Infografía: Clarín

Piot calcula que las medidas tomadas por los 27 han hecho que aproximadamente un 60% de los europeos estén usando barbijos, pero que si subiéramos ese porcentaje por encima del 90% se salvarían cientos de miles de vidas. Piot asegura que, de media, en la última semana han muerto 1.000 europeos al día, pero que “en riesgo de morir se ha reducido a la mitad en comparación con la primavera”.

Este profesor cree que “en muchos países de Europa la situación es tal actualmente, con un contagio comunitario tan extenso, que se hace necesario algún grado de confinamiento domiciliario para frenar el virus y salvar vidas”. Piot se lamentó porque los gobiernos no “repararon el tejado cuando brillaba el sol”, porque se podría haber hecho mucho más durante el verano para estar preparados para esta segunda oleada.

Los mensajes de Piot no fueron precisamente optimistas: “estamos en esto para largo plazo” y “no hay atajos, los atajos costarían millones de vidas”. También que “esto no acabará en ningún sitio hasta que acabe en todos”. Piot considera que sin medidas drásticas “el número de muertos será enorme, algo que en el siglo XXI no podemos aceptar, no es ético”.

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Coronavirus en Italia

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Fuente: Johns Hopkins University Infografía: Clarín

Piot ve cuatro soluciones: 1) que el virus mute y se haga menos infeccioso y menos grave, algo muy poco probable; 2) que se consiga la inmunidad de rebaño, para lo que tendrán que morir millones de personas; 3) un confinamiento domiciliario de largo plazo que enviará a Europa a la pobreza; 4) una vacuna.

Von der Leyen añadió que “la vacuna no será un acontecimiento milagroso que cambie todo de un día para otro”. Y dijo algo que tal vez todos sepamos pero no queremos escuchar: “Este año tendremos otro tipo de Navidad”.

Martin Blachier, uno de los epidemiólogos más escuchados en Francia, asegura que la incidencia del virus es tan fuerte que prácticamente no hay otra opción que otro confinamiento domiciliar. Y que eso vale para Francia y para toda Europa.

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Coronavirus en el Reino Unido

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Fuente: Johns Hopkins University Infografía: Clarín

Entre los anuncios de Von der Leyen, más allá de las advertencias, el más importante es que la Comisión Europea va a comprar directamente test de antígenos para repartirlos a los Estados miembros.

Para ello prevé un gasto de 100 millones de euros. También promoverá que los Estados miembros reconozcan los resultados de los tests realizados en cualquier otro Estado miembro y evaluará las estrategias nacionales de tests para recomendar mejoras si fuera necesario.

Piot también advirtió que cuando pase esta segunda oleada del virus hay que tener mucho cuidado con la relajación de las restricciones y extraer las lecciones del verano: “si relajamos demasiado tendremos una tercera oleada”. Von der Leyen le secundó: “la estrategia de salida de la primera oleada fue demasiado rápida, las restricciones se relajaron demasiado

Bruselas, especial

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