El kirchnerismo y su costumbre de esconder las malas noticias



Cuando China anunció el 31 de diciembre de 2019 los casos de una “neumonía viral” desconocida nadie sospechaba que esa enfermedad alteraría nuestras vidas en forma drástica. Poco a poco el virus se fue expandiendo por el mundo: primero Europa, luego Estados Unidos. Mientras, la máxima autoridad sanitaria del país aseguraba: “no hay ninguna posibilidad de que exista coronavirus en Argentina”.

La temeraria afirmación, más propia de un improvisado que de un respetado ministro de Salud, pretendía barrer bajo la alfombra el peligro que nos acechaba. ¿Nos sorprendió esa negación infantil de un problema inminente? Fue curioso, pero no sorpresivo: tal como había pasado antes, el kirchnerismo trataba de esconder las malas noticias.

Por ejemplo, en unos de los tantos actos para reclamar justicia, familiares de las víctimas de la tragedia de Once dijeron: “El silencio del Gobierno da vergüenza”. Era una forma de reclamar ante la conducta del oficialismo kirchnerista que pretendía (como hasta ahora) no asumir responsabilidades en las 51 muertes y los centenares de heridos. “La cara visible de la corrupción es la muerte y su cómplice es el silencio”, agregaron los familiares en 2013, casi un año después de la tragedia.

Aislamiento para todos

Cuando la evidencia de la razón hizo insostenibles los dichos de Ginés González García, nos encerraron a todos. Pararon el país con la excusa de que el virus (que no tenía “ninguna posibilidad de que exista en Argentina”) ya estaba entre nosotros. Ahí sí, el silencio dio lugar a conferencias de prensa, anuncios presidenciales y a una inexplicable épica del aislamiento.

Ginés González García, ministro de Salud de la Nación. Foto: Lucía Merle

“Vamos bien”, decían desde el Ejecutivo para elogiar el encierro prematuro. Sin embargo, nada decían de la parálisis económica que desde entonces vienen fomentando. ¿Nos sorprendió esa omisión? No, en absoluto. Tal como había pasado otras veces, el kirchnerismo trataba de esconder las malas noticias: acaso ¿qué pasó con el INDEC? ¿Nadie recuerda esos años de burdo dibujo estadístico?

Si hacemos memoria recordaremos que, a partir de 2007, el oscurantismo llegó al INDEC con una autoritaria intervención. Con la maniobra, los datos oficiales empezaron a subestimar sistemáticamente la inflación. La nueva normalidad ficcional se mantuvo hasta diciembre de 2015 y el apagón estadístico incluyó, además, dejar de publicar cifras de pobreza e indigencia.

Hoy, tras reiteradas prolongaciones, prórrogas y la apología del “aislamiento” ante el evidente crecimiento de casos, nos enteramos sorpresivamente que en la provincia de Buenos Aires hay 3.500 muertes más por Covid que las declaradas. Esto no sólo eleva la cantidad de fallecidos a nivel nacional (los que llegarían a 18.600) sino que hace presumir certeramente que hubo 200.000 casos sin declarar. Un día triste donde, después de la confusión, confirmamos un salto en los índices de letalidad viral que desnudan los permanentes ocultamientos K. Lo que incomoda se silencia, no decir lo que no quiero que se sepa, es una conducta permanente de este gobierno.

En fin, al comienzo de la crisis sanitaria mundial, cuando Argentina la miraba de costado nos mandaron –equivocada y prematuramente- a guardar. Ahí se mostraban exultantes, daban largos discursos para relatar que veníamos bien. Hoy, con un promedio de 400 muertos diarios, son incapaces de hablar, de dar la cara.

¿Sorprendido? No. ¿Preocupado? Sí y mucho. Hay cosas que nunca cambian. El kirchnerismo y esa costumbre de ocultar las malas noticias.

El autor es Presidente del Bloque de Senadores JxC en la Provincia de Buenos Aires

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