El coronavirus vuelve a retrasar la obra de las represas de Santa Cruz



Es la obra hidroeléctrica más ambiciosa que hay en el país. Licitada dos veces durante el gobierno kirchnerista, la construcción de las represas sobre el Río Santa Cruz, sufrió otro traspié y en medio del coronavirus se encuentra rediscutiendo con el Gobierno un nuevo plan de obras: para 2020 debía estar generando energía, algo que por diversos factores está lejos de cumplir con esos plazos. Su presupuesto de U$S 4.700 millones no puede modificarse, y en medio de la emergencia sanitaria se armaron planes de rotación después de que una gran de trabajadores quedaron por mucho tiempo en los campamentos en el sur.

Fue recién el 13 de abril que en Santa Cruz se flexibilizó la cuarentena, al registrar un aumento menor de casos de coronavirus. Para entonces, la UTE integrada por Electroingeniería, la china Gezhouba e Hidrocuyo, tenía en los campamentos de la obra a cerca de 1.000 trabajadores que por la prohibición de circular que regía, no pudieron regresar a sus respectivas ciudades.

Con la posibilidad y protocolos acordados con el ministerio de Salud de la Nación, como el provincial, la UTE comenzó a realizar un recambio de personal: 1.009 operarios llevaban más de 45 días lejos de sus hogares y sin una precisión sobre cuándo podrían regresar. Cuando este intercambio de trabajadores en los campamentos de las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa, se logró y se implementó una rotación del personal, la obra se encontró con otra dificultad.

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En la villa donde se realizan los trabajos de la represa Cóndor Cliff -de una superficie de 15.048 metros cuadrados habilitados- se encuentran 514 trabajadores. En el área de La Barrancosa, de 24.849 metros cuadrados habilitados, trabajan 495 obreros. Las tareas que por el momento pueden realizar, son las relacionadas a la ampliación de los campamentos, es decir, que allí puedan albergarse 3.000 trabajadores. Se estima que en el pico máximo de la obra, serán 6.000 los operarios abocados a las represas.

El problema es poder establecer cuándo será ese punto máximo de trabajo. Según la segunda licitación que Cristina Kirchner adjudicó a Electroingeniería en UTE con las otras dos empresas, para 2020 tres de las ocho turbinas que integran el proyecto, debían estar generando energía. Los plazos se corrieron durante la gestión de Mauricio Macri, donde la obra tuvo un avance muy inferior. Entonces 2022 fue instituido como período para que se pudiera inaugurar parte del proyecto hidroeléctrico. Pero no llegarán con los tiempos.

Como antecedente la UTE Represas Patagonia, sostiene que durante la gestión anterior la obra estuvo detenida por muchos meses. Mauricio Macri al comienzo de su gobierno decidió no concluir el proyecto y después dio marcha atrás, pero en el medio hubo idas y venidas y el plan de trabajo quedó postergado.

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Desde la UTE explicaron que durante el anterior Gobierno sólo se avanzó “un 2% por año, es decir sólo un 8% en total”. Las autoridades anteriores frente al área de energía habían cuestionado la participación de Electroingeniería en el consorcio ya que entonces, su presidente Gerardo Ferreyra se encontraba preso y procesado por pagar sobornos en el caso conocido como los Cuadernos de las Coimas.

En ese contexto la firma china se quedó con el 70% de las acciones del consorcio, Electroingeniería con el 20% e Hidrocuyo con el 10% restante.

La pandemia por el Covid19 se sumó a la lista de factores que modificaron los plazos de obra. Durante el primer período de la cuarentena el rubro no estuvo exceptuado con lo cual, las tareas que se venían realizando en los campamentos quedaron detenidas. El 13 de abril se reiniciaron las tareas pero no las obras centrales.

El Gobierno de Alberto Fernández tiene que aprobar un nuevo plan de trabajo. Por un lado, los plazos se volvieron a correr a raíz de la emergencia sanitaria que afectó al rubro de la construcción, pero en paralelo ya se venía rediscutiendo algunas modificaciones de ingeniería en la obra. 

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El financiamiento de la obra proviene en un 85% de un acuerdo con China y según informaron fuentes oficiales a Clarín ya hubo un desembolso de 1.100 millones de dólares “que se usó parcialmente para los campamentos y obras que tienen un avance del 18%, más ingeniería, compra de equipos, materiales y anticipo a fabricantes, entre otros aspectos”. El presupuesto no puede modificarse, pero la obra presenta un nuevo plan de trabajo.

El área de energía debe aprobar el nuevo proyecto. Se trata, según pudo saber Clarín de una propuesta de “modificación que permite superar las fallas geológicas en cada margen, ya que como los glaciares avanzaron durante siglos y llegaron hasta la Barrancosa, luego al retirarse semejante masa de hielo produjo fallas en el terreno”, plantearon ante la consulta de este medio.

Nadie arriesga plazos. No hay previsibilidad sobre cuándo podría ser el año determinado para que la multimillonaria obra que tiene como anclaje principal el financiamiento de China, tendrá un fecha que sí pueda cumplirse.

La obra de más de 4.700 millones de dólares ya sufrió modificaciones. El Gobierno de Macri determinó que las represas pasarán a generar de 1.740 a 1.290 megavatios. El costo total ascendería a los 4.717 millones de dólares, casi un 20% menos que lo pactado por Cristina Kirchner cuando relanzó la obra, que fijaba un presupuesto de 6.000 millones. Además, se agregó un complemento de una línea de alta tensión de 500 kilovatios.

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