El cobre no te salvará del Coronavirus, pero podría ayudar



Por KATHERINE J. WU

​​Comenzó a mediados de marzo. Cada vez que Michael D. L. Johnson revisaba su correo electrónico, el microbiólogo de la Universidad de Arizona encontraba una nueva tanda de mensajes, todos preguntando lo mismo: ¿mantendrán a raya al coronavirus los productos hechos con cobre?

“Recibía tres o cuatro emails al día”, dijo Johnson.

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Algunos preguntaban si recomendaba ingerir cobre como cura. Otros preguntaban si era una buena idea equipar sus hogares con éste. Algunos incluso querían saber si usar accesorios de cobre prevendría la enfermedad.

“Fue algo así como una locura”, comentó Johnson.

En los últimos meses, ha habido mucho interés en materiales con este metal, incluyendo medias, sábanas y revestimientos que se pueden rociar sobre superficies. Varias compañías están comercializando caretas y cubrebocas con forros de cobre incorporados, haciendo alarde de sus propiedades para eliminar gérmenes.

Pero si bien el cobre tiene cualidades antimicrobianas, Johnson y otros expertos dijeron que hay que pensar dos veces antes de creer en las afirmaciones de muchos de estos productos.

La gente ha estado consciente de las capacidades desinfectantes del cobre al menos desde el antiguo Egipto, dijo Karrera Djoko, bioquímica de la Universidad de Durham, en Inglaterra.

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Los científicos de hoy conocen al metal como un rápido exterminador de microbios, capaz de limitar la propagación de E. coli, salmonela, el virus de la influenza y más. Cuando el cobre hace contacto físico con un germen, puede liberar iones reactivos que golpean y perforan el exterior del bicho. Eso permite que los iones accedan a las entrañas del microbio, donde dañan su material genético.

Sin embargo, está por verse si ése será el caso con el coronavirus. Johnson está estudiando la manera en que el cobre ejerce sus potentes efectos sobre el virus.

No obstante, lo que funciona bien en el laboratorio no necesariamente será eficaz en el mundo real. Tanto Johnson como Djoko no han querido recomendar accesorios con cobre, incluyendo caretas y cubrebocas, como una forma de reducir la transmisión.

Un estudio del 2010 encontró que el cobre podía refrenar la cantidad de virus de la influenza activo que permanece en las mascarillas contaminadas.

Aun así, los fabricantes tendrían que diseñarlas con suficiente cobre para hacer el trabajo. “Si su cubrebocas es sólo 1 por ciento de cobre, eso significa que 99 por ciento no es cobre”, señaló Djoko. Si el metal y el microbio no se encuentran físicamente, el cubrebocas “no conferirá más beneficios que los cubrebocas normales”.

La durabilidad también podría ser un problema. Muchos limpiadores comunes para el hogar están formulados con compuestos que podrían eliminar los iones de cobre de una superficie protectora, dijo Djoko.

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No obstante, el cobre aún puede desempeñar un papel en la pandemia. Se ha demostrado que instalar superficies a base de cobre en hospitales reduce las tasas de transmisión de ciertos patógenos, incluidas las cepas de bacterias resistentes a los antibióticos. Djoko cree que también podría mantener a raya al coronavirus en tales ambientes.

Pero tener el metal alrededor no es una panacea, y sus efectos no son instantáneos. Se necesitan unos 45 minutos para que el cobre reduzca a la mitad la cantidad de virus en una superficie.

© 2020 The New York Times

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