Educación en tiempos de coronavirus: 2020, un año con evaluación y promoción



Cada año, los alumnos promocionan su cursada de acuerdo a un Plan Anual mediante el cual cada establecimiento educativo proyecta la evaluación a realizar en los espacios curriculares en la modalidad presencial. Pero este año, debido a la suspensión de las clases por la pandemia, prácticamente en casi todo el país, no hubo presencialidad. Y es muy probable que no haya.

No obstante, por el cierre de establecimientos para evitar contagios de coronavirus, en la mayoría de las escuelas se implementaron propuestas de enseñanza virtual, con los aciertos y deficiencias de una modalidad de trabajo que nunca se empleó.

A pesar de los tropiezos iniciales, se fue encaminando con resultados todavía inciertos. Hay que señalar el esfuerzo y compromiso de docentes, estudiantes y familias para reformular el sistema de aprendizaje y organizar una tarea común utilizando la virtualidad.

Esto debe ser reconocido por la comunidad en su conjunto ya que cambiar en pocos meses una forma de trabajo de 100 años es una proeza.

También, el sector educativo en general debe admitir que la tan temida virtualidad es un aliado indispensable a futuro. Ya no se puede volver a la presencialidad total. Hay que reformular la currícula en espacios presenciales y virtuales.

Cada jurisdicción provincial y cada escuela deberán establecer qué dimensiones requiere la evaluación de los aprendizajes en este período de cara a la promoción 2020 y proceder de acuerdo con las conclusiones a las que se arribe.

Semanas atrás, se informó que no habría promoción automática en este año. Pero debe quedar claro que los estudiantes tienen derecho a la promoción. 

Por ello, en cada jurisdicción se debería elaborar un Anexo al Reglamento de Evaluación y Promoción Escolar a fin de incorporar la modalidad virtual y su forma de evaluación y promoción. Cada provincia debe garantizar el derecho a la promoción. 

Se debe formalizar el reconocimiento del trabajo virtual de docentes y estudiantes y, por lo tanto, debe haber promoción en todos los niveles y modalidades en 2020.

Garantizar la conectividad

Un problema central de esta nueva situación en medio de la pandemia es la conectividad. Garantizarla no es responsabilidad de la escuela, sí de los ministerios nacional y provincial.

Esto requiere una normativa de acceso a la educación virtual porque, sin esta herramienta, más del 50% de los estudiantes no podrá llevar a cabo el aprendizaje de este ciclo lectivo.

Si para las autoridades y la opinión pública la educación es una prioridad, la conectividad es un tema que debe ser tratado en forma urgente.

Por el coronavirus, hubo estudiantes que perdieron el contacto con sus docentes. Ello debe ser atendido inmediatamente ya que en la mayoría de los casos se debió a la falta de conexión.

Hay que detectar a esos estudiantes y reescolarizarlos, para luego establecer un vínculo semipresencial mediante el uso de cuadernillos o soportes de archivo como “pendrives” que les permitan permanecer dentro del sistema.

Es necesario revincular a esos alumnos para que puedan acceder a la conectividad, pero también para generar nuevamente ese nexo con la escuela a partir de propuestas que surjan de los docentes.

También, será fundamental trabajar en un programa de revinculación que contenga una selección de los contenidos básicos que fueron dictados en el primer cuatrimestre y que no llegaron a los alumnos que registraron inconvenientes con la conexión.

En esos casos, la evaluación y promoción de estos estudiantes deben estar contempladas por cada reglamentación jurisdiccional y especialmente por la de cada escuela.

Este tema podría ser abordado por un Consejo de Maestros/Profesores de Promoción Escolar, el que evalúe el camino escolar realizado este año por el estudiante.

Además, se deberá establecer un trayecto de aprendizaje personalizado a fin de completar los conocimientos que falten del 2020.

En lo concerniente a la promoción de esos estudiantes, podría establecerse un sistema progresivo durante el 2021, a través del cumplimiento de los objetivos prioritarios de los espacios curriculares, facilitándoles su incorporación al curso inmediato, una vez alcanzado los aprendizajes propuestos.

La educación argentina se encuentra en un punto de inflexión, la pandemia puede hacer que todas las experiencias de este 2020 vuelvan a lograr que la centralidad de la educación esté en la escuela y que el logro de los aprendizajes esté en los docentes.

Los cambios de la educación se concretan en cada escuela y se formalizan en leyes y reglamentos.

El autor de esta columna es educador.

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