Dejó atrás las drogas, creó una fundación y hoy se lo dedica a su hija



LA CARTA. Tengo 38 años. Comencé a consumir cocaína a los 17. Durante muchos años la pude llevar más o menos bien. Hasta que un día toqué todos los fondos posibles que un ser humano puede llegar.

Un día como hoy 4, pero del 2009, nació mi hija Manu. Desde ese día me prometí y le prometí a todos mis seres queridos que no consumiría nunca más drogas, pero eso no fue posible ya que mi problema era serio. Me encontraba atravesando una adicción, una enfermedad que me llevaba a consumir sin parar. Por todo eso llegué a estar días desaparecido de mi casa y cuando regresaba ahí estaba ella, mi hija, esperándome y sin entender mucho lo que ocurría.

Manu fue creciendo y mis problemas lo hacían a la par. Llegó el 2015 y mi familia ya no aguantó más mis manejos raros y mis locuras. No soportó más mi adicción a la cocaína y todo lo que ello conlleva. Pero lamentablemente, el último en darme cuenta de ese problema tan grande fui yo.

Una tarde me fui de casa. Dejé a la persona que más amo en el mundo junto a su madre. Y seguí consumiendo. Cada vez más, sin poder parar. Así fue que la mamá de Manu decidió (por suerte) que Manu no me vea más. Eso me dolió muchísimo, dolor que, obviamente, yo tapaba con la cocaína. Tras la muerte de mi mamá, una semana después el 11 de febrero de 2018, fue el último día en el que consumí y empezaron a llegar los cambios positivos. Lo más importante y emotivo fue el reencuentro que jamás olvidaré, con Manu después de dos años y medio sin tener contacto con ella, ni siquiera a través del celular.

El encuentro con mi hija fue algo que marcó mi vida. Quedará siempre en nuestros corazones”. 

.

El 27 de mayo del 2019 recibí un WhatsApp diciéndome que en breve se hablaría con la psicóloga de mi hija para ir evaluando la posibilidad de organizar el encuentro para la revinculación (ya en ese momento yo me encontraba trabajando y estudiando). Ese fue un gran trabajo que se hizo para cuidarla muchísimo a Manu y fue súper bueno. Primero, tuve varios encuentros con su psicóloga y, por fin, en septiembre de ese año llegó ese día tan esperado. Fue algo que marcó mi vida. El tercer sábado de septiembre pude volver a ver a Manu. Ese día nuestras caritas quedarán para siempre en nuestros corazones.

Juntos. Manu y Luis, disfrutando de un paseo familiar.

El reencuentro fue súper emotivo y se realizaron juegos para ir conociéndonos los dos, ya que hacía 2 años y medio que no nos veíamos, y la psicóloga nos hacía preguntas que a ambos nos costaba contestar. Fueron los primeros 30 minutos más tensos, pero luego, le dije a Manu: sabés que sos la personas que más amo en el mundo, y ella me dijo algo que lo hacía desde muy chica: “Papá, vos también sos importante para mí y te amo hasta el infinito y más allá”. Esa frase me hizo emocionar y es nuestra, de hoy y siempre.

Las drogas están a la vuelta de la esquina y debemos ocuparnos de nuestros seres queridos antes que sea tarde”.

.

Hoy es 4 de octubre, un día muy especial para mí porque es el segundo año consecutivo que puedo decirle a mi hija Manu: ¡feliz cumpleaños!, desde lo más profundo de mi corazón. Quiero cerrar pidiéndole a toda la sociedad que nos tomemos este tema muy en serio. Las drogas están a la vuelta de la esquina y debemos ocuparnos de nuestros seres queridos antes que sea tarde. Y lo más importante a tener en cuenta, es que nadie esta exento de caer y ser víctima de este flagelo que nos azota.

Es de suma importancia pedir ayuda si estás atravesando una situación difícil por el consumo de drogas. Lo que yo pasé no se lo deseo a nadie, ninguna persona merece vivir mal y a eso te llevan la drogas. Tarde o temprano terminamos mal y como decimos nosotros los que estamos en recuperación son sólo tres caminos posibles si se consumen drogas: la cárcel, un hospital o muerte. Yo estuve ahí muy cerca de esas tres y lo más importante de todo es que ningún niño del mundo merece no tener a sus padres sanos y felices. Por eso, ya seas adicto, familiar de adictos o amigo de adictos, pidan ayuda. No tengan vergüenza.

Les aseguro que la vida sin drogas es maravillosa y Dios ordena todo. Hoy me encuentro a semanas de lograr mi gran sueño, inaugurar mi Fundación E.I.R.A., el Centro Emocional e Interactivo de Resiliencia Argentina. Muy feliz cumpleaños, Manu. Te amo. Hoy estoy sano y feliz. Gracias a Mai, Guille, Gastón, Colo, Marcial, Fede, Nico, y a Cristian por estar siempre.

Luis Marchioni

luismarchimailop@gmail.com

EL COMENTARIO DEL EDITOR

Después de la adicción, la familia como faro

El disparador fue el 10 de marzo de 2019, cuando Clarín publicó su carta: “Volver del infierno: “Fui el rey de la noche”. Fue un antes y un después en su vida, confiesa el lector.

La suya es una historia de superación por su resiliencia al lograr rearmar una familia desunida, quebrada por su adicción. Hoy, le dedica su esfuerzo a su hija Manu, que cumple 11 años. Estuvo dos años y seis meses sin poder verla. Su Centro de Ayuda EIRA queda en Tortuguitas, Malvinas Argentina. Y antes de abrirla, Luis había decidido donarla como hospital para pacientes con coronavirus.

Pero hace 20 días recibió una llamada. La voz de la secretaria de Gobierno de la intendencia de esa localidad, decía que no iban a poder utilizar el lugar como hospital de campaña porque no tenían profesionales, “ni médicos ni enfermeros ni para armar una cuadrilla que pueda atender a los posibles pacientes”. Ninguno de los tres centros de aislamientos que habían armado se van a poder usar. Quizás ahí esté una de las respuestas al porqué de tantos infectados en provincia. La falta de insumos, de personal y la desidia.

Pero el 27 de octubre, día de su cumpleaños, y con su familia como faro, Luis inaugurará su propia fundación para ayudar a que otros adictos puedan superar ese camino, con apoyo y cariño.

Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

CLip art of Flip Day 2 CLip art of Flip Day 1 CLip art of Flip Day 1